Evento en La Habana destaca lucha independentista africana, ayuda de Cuba

Por Martín Koppel
30 de marzo de 2026
Combatientes cubanos y guineanos durante guerra de independencia de Guinea-Bissau y Cabo Verde. La “lucha nos hermanó”, dijo el internacionalista cubano Alfonso Pérez Morales.
Cortesía de Víctor DrekeCombatientes cubanos y guineanos durante guerra de independencia de Guinea-Bissau y Cabo Verde. La “lucha nos hermanó”, dijo el internacionalista cubano Alfonso Pérez Morales.

LA HABANA — “Este libro es muy importante en estos momentos”, dijo el dirigente revolucionario cubano Víctor Dreke. “Nos recuerda la lucha en Guinea-Bissau y Cabo Verde, países pequeños”, subrayó, cuya victoria derrumbó todo el imperio portugués en África a mediados de los años 70.

Y nos recuerda, dijo, a los luchadores internacionalistas cubanos que combatieron a su lado, entre ellos “compañeros que están sentados aquí”.

Público en lanzamiento del libro Cuba y la guerra de independencia de Guinea-Bissau y Cabo Verde: La caída del último imperio colonial en África de Víctor Dreke. Maria de Lourdes Batista, segunda de la derecha, y Guisell Morales, segunda de la izquierda, embajadoras de Guinea-Bissau y Nicaragua, respectivamente, están en la primera fila.
Militante/Martín KoppelPúblico en lanzamiento del libro Cuba y la guerra de independencia de Guinea-Bissau y Cabo Verde: La caída del último imperio colonial en África de Víctor Dreke. Maria de Lourdes Batista, segunda de la derecha, y Guisell Morales, segunda de la izquierda, embajadoras de Guinea-Bissau y Nicaragua, respectivamente, están en la primera fila.

Unas 90 personas colmaron el patio de la Casa de África el 18 de febrero para el lanzamiento de Cuba y la guerra de independencia de Guinea-Bissau y Cabo Verde: La caída del último imperio colonial en África. Este relato testimonial de Dreke fue publicado recientemente en inglés y español por la editorial Pathfinder.

El evento atrajo a un público deseoso de escuchar a protagonistas de un capítulo de la orgullosa historia de la Revolución Cubana y su apoyo a las luchas de liberación en el mundo.

Alberto Granado, director de la Casa de África, uno de los anfitriones del evento, dio la bienvenida a los numerosos asistentes que fueron combatientes en una o más de las 23 misiones militares de Cuba en África, incluido el Congo, Angola, Etiopía y la propia Guinea-Bissau. También asistieron muchos residentes locales que frecuentan el hermoso museo y centro cultural en Habana Vieja que pone de relieve la herencia africana de Cuba.

La presentación del libro, dijo Granado, se daba en momentos cuando el gobierno norteamericano había intensificado bruscamente su guerra económica —que lleva ya más de seis décadas— contra la revolución socialista cubana. Tres semanas antes, señaló, tras la decisión de Washington de imponer un bloqueo petrolero a la isla, la Feria Internacional del Libro de La Habana tuvo que ser aplazada como parte de las medidas urgentes para conservar combustible.

‘El enemigo nunca nos entenderá’

“Estábamos decididos a no cancelar este evento”, dijo Granado. Debido al muy limitado transporte público, “muchos aquí presentes se levantaron muy temprano y llegaron a pie”. Varias personas dijeron al Militante que habían viajado cuatro horas desde barrios lejanos.

“El enemigo nunca nos va a entender”, dijo Granado, aludiendo a cómo los gobernantes norteamericanos subestiman las capacidades y la conciencia del pueblo trabajador de Cuba.

Muchos llegaron al evento porque  querían escuchar a Dreke, cuya larga trayectoria se remonta a su participación en la guerra revolucionaria, dirigida por Fidel Castro, que en 1959 derrocó la tiranía de Fulgencio Batista, respaldada por Washington, dando inicio a la primera revolución socialista en América. A principios de los años 60 Dreke dirigió la campaña militar en la sierra del Escambray que derrotó a las bandas contrarrevolucionarias apoyadas por Washington en esa región.

En 1965 Dreke fue segundo al mando bajo Ernesto Che Guevara de una columna de 130 combatientes cubanos que lucharon junto a combatientes de liberación nacional en el Congo.

Amílcar Cabral con jóvenes combatientes, 1972. El libro de Víctor Dreke rescata el legado del “verdadero Cabral, dirigente político del pueblo guineano y caboverdiano”, dijo Mary-Alice Waters.
FMSMB/Casa Comum-Amílcar CabralAmílcar Cabral con jóvenes combatientes, 1972. El libro de Víctor Dreke rescata el legado del “verdadero Cabral, dirigente político del pueblo guineano y caboverdiano”, dijo Mary-Alice Waters.

Sin embargo, se conoce mucho menos el papel decisivo de Cuba en la guerra que logró la independencia de Guinea-Bissau y Cabo Verde contra el dominio colonial portugués en los años 1974 y 1975. Dreke encabezó la misión cubana de combate en ese territorio en 1967-1968. Trabajó estrechamente con el dirigente central de aquella lucha, Amílcar Cabral, y su Partido Africano por la Independencia de Guinea y Cabo Verde (PAIGC). Hoy Dreke —aún conocido popularmente como el comandante Moja, el nombre de guerra en suahili que le puso Che en el Congo— es presidente de la Asociación de Amistad Cubano-Africana.

La moderadora del evento, Ana Morales, directora de programación de la Casa de África, presentó a distinguidos invitados entre el público. Entre ellos estaban María de Lourdes Batista y Guisell Morales, embajadoras de Guinea-Bissau y Nicaragua, respectivamente. También dio la bienvenida a Antonio Guerrero, uno de los cinco revolucionarios que pasaron hasta 16 años en prisiones de Estados Unidos por ayudar a defender a Cuba de violentos ataques cometidos por grupos contrarrevolucionarios cubanoamericanos.

Además de Dreke, el panel de oradores estaba integrado por el coronel René Hernández Gattorno y el teniente coronel Alfonso Pérez Morales, dos de los combatientes voluntarios en la guerra de independencia de Guinea-Bissau, Oscar Oramas, embajador cubano en la vecina Guinea-Conakri en aquella época. Ana Morales reconoció entre el público al teniente Eduardo Torres Ferrer, conocido por sus compañeros como “Coqui”, quien también participó en la misión de Guinea-Bissau y quien, al igual que los demás, se encuentra hoy retirado del servicio activo.

Una entrevista con Gattorno, Pérez Morales, Torres Ferrer y Oramas aparece en el último capítulo del nuevo libro. Y Ana Morales encabezó la misión médica cubana y la fundación de la escuela de medicina en Guinea-Bissau en 1986, después de que el país se independizara.

En el panel también estaba Mary-Alice Waters, coeditora del libro y presidenta de Pathfinder, así como dirigente del Partido Socialista de los Trabajadores.

Lo que les pesa a los imperialistas

“Este es un momento importante”, dijo Dreke. Condenó el ataque de Washington contra Venezuela y destacó el ejemplo internacionalista de “nuestros 32 compañeros que cayeron en combate defendiendo al presidente Nicolás Maduro”.

“Ahora los imperialistas nos amenazan, y la situación que enfrentamos es dura”, agregó Dreke. “Nuestro pueblo lucha día a día. El enemigo nos ataca con métodos vergonzosos”, y con su bloqueo “nos quieren someter por el hambre”. Si algún día los imperialistas se apoderan de Cuba, “van a tratar de barrernos, como han tratado de hacer con el pueblo palestino. Pero no van a poder derrotarnos.

“Dicen que ellos van a decidir quién es el presidente de Cuba. Pero tendrán que vérselas con el pueblo cubano. No van a poder destituir al pueblo cubano”.

Lo que les pesa a los gobernantes de Estados Unidos, dijo Dreke, “no es solamente el presidente Miguel Díaz-Canel. No es solamente Raúl Castro. Lo que les pesa es la dignidad de Cuba. La valentía de Cuba de no claudicar jamás”.

“Agradecemos la solidaridad que recibimos de personas en otros países”, dijo Dreke.

Señalando a Waters y a otros miembros del movimiento comunista en Estados Unidos, Canadá y el Reino Unido que estaban presentes, dijo, “Estos compañeros se encuentran aquí con nosotros no solo por este libro, sino por la situación que estamos enfrentando en Cuba. Dicen, ‘Estamos aquí presentes con ustedes’”.

Cuba y la guerra de independencia de Guinea-Bissau y Cabo Verde, dijo Dreke, narra la historia no solo de los internacionalistas cubanos que ayudaron en esa lucha, sino del extraordinario liderazgo de Amílcar Cabral y del movimiento que él forjó.

Dreke señaló que Che Guevara, quien se reunió con Cabral en 1965, “dijo que si una de las organizaciones antiimperialistas en África tenía posibilidades de triunfar, eran los compañeros del PAIGC”.

Cabral unificó a los independentistas de Guinea-Bissau y Cabo Verde en una sola organización disciplinada. “Un grupo de caboverdianos vino a Cuba para recibir entrenamiento militar y después regresaron a luchar en Guinea-Bissau”, dijo Dreke.

Una de las cualidades de Cabral como dirigente era su apoyo activo a la participación de la mujer en la lucha de liberación, señaló. “En Guinea-Bissau veíamos a mujeres con una canasta en la cabeza, su niño a un lado y su fusil al otro”.

‘No podemos olvidar esta historia’

Dreke rindió homenaje al ejemplo de los más de 400 voluntarios cubanos, combatientes y médicos, que, a lo largo de casi una década, participaron en la misión clandestina cubana de apoyo a la guerra de independencia en Guinea-Bissau. El nuevo libro contribuye a asegurar “que esta historia no se olvide” dijo.

Oramas, quien a través de los años se desempeñó como embajador cubano en varios países africanos, explicó, “El apoyo a las luchas de los pueblos africanos fue intrínseco a la Revolución Cubana desde el principio”. Ya en 1961, señaló, Cuba envió un cargamento de armas para el movimiento independentista argelino que combatía el dominio colonial francés.

En todos los lugares donde los internacionalistas cubanos apoyaron luchas de liberación, “Fidel nos dijo que no íbamos a dictar lo que pensábamos nosotros sino a cooperar”, dijo Oramas. “Eso fue lo que hicimos en Guinea-Bissau y Cabo Verde”.

En 1974 los combatientes en Guinea-Bissau ya estaban asestando golpes decisivos contra el ejército colonial, “y los portugueses vieron que no podían ganar”, dijo Oramas. “Oficiales de bajo rango se rebelaron” contra la dictadura en Lisboa. “Eso fue la génesis de la Revolución de los Claveles”, el golpe militar que derrocó al régimen y desencadenó un ascenso revolucionario del pueblo trabajador en Portugal.

Pérez Morales, conocido también por su nombre de guerra, Pina, dijo, “Se ha escrito poco sobre la misión cubana en Guinea-Bissau”, y el nuevo libro es una contribución importante para divulgar esa historia.

Pina, quien fue jefe de los combatientes cubanos en el frente norte de la guerra, observó que los combatientes cubanos “vivíamos junto a los guineanos. Comíamos de la misma palangana en los campamentos. La lucha nos hermanó. Durante las batallas ellos nos protegían a riesgo de sus propias vidas. Llegué a sentirme guineano, y así me siento hoy”.

Cabral enseñó a los combatientes libertarios que su enemigo no era el pueblo de Portugal sino el colonialismo portugués. “Los soldados que capturábamos eran tratados con dignidad”, dijo Pina. Aunque el ejército colonial se mostraba salvaje hacia la población guineana, “no había sentido de venganza contra los soldados portugueses. En ese sentido, fue una lucha muy humana, muy bonita”.

Gattorno describió vívidamente los momentos más notables de la decisiva batalla contra el cuartel portugués de Guiledje, en la que él participó. “Era una enorme base fortificada”, dijo. Las fuerzas guineanas y cubanas tendieron una emboscada, seguida de un masivo ataque con morteros que hizo huir a las fuerzas portuguesas.

“Los soldados portugueses que capturábamos eran hijos de campesinos. Muchos eran analfabetos. Nos rogaban que los entregáramos a la Cruz Roja y no al ejército portugués”, dijo Gattorno. Los imperialistas portugueses, subrayó, cometieron crímenes tanto contra los pueblos africanos como contra los trabajadores portugueses que usaban como carne de cañón.

“La juventud en Cuba y en el mundo debe conocer estos hechos. Que así es el imperialismo. Así es el capitalismo. Debe saber que frente a este enemigo tenemos que luchar, y que es mejor morir de pie que vivir de rodillas”.

El público quedó cautivado por los relatos testimoniales de los combatientes. La mayoría nunca había escuchado mucho sobre esa guerra de liberación y sus repercusiones mundiales.

Waters, la primera oradora del panel, dijo al público que Cuba y la guerra de independencia de Guinea-Bissau y Cabo Verde expresa “el corazón y el alma —las lecciones— de la Revolución Cubana, lecciones muy necesarias en el mundo de hoy”.

Ella señaló que hoy Washington intensifica sus amenazas y acciones dirigidas a privar al pueblo cubano de las necesidades más básicas de la vida porque “ustedes tuvieron la audacia de iniciar la revolución socialista en América”.

El relato de Dreke no solo resalta la trayectoria de Fidel Castro como dirigente del pueblo trabajador, dijo Waters. También “comienza a rescatar al verdadero Cabral, al dirigente político del pueblo trabajador guineano y caboverdiano, cuyas cualidades Che y Fidel reconocieron y con las cuales se identificaron”.

Waters concluyó describiendo la acogida positiva que el libro de Dreke ya ha recibido entre trabajadores y otras personas en Estados Unidos. Además, agregó, “el libro ya ha llegado hasta África, donde amigos de Pathfinder en Burkina Faso están colaborando con nosotros para completar pronto una traducción al francés”.

El lanzamiento del libro de Dreke fue seguido por una presentación de Breve historia política de Sudáfrica, de Ángel Dalmau, primer embajador cubano en Sudáfrica tras la caída del régimen del apartheid. Dalmau destacó distintos aspectos del libro, incluido el apoyo decisivo que Cuba revolucionaria brindó a la lucha que puso fin al dominio supremacista blanco en Sudáfrica.

Segunda presentación

Unos días más tarde, Dreke presentó Cuba y la guerra de independencia de Guinea-Bissau y Cabo Verde en un encuentro comunitario en el barrio de Atabey, en las afueras de La Habana, donde él reside. Habló junto con Waters y Martín Koppel, coeditores del libro. El evento, al que asistieron unas 30 personas, fue moderado por Ana Morales, delegada electa ante el gobierno local, conocido aquí como Poder Popular.

Dreke es muy conocido entre los vecinos de Atabey. Pero algunos de los asistentes al encuentro comentaron que no sabían mucho sobre la historia de la lucha independentista en Guinea-Bissau y Cabo Verde y el papel ejemplar que desempeñaron en ella los internacionalistas cubanos.

Uno de los participantes comentó, “Escuchar esa historia nos recordó quiénes somos como revolucionarios”.