Una de las últimas medidas adoptadas por el gobierno de Estados Unidos para intensificar su brutal guerra económica contra Cuba, fue la revocación de las visas de funcionarios de varios países africanos, Brasil y la isla caribeña de Granada por haber facilitado el uso de las misiones médicas cubanas en estos países. Desde 1963, el gobierno revolucionario cubano ha enviado médicos y enfermeros en respuesta a solicitudes de gobiernos por todo el mundo para brindar tratamiento médico a personas en las más remotas zonas rurales o en los barrios urbanos más desfavorecidos.
Han ayudado a establecer escuelas de medicina en África, Latinoamérica y el Medio Oriente. Las misiones son voluntarias, y los trabajadores médicos cubanos reciben sus salarios y pensiones completos, lo contrario de las reiteradas calumnias de Washington de que el programa constituye “trata de personas”.
El 13 de agosto, además de los funcionarios del gobierno brasileño, el Departamento de Estado revocó las visas de exfuncionarios de la Organización Panamericana de la Salud. Entre los afectados se encuentran Mozart Julio Tabosa Sales y Alberto Kleinman, quienes trabajaban en el Ministerio de Salud de Brasil cuando el gobierno estableció el programa Mais Médicos en 2013 con la ayuda de Cuba. Washington también revocó las visas de sus familiares.
“Estos funcionarios fueron responsables o participaron en la facilitación de la estratagema coercitiva de mano de obra del régimen cubano, que explota a los trabajadores de la salud cubanos mediante trabajos forzados”, dijo Marco Rubio, el secretario de estado. “Este plan enriquece al corrupto régimen cubano y priva al pueblo cubano de atención médica esencial”.
“No nos doblegaremos ante quienes persiguen las vacunas, a los investigadores, a la ciencia y ahora a dos de las personas clave detrás de Mais Médicos”, respondió Alexandre Padilha, el ministro de salud brasileño.
Los médicos cubanos han atendido a millones de pacientes en más de 3,600 municipios de Brasil.
“Cuba no abandonará sus programas de salud”, dijo Carlos Fernández de Cossío, viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba. “Son absolutamente legítimos y, más importante aún, salvan vidas y brindan alivio a las comunidades”.
Las medidas del Departamento de Estado son una extensión de las que fueron tomadas por el expresidente demócrata Joseph Biden, quien aprobó un proyecto de ley que incluía sanciones contra funcionarios de países que contrataron servicios médicos de Cuba.
Varios jefes de gobierno caribeños dijeron que con gusto renunciarán a su derecho a visas estadounidenses si eso es lo que se requiere para mantener al personal médico cubano en sus países.
Mia Mottley, primera ministra de Barbados, calificó las acciones de Washington de “injustas e injustificadas”. Añadió: “No podríamos haber superado la pandemia sin las enfermeras y los médicos cubanos”.
“Un porcentaje significativo” de los médicos del país se educaron en Cuba sin costo alguno para Granada, dijo Joseph Andall, ministro de relaciones exteriores de Granada. “Sin el aporte de la Brigada Médica Cubana, no cabe la menor duda que nuestro sistema de salud va a colapsar”.
Según cifras del propio Departamento de Estado, hay más de 26 mil médicos y enfermeros voluntarios cubanos en 55 países de todo el mundo. Además de brindar atención primaria y especialistas, las misiones cubanas han respondido a huracanes, terremotos y emergencias de salud pública.
Los médicos cubanos jugaron un papel decisivo en la lucha contra el brote de cólera en Haití tras el devastador terremoto de 2010, y ayudaron a países del Caribe y otros lugares, incluyendo Italia, durante la pandemia de COVID-19.
A través de la Operación Milagro, Cuba realizó 3 millones de cirugías oftalmológicas para tratar enfermedades oculares en América Latina y el Caribe. Durante la mortífera epidemia del virus del ébola en África Occidental en 2014, Cuba seleccionó a 256 de los 12 mil que se habían ofrecido como voluntarios, para ser parte del “ejército de batas blancas”, como los llamó Fidel Castro, el líder central de la revolución.
En 2019, el médico cubano Enmanuel Vigil Fonseca explicó a la BBC que algunos de los servicios médicos se realizan mediante acuerdos que incluyen compensación, mientras que otros son gratuitos. Los términos de pago no son un secreto para los voluntarios participantes, afirmó.
Los tan necesarios ingresos en divisas se utilizan para mantener los logros sociales de la revolución, incluyendo su propio sistema de salud. “Cada participante sabe que recibe una parte y el resto va al Sistema Nacional de Salud”, explicó Fonseca. “No al bolsillo de nadie para que se enriquezca”.
El internacionalismo del gobierno cubano es producto de los logros hechos por el pueblo trabajador a través de una revolución socialista. Transformaron sus condiciones de vida y a sí mismo en el proceso.
