¡Condene ataque a soberanía de Venezuela por EEUU! ¡Fuera ya!

Declaración del Comité Nacional del Partido Socialista de los Trabajadores

19 de enero de 2026
Protesta en Miami, 3 de enero, contra violación a la soberanía de Venezuela por Washington ese día con un ataque y bombardeo a Caracas para secuestrar al presidente del país.
Militante/Laura AndersonProtesta en Miami, 3 de enero, contra violación a la soberanía de Venezuela por Washington ese día con un ataque y bombardeo a Caracas para secuestrar al presidente del país.

Declaración del Comité Nacional del Partido Socialista de los Trabajadores, 3 de enero de 2026

El Partido Socialista de los Trabajadores condena categóricamente la invasión a Venezuela por Washington y el secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa Cilia Adela Flores. Condenamos la meta declarada del presidente Donald Trump de que el gobierno y las enormes empresas petroleras de Estados Unidos ocupen y “tomen control del país” durante un futuro previsible. ¡Estas son burdas violaciones de la soberanía nacional de Venezuela y atentan contra el deseo del pueblo trabajador de Estados Unidos de vivir en paz!

Durante años la clase gobernante estadounidense ha pretendido apropiarse de los yacimientos petrolíferos de Venezuela, las mayores reservas del mundo. Nunca han perdonado a Venezuela por nacionalizar su industria petrolera en los años 70.

Washington durante meses ha acumulado una masiva fuerza de aviación, buques y tropas frente a Venezuela. Los gobernantes norteamericanos han impuesto lo que llaman “un bloqueo total y completo a buques petroleros que entren o salgan del país”, incluidos buques que transportan crudo a Cuba y China.

Los gobernantes norteamericanos han afirmado repetidamente que el petróleo de Venezuela les pertenece, basándose en las décadas de explotación imperialista. Estos falsos argumentos pisotean el derecho no solo de Venezuela sino de todos los estados y pueblos soberanos del mundo a desarrollar y utilizar libremente sus recursos naturales. Este es un principio fundamental de las luchas por la autodeterminación de las naciones oprimidas.

La Casa Blanca trata de justificar sus ataques acusando falsamente a Maduro y al gobierno venezolano de enviar cocaína y fentanilo a Estados Unidos.

Para “controlar” Venezuela, Washington tendrá que mantener una gran presencia militar en el mar, el aire y el territorio de un país con 30 millones de habitantes. Trump dijo a la prensa que el gobierno norteamericano ha preparado una segunda —y mayor— “ola” de ataques militares, incluso con “botas en el suelo”, para mantener ese control si resulta necesario.

También Cuba y su revolución socialista representan un blanco de ataque fundamental de los gobernantes capitalistas estadounidenses. Durante décadas han recurrido a intentos de asesinar a Fidel Castro y una incesante y brutal guerra económica, financiera y comercial contra el pueblo cubano. ¡Manos de Washington fuera de Cuba!

Con su cerco militar y sus planes para intensificar enormemente la explotación de Venezuela, Washington anuncia sus intenciones de reforzar el control imperialista sobre todo el hemisferio. Es una amenaza contra todo el que se atreva a obstruir las pretensiones de Estados Unidos de permanecer como potencia dominante, aunque debilitada, en el mundo.

El asalto y bloqueo de Washington también va dirigido contra los crecientes intereses económicos de China en América Latina y sus extensiones políticas y militares.

Cuando la Segunda Guerra Mundial terminó con la aniquilación nuclear de Hiroshima y Nagasaki por parte de Washington, el titular del periódico The Militant declaró, “¡No hay paz!” Hoy esa sigue siendo la realidad. La actual crisis del capitalismo está empujando a las potencias imperialistas hacia una tercera guerra mundial aún más devastadora.

Los ataques militares norteamericanos en el exterior van de la mano con los crecientes ataques de la clase gobernante contra la clase trabajadora en este país. Utilizan el ataque contra Venezuela para reforzar su demagogia antiinmigrante, un peligro mortal para la unidad de la clase trabajadora en este país y en toda América y el mundo.

Defender la soberanía de Venezuela refuerza los intereses de todo el pueblo trabajador en Estados Unidos y el mundo. Los sindicatos deben tomar la iniciativa para condenar y protestar contra esta criminal agresión de Washington.

Que el gobierno norteamericano retire todas sus tropas, bases, buques y aviones militares y demás armamentos de los mares y las tierras de América Latina y el Caribe.

¡Washington manos fuera de Venezuela! ¡Manos fuera de Cuba!


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