Editorial

¡No a ataque bipartidista a Venezuela y Cuba!

8 de diciembre de 2025

Las crecientes amenazas del presidente Donald Trump a la soberanía de Venezuela representan un grave peligro para el pueblo trabajador en todas partes. Son el paso más reciente en una campaña para derrocar al gobierno de Venezuela, mantenida tanto por administraciones demócratas como republicanas durante más de dos décadas.

Su objetivo es instalar un gobierno que cumpla los deseos de Washington, que acelere el saqueo de la riqueza petrolera del país por los imperialistas estadounidenses, que reduzca la influencia de Beijing y facilite la dominación política y militar de los gobernantes estadounidenses en el hemisferio occidental. La bipartidista pandilla imperialista en Washington desea especialmente un gobierno en Venezuela que ayude a aislar a Cuba, y que impulse su campaña para derrocar la revolución socialista cubana y erradicar el ejemplo que representa.

¡Los trabajadores y nuestros sindicatos debemos exigir que Washington deje de intervenir en Venezuela y Cuba!

Las sanciones del gobierno estadounidense contra el pueblo trabajador venezolano fueron impuestas por primera vez en 2005 por el presidente George W. Bush y han sido intensificadas por las administraciones posteriores. Las medidas han tenido un impacto devastador, agravando aún más los efectos de la crisis capitalista mundial. La inflación en Venezuela alcanza el 270%. Alrededor de 8 millones de personas han abandonado el país en los últimos 10 años.

El respaldo bipartidista a las ofensivas del gobierno de Trump se destaca en un editorial del 18 de noviembre del periódico liberal Washington Post. “Con incentivos y sanciones, Trump espera obligar a Maduro a abdicar”, afirman con aprobación los directores del periódico, antes de regodearse ante la posibilidad de que Washington instale a María Corina Machado, la líder opositora, en el poder.

Cuba es un objetivo prioritario para los gobernantes capitalistas de ambos partidos. Temen que el ejemplo de la Revolución Cubana se extienda.

Lo que logró el pueblo cubano bajo la dirección de Fidel Castro en 1959, tras derrocar la dictadura de Fulgencio Batista que contaba con el respaldo de Washington, demuestra que el verdadero progreso para la clase trabajadora solo es posible si nuestra clase toma el poder político y erradica la explotación intrínseca al dominio capitalista. Los trabajadores y campesinos de Cuba tomaron las riendas de su destino, transformándose a sí mismos en el proceso. Brindaron ayuda internacionalista a las luchas antiimperialistas, de Vietnam a Guinea-Bissau y en toda América Latina.

Al hacerlo, fortalecieron su propia revolución.

El ejemplo de la revolución socialista cubana es aún más importante en el mundo actual, sumido en crisis, donde la competencia feroz y las guerras comerciales cada vez más intensas se están expandiendo, empujando inexorablemente a los gobernantes capitalistas rivales hacia el fascismo y una tercera guerra mundial.

¡Hay una alternativa! Ante la persistente subida de los precios, de horarios deshumanizantes y, más recientemente, del creciente número de despidos que afectan duramente a los trabajadores —consecuencias naturales del capitalismo— los trabajadores en Estados Unidos y otros países tendrán la oportunidad de emular el ejemplo de Fidel Castro y el liderazgo que él construyó. Podemos construir un partido que dirija a los trabajadores y a los oprimidos para tomar el poder aquí y unirse a la lucha por un mundo socialista. ¡Únase al Partido Socialista de los Trabajadores!