Las denuncias de que Israel está cometiendo un genocidio y matando de hambre a niños palestinos en Gaza son cada vez más intensas. Este tema, promovido por los medios burgueses liberales, agencias de la ONU, partidos estalinistas y apologistas de Hamás, ahora está siendo secundado por un número cada vez mayor de políticos capitalistas, tanto demócratas como republicanos, y por los gobiernos de un número creciente de potencias imperialistas.
Si todas estas fuerzas acusan a Israel de cometer “crímenes de guerra”, ¿por qué dice el Militante que eso no es cierto?
Los trabajadores y otras personas que defienden el derecho de Israel a existir como refugio para los judíos —en un mundo capitalista donde los actos de violencia antijudía están en aumento—deben partir de los hechos.
La guerra defensiva de Israel tiene como objetivo erradicar a Hamás, no al pueblo palestino, para evitar otro Holocausto. Las únicas fuerzas genocidas que operan en Gaza son Hamás y sus aliados. Ellos han declarado repetidamente que su objetivo es destruir a Israel y eliminar a los judíos.
Eso es lo que intentaron hacer el 7 de octubre de 2023, financiados, entrenados y armados por el régimen reaccionario en Teherán, asesinando a 1,200 personas en Israel, en su mayoría civiles. Fue el peor pogromo antijudío desde el Holocausto.
Los escuadrones de la muerte de Hamás deliberadamente asesinaron a familias enteras, torturaron y mataron a trabajadores inmigrantes, violaron a mujeres y mutilaron sus cuerpos, tomaron rehenes y publicaron con orgullo fotos y vídeos de sus atrocidades.
En cuestión de semanas, las agencias de la ONU y otros apologistas de Hamás comenzaron a afirmar que Gaza estaba al borde de una hambruna masiva y que la guerra defensiva de Israel era un genocidio.
La verdad sobre 1948
La izquierda de clase media, los estalinistas y los partidarios de Hamás alegan que Israel ha estado llevando a cabo un genocidio desde 1948, cuando ganó su independencia y derrotó a los ejércitos de cinco regímenes árabes reaccionarios que intentaron aplastarlo desde su nacimiento.
Genocidio es el intento sistemático de exterminar a un pueblo entero. Eso es lo que intentaron hacer los nazis antes y durante la Segunda Guerra Mundial. Asesinaron a 6 millones de judíos, dos de cada tres judíos en Europa; el 40% de los judíos del mundo.
Las potencias imperialistas, desde Washington hasta Ottawa y más allá, cerraron las puertas a los judíos que huían de la masacre y sus consecuencias. Por eso los judíos fueron a Palestina. ¿Adónde más podían ir?
Un análisis de la población refuta la afirmación de que se está infligiendo un “genocidio” de décadas a los palestinos. En 1948, había alrededor de 1.3 millones de árabes viviendo en Palestina, incluyendo lo que hoy es Israel, Gaza y la Ribera Occidental. Hoy hay allí unos 7.4 millones. Y otros 7.8 millones aproximadamente viviendo en otros países. ¡Eso es más de diez veces más palestinos que en 1948!
En contraste, como resultado del intento de genocidio de los judíos perpetrado por los nazis, la población judía mundial actual apenas ha alcanzado el tamaño que tenía antes de la Segunda Guerra Mundial.
En octubre de 2023, 2.2 millones de palestinos vivían en Gaza. El Ministerio de Salud de Gaza, un organismo de Hamás, afirma que 63 mil personas han muerto allí desde que Israel comenzó su guerra para destruir a Hamás. Israel reporta haber matado a 20 mil combatientes de Hamás, pero el Ministerio de Salud de Gaza no distingue entre muertes de civiles y combatientes.
Incluso aceptando las cifras del ministerio liderado por Hamás, esto representa menos del 3% de la población, durante una intensa guerra urbana.
Hamás, con la indispensable ayuda de Teherán, construyó el mayor sistema de túneles militares de la historia moderna, pero ni un solo refugio antiaéreo para civiles. Instala sus puestos de mando y depósitos de municiones adentro y debajo de escuelas, hospitales, mezquitas, viviendas y oficinas de la ONU.
Las muertes en Gaza son resultado de la negativa de Hamás a terminar su guerra y devolver a los rehenes capturados, así como de su estrategia deliberada de maximizar la muerte de civiles, por las que culpa a Israel con la esperanza de generar simpatía hacia sus objetivos.
El gobierno israelí y las Fuerzas de Defensa de Israel son instituciones capitalistas. Sin embargo, toman medidas para alejar a civiles del peligro, a pesar de los esfuerzos de Hamás de evitar evacuaciones y de que esto otorga a Hamás más tiempo para prepararse antes de la batalla.
¿Hambruna o manipulación?
Los gobernantes imperialistas, incluidos los de Canadá, Gran Bretaña y Australia, se hacen eco de las acusaciones contra Israel, acusándolo de hambrear deliberadamente a los palestinos en Gaza. Al presionar a Israel para que deponga las armas, buscan posicionarse para sumarse al saqueo del trabajo, el petróleo y otros recursos del Medio Oriente, aún dominado por el imperialismo norteamericano.
Merece la pena leer el informe “Desmintiendo las acusaciones de genocidio: Un re-examen de la guerra entre Israel y Hamás desde el 7 de octubre de 2023 al 1 de junio de 2025”, publicado recientemente por el Centro Begin Sadat de Estudios Estratégicos de la Universidad Bar-Ilan.
El informe revela que más ayuda alimentaria ha sido enviada a Gaza desde el inicio de la guerra que antes. Desde el 7 de octubre de 2023 hasta enero de 2025, los camiones que entraban a Gaza proporcionaron alimentos suficientes para satisfacer las necesidades de la totalidad de la población, con un excedente de reserva de seis meses.
Hay hambre en Gaza. Pero esto se debe en gran medida a que Hamás saquea sistemáticamente la ayuda y se beneficia con ella, utilizándola para mantener la lealtad de su menguante red de apoyo. Y dado que Gaza, al igual que Israel, está dividida en clases, las capas más pudientes de la clase media pueden comprar, a precios de mercado elevados, los alimentos desviados de los grupos humanitarios, mientras que las familias más pobres luchan por sobrevivir.
El camino a seguir
Los gritos de “genocidio” y “hambruna” aumentan a medida que las tropas israelíes rodean la ciudad de Gaza, último bastión de Hamás, preparándose para poner fin a su dominio.
Derrotar y desmantelar a Hamás es necesario para evitar un nuevo Holocausto en Israel, hogar de la mitad de los judíos del mundo. Liberará a los palestinos de Gaza de la tiranía de Hamás.
Derrotar a Hamás no puede acabar con el odio a los judíos. Pero eliminaría un obstáculo clave para que los trabajadores de Israel, de los territorios palestinos y de la región —judíos, árabes, musulmanes, drusos, cristianos, inmigrantes y otros— encuentren maneras de unirse en defensa de sus intereses comunes hoy y, a partir de esas luchas, luchar para apoderarse del poder político.