Notas de reportero desde La Habana

Trabajadores cubanos responden a amenazas y bloqueo de EEUU

Por Martín Koppel
y Jonathan Silberman
2 de marzo de 2026
“Millions of Cubans value what we’ve gained through the revolution,” said Carlos Muñiz, above center, in Havana.  Retired garment worker María Eugenia Arnet, far left, told Mary-Alice Waters, “They will never forgive us for making a socialist revolution.” Like other Cubans, Arnet has been getting military training, in case of invasion by Washington.
Fotos del Militante/Jonathan Silberman“Millones de cubanos valoramos lo que hemos logrado con la revolución”, dijo Carlos Muñiz, arriba centro, en La Habana. Como otros cubanos, Magela Elepán, arriba izq., ha recibido entrenamiento militar en caso de una invasión norteamericana. Recuadro, María Eugenia Arnet (izq.), con Mary-Alice Waters. “No nos perdonarán jamás por hacer una revolución socialista”, dijo.

 

LA HABANA — Un equipo de corresponsales del Militante llegó a esta ciudad el 6 de febrero para hacer reportajes sobre cómo el pueblo cubano y su gobierno están respondiendo a la brusca escalada en la guerra económica que los gobernantes norteamericanos están librando contra ellos.

Junto con amenazas militares, Washington espera que sus brutales presiones económicas puedan lograr lo que eufemísticamente llaman “cambio de régimen”, es decir, derrocar la revolución socialista cubana. Ese es el objetivo que las familias capitalistas norteamericanas y su gobierno han perseguido en vano durante seis décadas y media.

A todas las personas con que hablamos les decimos que vamos a regresar a casa para explicarles a los trabajadores en Estados Unidos y otros países la verdad sobre lo que hemos visto. A continuación compartimos algunos ejemplos.

Brutal bloqueo petrolero

Durante nuestros primeros días aquí, visitamos a Carlos Muñiz y Magela Elepán en su casa. Muñiz, de 58 años, soldador por cuenta propia, confirmó que los apagones diarios que duran muchas horas, causados por la guerra económica del gobierno norteamericano, son más largos y frecuentes desde que Washington atacó a Venezuela el 3 de enero e impuso un bloqueo al envío de petróleo a Cuba.

“Hace dos semanas tuvimos corriente solo dos horas en el día”, dijo. “No pude trabajar por unos días”.

El bloqueo petrolero y los apagones consiguientes, dijo Muñiz, han afectado todo, desde la producción industrial y agropecuaria hasta el transporte por bus y auto: todo aspecto de la vida cotidiana.

Al día siguiente de nuestra llegada a La Habana, el gobierno anunció un estricto racionamiento de la venta de gasolina para conservar combustible. No se venderá gasolina a los dueños de vehículos particulares. Las oficinas administrativas del gobierno mantendrán horarios reducidos. Los dueños de pequeños negocios nos han dicho que ya sufrían retrasos y mayores costos en las entregas de productos agropecuarios por camión, y el racionamiento empeorará esta situación.

María Eugenia Arnet, una obrera de la costura jubilada, dijo a reporteros del Militante, “La falta de combustible y otros recursos, estos apagones largos: todo eso es parte de la agresión recrudecida del imperio norteamericano contra nosotros. No nos van a perdonar jamás por hacer una revolución socialista”.

Respuesta al ataque a Venezuela

“En la mañana del 3 de enero, nos despertamos con la noticia de la agresión de Estados Unidos contra Venezuela”, nos dijo Muñiz. “Quedamos pasmados. Lo primero que pensé fue: tenemos que estar en la calle. Nos alegró cuando nuestro gobierno convocó a una concentración ese mismo día en la Tribuna Antiimperialista” en el Malecón habanero.

“La respuesta a la convocatoria fue increíble. Llegaron miles de personas”, dijo Magela Elepán, de 47 años, empleada de una institución del gobierno que atiende los museos nacionales de Cuba. “En otras concentraciones, los centros de trabajo o los sindicatos y las organizaciones estudiantiles facilitan la participación, pero en este caso la asistencia fue espontánea. La gente escuchó la convocatoria y llegó por su propia cuenta, en su mayoría a pie”, dijo.

Muñiz agrego, “Y eso fue antes de que supiéramos que habían muerto cubanos en el ataque. La gente se estaba solidarizando con el pueblo venezolano, estaba indignada por el secuestro del presidente de Venezuela”.

Cuando llegó la noticia de que 32 cubanos habían muerto en el ataque norteamericano en Caracas, “impactó mucho aquí. Hubo un profundo sentido de rabia y dolor”, dijo Elepán. “Y no solo entre los que apoyan la revolución, como nosotros. También entre gente que no apoya al gobierno”.

El 18 de enero, medio millón de cubanos en ciudades de toda la isla salieron a rendir homenaje a los 32 voluntarios internacionalistas. En La Habana, el homenaje se celebró en el edificio del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, cerca de la Plaza de la Revolución, donde se exhibieron los féretros con los restos de los combatientes caídos.

‘El enemigo no nos entiende’

“Fue una fila interminable, tanto jóvenes como mayores, para rendir homenaje a nuestros mártires”, dijo Elepán. “Nos cayó un aguacero y quedamos empapados. Pero la gente no se fue. La procesión comenzó temprano en la mañana y debía terminar a las 6 de la tarde, pero había tanta gente esperando que continuó hasta las 10 de la noche”.

“El enemigo no nos entiende”, dijo Muñiz. “En 1961 el pueblo cubano derrotó al imperialismo norteamericano en Playa Girón”, refiriéndose a la invasión mercenaria organizada por Washington.

“Millones de cubanos valoramos lo que hemos logrado con la revolución. Aprendimos de Fidel [Castro] y por nuestra experiencia que una revolución socialista significa seres humanos más cultos. Significa ser más libres, capaces de tener más criterio. Significa una cultura de solidaridad”.

Elepán dijo, “Es cierto que con el recrudecimiento del bloqueo económico norteamericano, hemos visto una pérdida de los valores de solidaridad entre alguna gente con el paso del tiempo. Las generaciones más jóvenes no han conocido otra cosa que escaseces de muchas cosas”.

Les comentamos que el día anterior, un empleado de una pequeña tienda nos había dicho sin rodeos que le alegraba que Washington estuviera intentando provocar el descontento popular y propiciar un “cambio de régimen” en Cuba. Refiriéndose al bloqueo petrolero impuesto por gobierno norteamericano, dijo, “Lo que están haciendo ahora es lo mejor que nos pudo pasar. Estoy cansado de vivir así”.

Ese criterio sigue siendo muy minoritario, dijo Elepán. “Lo que sí, la mayoría de los cubanos —de todas las edades— no quieren ser colonizados y sometidos a una potencia extranjera. Es cierto, tenemos muchísimos problemas, que tenemos que resolver nosotros mismos. Pero no queremos que nadie venga de afuera a decirnos cómo hacer las cosas”.

Pusieron como ejemplo a las decenas de miles de estudiantes y soldados jóvenes que participaron en la Marcha de las Antorchas del 27 de enero. Este año el evento, organizado anualmente por la Federación Estudiantil Universitaria para celebrar el legado antiimperialista de José Martí, héroe nacional de Cuba, fue visto como una respuesta desafiante a las crecientes amenazas de Washington.

‘Aprendí a disparar un fusil’

Algunas personas también nos describieron los ejercicios de entrenamiento militar que se han incrementado a nivel nacional desde el ataque de Washington a Venezuela.

Desde los primeros años de la revolución, todos los cubanos reciben entrenamiento militar de un tipo u otro. Saben qué hacer y adónde ir en caso de una agresión militar.

Durante muchos años, se realizaban ejercicios de preparación dos veces al año. Desde el 10 de enero, una semana después del ataque de “conmoción y pavor” contra Venezuela, se han efectuado todos los sábados, cada vez en diferentes zonas de la isla. Decenas de miles de personas han participado a través de las Milicias de Tropas Territoriales voluntarias, organizadas por zonas geográficas, y las Brigadas de Producción y Defensa, organizadas en centros de trabajo. Los ejercicios también incluyen unidades de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

“Yo fui a los ejercicios de entrenamiento hace dos semanas en el Parque Martí” en La Habana, dijo Elepán. “Había participado en años anteriores en los Días Nacionales de Defensa, pero esta fue la primera vez que escuché las granadas que explotaban. Fue la primera vez que cogí un fusil y aprendí a tirar”, dijo con una orgullosa sonrisa.

Respuesta a nuevas medidas

El 29 de enero, el gobierno de Estados Unidos declaró un total bloqueo petrolero de facto contra Cuba. “Es condenable que un país grande como Estados Unidos no permita que una nación pequeña como la nuestra adquiera petróleo. Hay que pensar en lo que significa para los hospitales, para las escuelas, para el transporte, para los agricultores que cultivan alimentos”, nos dijo Muñiz, parafraseando las palabras del presidente Miguel Díaz-Canel.

Frente al bloqueo petrolero, el gobierno cubano anunció medidas inmediatas para el uso más eficiente de los escasos recursos energéticos, dando prioridad a los servicios esenciales y las necesidades sociales.

“Va a significar más sacrificio”, dijo Muñiz. “Hay mucha incertidumbre sobre lo que va a pasar en las próximas semanas. Pero yo estoy de acuerdo con darles prioridad a los más vulnerables. Garantizar el petróleo a los hospitales, a las casas de ancianos, a los centros para niños con necesidades especiales. Dar prioridad a las comunidades rurales aisladas, a los centros médicos, en la entrega de paneles solares, de los cuales tenemos cantidades limitadas. La mayoría de los cubanos pueden comprender eso”.

Como parte del racionamiento de los recursos, se han cancelado varios eventos culturales importantes, incluida la conferencia Universidad 2026, a la cual en años anteriores han concurrido miles de docentes de toda América Latina y Cuba. La Feria Internacional del Libro de La Habana, el mayor festival cultural de Cuba, que se celebra cada febrero, se suspendió hasta nuevo aviso.

Puede que los intentos de Washington de asfixiar al pueblo cubano provoquen más apagones, pero “no habrá apagón cultural”, dijo el Ministerio de Cultura de Cuba en un comunicado emitido el 7 de febrero. “El arte seguirá siendo un espacio de resistencia, creatividad y acompañamiento”.

Ana Morales, responsable de la programación en Casa de África, un centro cultural en Habana Vieja que se enfoca en la herencia africana de Cuba, nos dijo que en lugar de los eventos culturales grandes —que implican muchos costos de transporte y combustible— se harán actividades comunitarias, desde conciertos hasta presentaciones de libros y clases de arte.

Una de las personas que visitamos fue Herminio Fernández, sindicalista de larga trayectoria que administra un hotelito de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), la federación sindical nacional. Sus sentidas palabras reflejaron la actitud de una amplia gama de cubanos con los que hemos hablado, especialmente entre los trabajadores.

“Tenemos muchas dificultades con el combustible, la energía eléctrica y muchas otras cosas, porque nos quiere asfixiar el gobierno norteamericano”, dijo Fernández. “Pero no vamos a claudicar, y no nos rendirán.

“No nos conocen bien”.

Mary-Alice Waters contribuyó a este artículo.