Ucrania: Ataques a plantas de energía provocan resistencia

Por Roy Landersen
2 de marzo de 2026
People dance at sunset on frozen Kyiv Sea reservoir on Dnipro River in Ukraine Feb. 1. Working people refuse to be intimidated despite Moscow’s airstrikes on country’s electrical infrastructure causing widespread power and heating outages in middle of the winter.
Reuters/Thomas PeterLa gente baila al amanecer en la reserva del Mar de Kyiv en el río Dnipro en Ucrania, 1 de febrero. El pueblo trabajador rehusa ser intimidado a pesar de los ataques aéreos de Moscú contra la infraestructura eléctrica del país.

Tras cuatro años desde su invasión a Ucrania, el régimen del presidente ruso Vladímir Putin ha intensificado los bombardeos a instalaciones de generación energética para privar a la población civil de Ucrania de calefacción, agua y electricidad, y así castigarla y desmoralizarla. Pero esto no ha hecho más que reforzar la determinación del pueblo trabajador ucraniano de defender la soberanía de su país.

Los implacables ataques de Moscú han agotado las reservas de misiles de defensa aérea de Ucrania. La industria de defensa del país ha desarrollado ahora un sistema de interceptación de drones de bajo costo, diseñado para limitar los daños de forma ágil y eficaz. Sin embargo, suficientes ataques aéreos se cuelan como para causar graves daños. Equipos de reparación trabajan en condiciones gélidas para restablecer la electricidad.

El suministro actual de electricidad en Kyiv se limita a unas pocas horas al día. En una ocasión, más de 1,600 rascacielos con hasta 800 mil habitantes, se quedaron sin electricidad o calefacción cuando los misiles de Moscú destruyeron una de las mayores centrales de generación y calefacción de Kyiv.

El Kyiv Post informó el 27 de enero sobre una visita a un campamento de tiendas de campana en el distrito de Troieshchyna de la ciudad, creado para proporcionar refugio, calefacción y camaradería en temperaturas bajo cero.

Cientos de personas acuden allí para calentarse y reunirse con sus vecinos mientras los niños juegan. También para disfrutar de bebidas y comidas calientes, cargar sus teléfonos y trabajar en computadoras portátiles. Estudiantes voluntarios ayudan a vigilar.

Llamado de jóvenes sindicalistas

“Ciudades bombardeadas, hogares gélidos: un llamado a los sindicatos a brindar apoyo a Ucrania”, se titulaba la declaración del 2 de febrero del Consejo Juvenil de la Federación de Sindicatos de Ucrania.

“Esto no es un desastre natural o falla técnica” sino una estrategia deliberada “ejecutada por un estado contra el pueblo de otro”.

El comunicado rindió homenaje a “los soldados que resisten en el frente a costa de su vida. Trabajadores de la energía, médicos, rescatistas, trabajadores de servicios públicos que restauran lo destruido, una y otra vez, bajo fuego y enorme riesgo”.

Señaló que Moscú está “atacando los ferrocarriles y la logística nacional, sometiendo a los trabajadores a fuego, matándolos y cortando los recursos vitales de millones de personas.

“Pero Ucrania sigue en pie. Porque su pueblo se niega a quebrarse”.

Al atardecer en el congelado río Dniéper en Kyiv, la gente bailaba, hacía carreras de autos y comía asados, según informó National Public Radio el 5 de febrero.

Zhenia Chypiha dijo a NPR que ayuda “divertirse en momentos tan oscuros de nuestra vida”. Describió los esfuerzos de Moscú por hacer la vida de los ucranianos tan miserable para que finalmente acepten poner fin a la guerra en los términos de Putin.

“Creen que bombardearán las centrales eléctricas y nosotros nos iremos. Pero no, no es así”, dijo ella.

El DJ Vitalii Svitchynskyi dijo que las fiestas son un acto de resistencia. Él quiere dar energía a los que “nunca se rendirán”.

Cultura en tiempos de guerra

Mientras Moscú bombardea la red eléctrica de Ucrania, se realizan actuaciones en salas de conciertos abarrotadas y en escenarios subterráneos. Museos, galerías y librerías están abiertos.

“La cultura en tiempos de guerra no es un lujo. Fortalece, une, moldea la memoria y promueve la recuperación futura”, escribió Myroslava Makarevych en el Kyiv Post del 21 de enero.

Makarevych entrevistó a Oksana Lyniv, una aclamada directora ucraniana de orquesta. Algunos la han denunciado por dirigir música del compositor ruso Piotr Tchaikovsky. Makarevych le preguntó a Lyniv por qué se opone a los llamados del gobierno ucraniano a boicotear la cultura rusa.

Lyniv ha explicado que interpretar obras de rusos no debería considerarse “ponerse del lado del enemigo”.

“Las obras de Tchaikovsky, Prokófiev, etc., están a la altura de las de Berlioz, Chopin, Brahms, Beethoven, Ravel” y otros grandes compositores. Constituyen un “repertorio obligatorio que todo músico profesional debería dominar”, afirmó.

“Es como si nuestros defensores en el frente se apoderaran de las armas del enemigo y las usaran para reclamar nuevos territorios”, añadió Lyniv.

Para el pueblo trabajador ucraniano, los llamados a boicotear la cultura rusa solo crean barreras para forjar lazos con los aliados potenciales más importantes en su lucha contra el intento del régimen de Putin de conquistar Ucrania: los trabajadores en Rusia.