Los ataques a sinagogas en Australia y Canadá en semanas recientes enfatizan lo que está en juego en la lucha para defender a Israel como refugio para los judíos y para impulsar la lucha de la clase trabajadora contra el odio antijudío y los pogromos.
En Columbia Británica, Canadá, alguien escribió amenazas de muerte contra los judíos en la puerta principal de la Congregación Emanu-El de Victoria, la sinagoga más antigua del país aún en funcionamiento.
“¡Los judíos son diabólicos! ¡Porque el genocidio es diabólico! ¡Alto al genocidio! ¡Alto a los judíos!”, decía el virulento texto. “Los judíos están asesinando a miles de niños no judíos. En el futuro, los palestinos se vengarán de ustedes, monstruos judíos asesinos de niños”.
“Este es un doloroso recordatorio de que la lucha contra el antisemitismo está lejos de haberse acabado”, declaró la Federación Judía del Gran Vancouver en respuesta.
Cuando se produjo el ataque el 2 de agosto, los miembros de la sinagoga se preparaban para los servicios de Shabat, incluyendo un Bar Mitzvá en la mañana y un servicio de Tisha B’Av en la noche.
Ocurrió pocos días después de que el gobierno de Canadá se uniera a los de Francia y el Reino Unido y a la Liga Árabe para pedir el reconocimiento de un estado palestino. Gazi Hamad, el líder de Hamás, declaró a Al Jazeera que este llamado era “el fruto” de su pogromo del 7 de octubre. “¿Se atrevía algún país a reconocer un estado palestino antes del 7 de octubre?”, preguntó. Estos llamados buscan evitar una derrota total de Hamás a manos de Israel.
En respuesta al ataque a la sinagoga, Nina Krieger, ministra de seguridad pública de Columbia Británica, anunció la expansión de la Unidad de Delitos de Odio. Pero, el ataque a la sinagoga no es un “delito de odio”, sino la amenaza de violencia mortal contra los judíos en apoyo al objetivo de Hamás de un nuevo Holocausto.
“Los mensajes resucitaron antiguos y violentos libelos de sangre antisemitas, acusando falsamente a los judíos de asesinar a niños y exigiendo venganza”, declaró Nico Slobinsky, vicepresidente del Centro para Israel y Asuntos Judíos de la Región del Pacífico, a Canadian Jewish News. “No son solo palabras de odio, sino incitaciones peligrosas”.
“Que el acto de vandalismo antisemita se descubriera el fin de semana de Tishá B’Av, día en que se conmemoran siglos de persecución judía, no es casualidad”, dijo Slobinsky.
Ha habido un aumento de ataques antisemitas en Canadá desde los mortíferos ataques de Hamás en Israel.
Partidarios de Hamás han disparado contra escuelas judías, perpetrado ataques físicos, amenazas y actos de vandalismo contra sinagogas, y han intentado impedir eventos en que participaban oradores israelíes. Se han establecido campamentos pro-Hamás en al menos 15 universidades del país.
Actos antisemitas en Australia
En Melbourne, Australia, un hombre con una máscara de “Scream” y un abrigo negro largo atacó a la Congregación Hebrea de Melbourne en South Yarra cinco veces entre el 11 de marzo y el 30 de julio, pintando mensajes antisemitas en las paredes. Uno de ellos decía, en letras grandes, “CRÍMENES DE GUERRA”, con la estrella de David sustituyendo la letra “a”. Los ataques antisemitas aumentaron de 495 en 2023 a 2,062 en 2024 en toda Australia.
En tan solo tres días, del 4 al 6 de julio, en el sureste de Australia se produjo un ataque incendiario contra una sinagoga, una agresión física contra trabajadores y clientes de un restaurante judío, un coche fue quemado y grafitis en negocios presuntamente vinculados con judíos.
“Es importante que los trabajadores y nuestros sindicatos nos alcemos en protesta contra estos ataques antisemitas, y debemos seguir haciéndolo”, dijo al Militante Robert Aiken, candidato de la Liga Comunista a las elecciones federales de 2025. “Los gobiernos capitalistas nunca han protegido a los judíos, ni han luchado contra los pogromos, ni han apoyado el derecho de Israel a existir como refugio para los judíos”.
