El pueblo trabajador debe oponerse a toda agresión de Washington contra los derechos soberanos de otras naciones, independientemente del carácter de sus gobiernos, desde el régimen reaccionario en Irán hasta el gobierno revolucionario de Cuba.
El bloqueo y las amenazas de los gobernantes norteamericanos contra Cuba difieren de sus agresiones en todo otro lugar. Su guerra económica y política, y otros ataques a la soberanía cubana durante décadas, tienen como fin derrocar una revolución socialista. Han llegado a extremos sin precedentes: desde la fallida invasión de contrarrevolucionarios cubanos a Bahía de Cochinos en 1961 y los numerosos intentos de asesinato contra Fidel Castro, dirigente central de la revolución, hasta las brutales sanciones contra Cuba y las crecientes actuales amenazas de un “cambio de régimen”.
El Llamado a la Acción del Partido Socialista de los Trabajadores —publicado en la edición del 23 de febrero del Militante y disponible en nuestro sitio web— explica que “los trabajadores de Estados Unidos no tenemos interés alguno en la agresión brutal que los gobernantes están llevando a cabo contra una pequeña nación y su pueblo simplemente por ejercer su soberano derecho a hacer una revolución socialista con el fin de mejorar sus condiciones de vida y trabajo”.
La declaración señala que los gobernantes norteamericanos temen el “ejemplo político y moral, y la atracción que tiene la revolución socialista cubana entre los trabajadores y los oprimidos de todo el mundo”.
La ofensiva de Washington contra Cuba cuenta con el respaldo de la prensa liberal y conservadora, tanto demócrata como republicana. Recurren a flagrantes mentiras sobre la causa fundamental del deterioro de las condiciones que hoy enfrentan los cubanos, sin mencionar una sola palabra sobre los incesantes esfuerzos de Washington por estrangular económicamente a los trabajadores de la isla. En su lugar, subvierten la realidad, culpando a la propia revolución y al gobierno cubano.
Es a causa del bloqueo y la intimidación de Washington que no ha llegado petróleo a Cuba desde hace tres meses. Que un apagón total de la red eléctrica afectó a la isla el 16 de marzo. Que la escasez de productos básicos de primera necesidad se está tornando grave.
Como parte de las agresiones de Washington, el Departamento de Justicia declara que está considerando presentar cargos contra Raúl Castro y otros dirigentes de la revolución, con el fin de crear un pretexto más para una intervención militar norteamericana.
Gobiernos de América Latina y el Caribe están cediendo ante las exigencias de Washington de expulsar del país a los trabajadores de la salud cubanos, a quienes el gobierno norteamericano falsamente califica como víctimas de “trata de personas”. Esto ha puesto fin a programas de atención médica altamente necesarios y apreciados, y ha clausurado una valiosa fuente de ingresos para Cuba.
Poniendo en claro la meta de los gobernantes imperialistas norteamericanos, el presidente Donald Trump dice que su objetivo “podría ser una amistosa toma de control; podría no ser amistosa. No importaría”.
Washington no soporta el hecho de que el pueblo trabajador cubano tomó control de su propio destino. Millones de ellos, liderados por Fidel Castro y el Movimiento 26 de Julio, tomaron el poder político. Se movilizaron para tomar control de fábricas, plantaciones, muelles y bancos de los capitalistas norteamericanos y cubanos. Decenas de miles de jóvenes fueron al campo y a los barrios para poner fin al analfabetismo. La revolución amplió la participación de los trabajadores en todos los aspectos de la vida social y política. Los trabajadores se propusieron erradicar el racismo y la opresión de la mujer, y sumarse a las luchas contra la dominación imperialista en todo el mundo. Y, en el proceso, se transformaron a sí mismos. Esta es una revolución socialista digna de ser emulada.
En Estados Unidos, los trabajadores tienen la oportunidad y la responsabilidad de salir a las calles y alzar su voz contra las agresiones de Washington y exigir el fin inmediato de su bloqueo a Cuba. En varias ciudades se han realizado manifestaciones bajo la consigna: ¡EE.UU. manos fuera de Cuba!
Se necesitan urgentemente más. Permanezcamos hombro con hombro con los trabajadores cubanos en una lucha común contra los incesantes ataques de los gobernantes norteamericanos contra la soberanía cubana. Defiendan la primera revolución socialista de las Américas. ¡EE.UU. manos fuera de Cuba!