Más de 3,800 trabajadores de empacadoras de carne, miembros del Local 7 del sindicato de la industria alimenticia UFCW, en la empacadora JBS en Greeley, Colorado, votaron el 4 de febrero autorizando una huelga, con casi el 99% a favor, pero aún no se ha fijado una fecha. Están hartos de las condiciones en la planta que atentan contra su vida y seguridad física, la vertiginosa velocidad en la línea de producción y otras degradaciones por parte de la gerencia.
JBS es la empacadora de carne de res y cerdo más grande del mundo. La planta de Greeley procesa un mínimo de 10 mil vacas al día.
“Esta autorización de huelga es resultado directo de la conducta ilegal y de mala fe de JBS”, dijo a la prensa Kim Cordova, presidenta del Local 7.
La diferencia en esta votación de huelga es que la mayoría —entre el 80 y el 90%— de los trabajadores de la planta son inmigrantes, incluyendo gran número de haitianos, benineses, somalíes, birmanos y otros. Algunos tienen papeles, otros no. Más de mil haitianos pueden trabajar y vivir en Greeley gracias al Estatus de Protección Temporal (TPS) que les fue otorgado tras una serie de desastres, crisis gubernamentales y terrorismo pandillero generalizado en la isla.
De hecho, la votación a huelga se produjo un día después que el gobierno anunció que cancelaría el TPS para los haitianos. Esa noche, Ana C. Reyes, jueza federal de distrito, declaró ilegal la cancelación, un ejemplo de “hostilidad hacia los inmigrantes no blancos”, lo que permitió a los haitianos con TPS quedarse y trabajar en Estados Unidos. El gobierno de Donald Trump está apelando el fallo.
A pesar de su estatus y la intensificación de las redadas y deportaciones en todo el país, estos trabajadores no se dejaron intimidar ni se escondieron en sus hogares. Están decididos a luchar por una vida digna y el respeto de sus patrones, y dispuestos a participar en las líneas de piquetes si la empresa se niega a satisfacer sus demandas.
Esto es especialmente cierto en el caso de los trabajadores haitianos.
Muchos de ellos vinieron a trabajar a Greeley engañados con falsas ofertas de alojamiento gratuito y trato especial. En vez de eso, fueron alojados en un decrépito motel, en diminutas habitaciones con una sola cama, donde se alojaban hasta 11 trabajadores, hombres y mujeres por igual.
Los asignaban a un turno de medianoche, donde la aceleración de la línea en ocasiones subía a 370 vacas por hora —70 más que en el turno diurno— y en ocasiones hasta más. Recibieron la orientación de seguridad en el trabajo en inglés y español, idiomas que no hablan.
Larga lucha por seguridad, respeto
Varios trabajadores haitianos presentaron en diciembre pasado una demanda federal contra JBS por este trato discriminatorio y abusivo. Los trabajadores han presentado varias demandas contra la empresa por cuestiones de seguridad, discriminación y otros problemas. En 2021, JBS tuvo que pagar 5.5 millones de dólares por discriminación contra trabajadores musulmanes, por negarles tiempo y espacio para orar.
Cuando la planta era propiedad de la empresa Swift los trabajadores tuvieron que enfrentarse al servicio de inmigración ICE. La migra arrestó a 273 trabajadores en una redada en 2006. Los agentes del gobierno se encontraron con decenas de familiares y partidarios que intentaron bloquearles el paso.
En semanas recientes, los trabajadores “comenzaron a coordinar breves paros en la línea de producción”, informó High Country News, “dejando la carne sin cortar ni recortar deslizarse por la cinta transportadora, mientras golpeaban con sus ganchos de carnicero los costados metálicos de las estaciones de trabajo”.
La votación secreta para autorizar la huelga se hizo en el Hotel DoubleTree y duró todo el día. El sindicato organizó a sus miembros y a otros para traducir al criollo haitiano, español, beninés y otros idiomas la información de la votación. Los representantes sindicales aseguraron a los trabajadores que se trataba de una votación secreta con dos opciones: HUELGA o NO HUELGA. “Llevamos ocho meses negociando y JBS nos ha impedido llegar a un contrato”, dijo a la prensa Leticia Ávalos, una sindicalista. “Siguen aumentando la velocidad de las líneas y creando condiciones peligrosas de trabajo”. “JBS no nos ha dejado otra alternativa que autorizar una huelga”, dijo. “Ya basta”. Tchelly Moise, la representante sindical, dijo al High Country News que el sindicato ha pedido 4 mil pancartas de huelga.
