“Nuestra participación en las luchas de liberación en África y en otras partes del mundo hizo más fuerte al pueblo cubano”, afirma el dirigente revolucionario Víctor Dreke en su relato testimonial recién publicado, Cuba y la guerra de independencia de Guinea-Bissau y Cabo Verde: La caída del último imperio colonial en África.
La edición del 22 de diciembre del Militante reprodujo la introducción de Mary-Alice Waters al libro: Cuba y la guerra de independencia de Guinea-Bissau y Cabo Verde: La caída del último imperio colonial en África, publicado por la editorial Pathfinder el 1 de enero. Le pedimos a Martín Koppel, coeditor del libro junto con Waters, que preparara este artículo para que nuestros lectores puedan conocer mejor al autor del libro, el dirigente revolucionario cubano Víctor Dreke.
Dreke narra la historia de un capítulo poco conocido pero decisivo en las luchas del pueblo trabajador y los oprimidos. Publicado por Pathfinder, el libro salió a la venta el 1 de enero, el aniversario 67 del triunfo de la guerra revolucionaria cubana dirigida por Fidel Castro, que derrocó la dictadura de Fulgencio Batista y abrió paso a la primera revolución socialista en América.
Las acciones internacionalistas de Cuba “reforzaron los valores de nuestra revolución socialista que hoy seguimos defendiendo”, explica Dreke. “Quienes no estén dispuestos a luchar por la libertad de los demás no serán jamás capaces de luchar por la propia”, afirma, citando las palabras de Castro en 1976 cuando rindió honor a los voluntarios cubanos que regresaban de ayudar a sus hermanos y hermanas angolanos a derrotar una invasión por parte del régimen del apartheid sudafricano.
En el relato de Dreke —el comandante Moja, según se le conoce en África— cobra vida la lucha popular que en 1974–75 no solo logró la independencia de Guinea-Bissau y Cabo Verde, dos naciones en África Occidental, sino que aceleró la liberación de Angola y Mozambique, derribando todo el imperio colonial portugués, el último en manchar al continente africano.
Esa victoria también llevó a la caída de una dictadura que había durado décadas en Portugal mismo, detonando un masivo ascenso revolucionario de trabajadores y campesinos.
Dreke nos cuenta con vivos detalles cómo, entre 1966 y 1974, cientos de voluntarios cubanos —incluido él mismo— aportaron a estos sucesos que cambiaron la historia. La entrevista con Dreke va seguida de un capítulo con reflexiones de otros cubanos que combatieron por la independencia de Guinea-Bissau o ayudaron a dirigir esa misión internacionalista.

Dos décadas de trabajo
Este nuevo libro es fruto de dos décadas de trabajo. Surgió de una entrevista anterior con Dreke, publicada por Pathfinder, titulada De la sierra del Escambray al Congo: En la vorágine de la Revolución Cubana. Ahí relata su participación a través de décadas en el movimiento revolucionario cubano, y cómo él y miles de personas como él se transformaron, desde jóvenes rebeldes valientes pero inexpertos hasta convertirse en experimentados revolucionarios proletarios.
En ese libro un par de páginas están dedicadas a su participación en el apoyo cubano a la guerra de independencia en Guinea-Bissau. Pero el interés de los lectores por conocer más sobre esa historia motivó nuevas rondas de entrevistas.
A finales de 1966, Fidel Castro le pidió a Dreke que encabezara la misión cubana de combate en Guinea-Bissau. En el capítulo final del nuevo libro, otro participante destacado en esa misión, Alfonso Pérez Morales, conocido por su nombre de guerra Pina, plantea la interrogante: “¿Por qué Dreke?”.
Su respuesta: “Fidel escogió a Dreke porque necesitaba un comandante militar que tuviera experiencia, que había dirigido tropas en combate y demostrado su capacidad de tomar decisiones en una guerra de guerrillas compleja que se estaba llevando a cabo sobre tres frentes.
“En segundo lugar, él quería alguien que supiera cómo pensaba la máxima dirección de nuestro país. Que pudiera transmitir eso y colaborar con dirigentes guineanos como [Amílcar] Cabral,” el dirigente principal del Partido Africano por la Independencia de Guinea y Cabo Verde (PAIGC), que dirigió la guerra de liberación.
“Y en tercer lugar, Fidel quería alguien que había pasado por la misión del Congo”. En ese país, 130 internacionalistas cubanos, dirigidos por Ernesto Che Guevara, habían combatido en 1965 junto a seguidores de Patricio Lumumba, el primer mandatario electo de un Congo independiente, quien había sido asesinado en 1961 por un brutal régimen respaldado por Washington. Dreke era el segundo al mando de la columna cubana en el Congo.
Pina explicó que Castro le dijo a Dreke que se llevara a Guinea-Bissau a “los mejores hombres de la campaña del Congo”.
Como señaló Dreke en De la sierra del Escambray al Congo, Che Guevara valoró que la misión del Congo “fue un fracaso”, un desenlace amargo que podría haber desmoralizado por mucho tiempo a los voluntarios internacionalistas cubanos. Dreke dijo que creía que si Guevara hubiera vivido para presenciar las posteriores victorias en África, él habría modificado su valoración inicial. Algunos de los que pasaron por la experiencia del Congo, incluido el propio Dreke, luego participaron en “las luchas de liberación en Guinea-Bissau, en Angola y en otros lugares”.
Se une a movimiento revolucionario
Víctor Dreke nació en 1937 en el seno de una familia obrera en Sagua la Grande, en la provincia central de Las Villas (hoy Villa Clara). Comenzó su actividad política a los 15 años, participando en protestas contra el golpe militar de marzo de 1952 de Fulgencio Batista. Siendo estudiante de secundaria, participó en actividades de apoyo a una histórica huelga de 200 mil trabajadores azucareros en Las Villas en 1955.
Ese mismo año Fidel Castro y otros revolucionarios fundaron el Movimiento 26 de Julio para dirigir una lucha de masas a fin de derrocar la dictadura de Batista. Dreke se incorporó, dirigiendo una célula clandestina en Sagua que realizó acciones de sabotaje contra la tiranía.
A principios de 1958, perseguido por la policía batistiana, Dreke abandonó la ciudad y se integró a un frente guerrillero en la sierra del Escambray\, dirigido por el Directorio Revolucionario 13 de Marzo. Participó en varias batallas contra el ejército de Batista y resultó herido en combate. Cuando el Ejército Rebelde, encabezado por Fidel Castro, envió una columna de refuerzo dirigida por Che Guevara a Las Villas, el Directorio puso sus fuerzas bajo el mando de Guevara.
En los últimos días de diciembre de 1958, el Ejército Rebelde tomó la importante ciudad de Santa Clara. En el libro De la sierra del Escambray al Congo, Dreke describe cómo “todo el pueblo salió a las calles; así actuaron las milicias incipientes” que, tras la victoria de enero de 1959, se organizaron para defender la revolución. Esa experiencia profundizó la confianza de Dreke en la capacidad del pueblo trabajador para transformar la sociedad y transformarse a sí mismo, como lo hicieron millones de cubanos en los años siguientes.
En las horas culminantes de la batalla de Santa Clara, Dreke fue segundo al mando de una unidad del Ejército Rebelde que forzó la rendición del fuertemente armado Escuadrón 31 de la Guardia Rural de la dictadura.
Primeros años de la revolución
Después de que Batista y sus principales esbirros se fugaran del país el 1 de enero de 1959, el movimiento dirigido por Fidel Castro movilizó a los trabajadores y campesinos para defender su nuevo gobierno contra los capitalistas y latifundistas cubanos respaldados por el imperialismo norteamericano. Al desenvolverse estas batallas, ellos derrocaron el dominio capitalista y llevaron a cabo la primera revolución socialista en América.
Millones de cubanos se sumaron a las acciones por las cuales erradicaron el analfabetismo, implementaron una reforma agraria para beneficio de los trabajadores de las plantaciones y los pequeños agricultores, hicieron valer nuevas leyes que prohibían la discriminación racial, integraron a las mujeres a la vida política y económica, y construyeron viviendas, escuelas y círculos infantiles mediante brigadas de trabajo voluntario.
Durante estos años, la dirección revolucionaria de Cuba le confió a Dreke importantes responsabilidades. A principios de 1959 se desempeñó como fiscal en los tribunales revolucionarios que llevaron a juicio a los torturadores y asesinos del antiguo régimen de Batista.
Como oficial del Ejército Rebelde, también ayudó a cumplir el compromiso de la Revolución Cubana de erradicar la discriminación racial, no solo con leyes sino ante todo dirigiendo a trabajadores de todos los colores de la piel para luchar juntos, rompiendo así los prejuicios.
Como señala Mary-Alice Waters en su introducción a De la sierra del Escambray al Congo, Dreke describe en esas páginas lo fácil que resultó, después de la revolución socialista cubana, “quitar la soga” que por mucho tiempo había segregado a negros de los blancos en los bailes de las plazas centrales de los pueblos. Al mismo tiempo, él explica “lo enorme que fue la batalla para transformar las relaciones sociales que subyacían esa y las demás ‘sogas’ heredadas del colonialismo, del capitalismo y de la dominación yanqui”.
Dreke dirigió dos compañías de milicianos en la batalla de Playa Girón en 1961, donde fue derrotada una invasión mercenaria a Cuba organizada por Washington. Al año siguiente, fue ascendido al grado de comandante de las recién fundadas Fuerzas Armadas Revolucionarias.
A principios de los 60 Dreke fue segundo al mando de las unidades militares especiales, conocidas como Lucha Contra Bandidos (LCB), que se organizaron para derrotar a las bandas contrarrevolucionarias armadas y financiadas por Washington. Dreke dirigió la LCB en el Escambray, principal base de los bandidos que aterrorizaban a los campesinos para intentar reimponer un gobierno al servicio de los capitalistas norteamericanos y cubanos. Ya para mediados de 1965, las unidades LCB y los campesinos aplastaron a la mayoría de estas bandas.
Congo y Guinea-Bissau
De abril a noviembre de 1965, Dreke participó en la misión del Congo. Fue allí donde Guevara le dio el nombre de guerra Moja (“Uno” en swahili). Che escribió en su diario del Congo que Dreke había sido “uno de los pilares en que me apoyé”.
Como relata en el nuevo libro, entre 1967 y 196 Dreke dirigió a los combatientes y médicos cubanos que cumplieron misión en Guinea-Bissau a petición del líder del PAIGC Amílcar Cabral. Al mismo tiempo dirigió a los voluntarios cubanos que adiestraban a las milicias en la vecina Guinea-Conakry, antigua colonia francesa, para ayudar a defenderla de las amenazas imperialistas francesas y portuguesas. Ese país, cuyo presidente era Ahmed Sékou Touré, servía de base de retaguardia para la guerra de guerrillas del PAIGC contra el dominio colonial de Lisboa.
Entre 1986 y 1989, Dreke regresó a Guinea-Bissau, ya independiente, como asesor para sus fuerzas armadas.
A lo largo de las décadas Dreke ha desempeñado numerosas otras responsabilidades de liderazgo. Desde la fundación del Partido Comunista Cubano en 1965 hasta 1975, fue miembro de su Comité Central.
Gira de conferencias en EEUU
Miembros del Partido Socialista de los Trabajadores en Estados Unidos conocieron a Dreke por primera vez en 1999 gracias a Iraida Aguirrechu, redactora principal de Editora Política, la casa editorial del Partido Comunista. En aquel entonces Dreke era dirigente de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana. Él accedió de inmediato a una entrevista, lo que dio origen al libro De la sierra del Escambray al Congo. Este se presentó en febrero de 2002 durante la Feria Internacional del Libro de La Habana, en un concurrido evento al que asistieron más de 200 personas.
Dreke habló en el evento junto a Mary-Alice Waters, presidenta de Pathfinder. En la tribuna también se encontraban los generales y Héroes de la Revolución José Ramón Fernández, Rafael Moracén y Harry Villegas. A ellos se sumaron el comandante Faure Chomón, quien había dirigido las fuerzas del Directorio Revolucionario en el Escambray durante la guerra revolucionaria; Jorge Risquet, jefe de los internacionalistas cubanos que fueron a Congo-Brazzaville mientras Guevara dirigía la columna en el vecino Congo-Kinshasa; y Armando Entralgo, antiguo combatiente revolucionario y primer embajador de Cuba en Ghana.
Alexandre Nunes Correia, cuadro dirigente del PAIGC durante la lucha de liberación, también se sumó a la tribuna. Relató al público que él había combatido junto a “mi comandante Moja” en la guerra de independencia, y bromeó diciendo que “él parecía un guineano que por accidente nació en Cuba”.
Tras la feria de La Habana, Dreke y Waters participaron en una gira de conferencias de cinco días por la región central de Cuba. Presentaron el libro ante cientos de personas, desde veteranos combatientes revolucionarios hasta estudiantes de secundaria. Los encuentros se celebraron en Santa Clara, Sancti Spíritus, Trinidad y Sagua la Grande, así como en los pueblos de Placetas y Manicaragua, en el corazón del Escambray, escenario de importantes batallas durante la guerra revolucionaria. Las presentaciones fueron auspiciadas por la Asociación de Combatientes, el Partido Comunista de Cuba y dos gobiernos provinciales.

A finales de 2002, Dreke fue invitado por una amplia gama de grupos estudiantiles, profesores y otras organizaciones a realizar una gira de conferencias de cuatro semanas en Estados Unidos sobre el tema “Cuba y África: desde 1959 hasta la actualidad”. Compartió la tribuna con Ana Morales, quien había ayudado a fundar la facultad de medicina en Guinea-Bissau, la primera en África subsahariana. Hablaron en siete ciudades ante un total de 3 mil personas, incluidos estudiantes universitarios, obreros ferroviarios en Washington, agricultores negros del sur de Georgia y Alabama, líderes pro derechos civiles en Atlanta y Birmingham, y muchos más.
Uno de los momentos más destacados de la gira fue un evento en la Universidad Internacional de Florida en Miami al que asistieron 250 personas. Fue auspiciado por departamentos académicos y organizaciones estudiantiles, junto con grupos haitianos, cubanoamericanos y pro derechos civiles del área de Miami. Gracias a la amplia gama de fuerzas que apoyaron y asistieron al evento, y a la conducta disciplinada de los estudiantes que actuaron como personal de seguridad, los intentos de derechistas opositores de la Revolución Cubana de cancelar o desbaratar el evento fracasaron rotundamente. Esta victoria para la libertad de expresión se repitió esa misma semana en una actividad universitaria con 125 personas en Tampa.
Al finalizar la gira, en una entrevista con Sam Manuel, reportero del Militant y dirigente del PST, Dreke comentó lo mucho que había apreciado la seriedad de los intercambios con los trabajadores, agricultores y jóvenes que había conocido, así como la gran variedad de preguntas y opiniones que le habían planteado.
“A veces la gente pensaba que estábamos enojados con ellos”, dijo Dreke al Militant. “Otras veces, ellos se enojaban con nosotros porque no les gustaba la respuesta que les dábamos. Pero dijimos a todos que estábamos dispuestos a responder a cualquier pregunta y que no tuvieran miedo de preguntar lo que quisieran”.

En el evento de Miami, frente a la hostilidad de una pequeña minoría que quería impedir el intercambio y que en un momento dado intentó sin éxito tomarse la tribuna, las respuestas claras de Dreke, su actitud serena y su sentido de humor mantuvieron cautivado al público y ganaron mucho respeto hacia la Revolución Cubana. Lo mismo ocurrió en los demás eventos.
Desde 1959, ningún dirigente revolucionario cubano de la talla de Dreke había tenido la oportunidad de hablar tan ampliamente en Estados Unidos.
Dreke también fue invitado a hablar en eventos con amplio patrocinio en Londres y Dublín en 2011, y en cinco ciudades italianas en 2017.
Feria del libro en Guinea Ecuatorial
Dreke fue embajador de Cuba en Guinea Ecuatorial entre 2003 y 2008. En 2005 invitó a un equipo de socialistas de Estados Unidos y el Reino Unido a participar en la primera feria del libro en ese país centroafricano, antigua colonia española. Ellos trajeron para la feria un cargamento con el libro de Dreke y otros títulos de Pathfinder.
Durante el evento, celebrado en la Universidad Nacional de Guinea Ecuatorial en Malabo, la capital, Dreke y Waters presentaron el libro De la sierra del Escambray al Congo ante un público atento de 200 estudiantes universitarios y de secundaria. Muchos de ellos estaban ansiosos por leer el relato de Dreke sobre sus experiencias en la Revolución Cubana y en las misiones internacionalistas en el Congo y Guinea-Bissau.
En 2008, Dreke acompañó a un equipo de reporteros del Militante procedentes de Estados Unidos y del Reino Unido en un recorrido de 10 ciudades y pueblos de Guinea Ecuatorial. Funcionarios del gobierno coordinaron visitas a hospitales y clínicas por todo el país, donde conocieron a miembros de las brigadas médicas voluntarias cubanas y con jóvenes que habían estudiado medicina en Cuba.
A partir de esos dos viajes surgió el libro de Pathfinder El capitalismo y la transformación de África: Reportajes desde Guinea Ecuatorial. Contiene el discurso de Dreke en la feria del libro de 2005, “La experiencia de Cuba está a su disposición”.
Tras regresar a Cuba, Dreke fue por muchos años un dirigente nacional de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana y responsable de su labor en La Habana.
Dreke además ha asumido muchas otras responsabilidades como representante de la Revolución Cubana en África. Actualmente es presidente de la Asociación de Amistad Cuba-África.
A principios de este año, Dreke recibió un reconocimiento de la Brigada Estudiantil de Salud Amílcar Cabral, un grupo de jóvenes de Guinea-Bissau, Burkina Faso y otros países africanos que estudian medicina en Cuba. Los estudiantes inscribieron la siguiente dedicatoria en la placa:
“Al comandante Víctor Dreke. Gracias por su apoyo a la unificación y liberación de África del imperialismo y del colonialismo. ¡La lucha continúa!”
