WASHINGTON — En una conferencia de prensa y protesta frente al edificio de la Corte Suprema celebradas aquí el 17 de marzo, el director ejecutivo de Fe en Acción, el obispo Dwayne Royster (en la foto de arriba), instó al tribunal a preservar el Estatus de Protección Temporal (TPS) para unos 350 mil haitianos. Activistas de la comunidad haitiana, líderes religiosos, miembros del Partido Socialista de los Trabajadores y otras personas se sumaron a la acción.
Dos tribunales federales —uno en Nueva York y otro en Washington— han dictaminado que el programa TPS para los haitianos y sirios en Estados Unidos debe continuar. Dado que la administración de Donald Trump solicitó un fallo expedito, la Corte Suprema anunció que escuchará los argumentos en abril. La vida y el estatus de 350 mil haitianos y 6 mil sirios depende de esta decisión. El Departamento de Justicia argumenta que el poder ejecutivo tiene la autoridad exclusiva para decidir el estatus de los programas TPS. En un fallo anterior, la Corte Suprema confirmó la cancelación por parte del gobierno del TPS para unos 600 mil venezolanos.
“Es una cuestión de vida o muerte, porque Haití no es un lugar seguro para la gente”, dijo Viles Dorsainvil, director ejecutivo del Centro de Apoyo a la Comunidad Haitiana, quien viajó desde Springfield, Ohio. “La dignidad humana debe ser respetada”. Hay unos 15 mil haitianos en Springfield, lo que representa una cuarta parte de la población de la ciudad.
Si los haitianos se ven obligados a regresar a Haití, se enfrentarán a una realidad brutal. El país atraviesa una prolongada crisis, sin un gobierno efectivo. La mitad de la población carece diariamente de alimentos suficientes; más de 1.4 millones de personas han sido desplazadas por bandas armadas, y los secuestros, violaciones y asesinatos son desenfrenados. Aquí, en Estados Unidos, decenas de miles de familias serán separadas.
La administración está presionando para poner fin al TPS para decenas de miles de personas más, incluidos inmigrantes de Ucrania, Afganistán, Nicaragua, Yemen, Sudán del Sur y otros nueve países.
