“Estamos cerca de completar nuestros objetivos” y de poner fin a los combates, dijo el presidente Donald Trump el 20 de marzo, pero luego ordenó el envío de otros 2,500 marines al Medio Oriente. Estos se suman a los 2,500 enviados la semana anterior. El 24 de marzo, el Pentágono ordenó el despliegue de unos 3 mil soldados de la División 82 Aerotransportada al Medio Oriente. Los tres grupos están entrenados para desembarcos con el fin de tomar zonas costeras.
Los objetivos de Trump no tienen nada que ver con defender a Israel como refugio ante la violencia antijudía, ni con apoyar las valientes luchas de los pueblos de Irán.
Trump anunció el 24 de marzo que sus enviados habían convencido a altos funcionarios iraníes a que aceptaran ejercer un control conjunto del Estrecho de Ormuz y permitir que Washington tomara posesión de las reservas de uranio enriquecido de Teherán. También dijo que Teherán había renunciado a la fabricación de armas nucleares. Pero el régimen iraní siempre ha mentido acerca de su programa nuclear, alegando que tiene únicamente fines pacíficos.
Teherán dice que ha rechazado la propuesta de Trump, pero que está dispuesto a más discusiones.
Washington ha permitido que Teherán venda más petróleo, afirmando que fue necesario para reducir el precio del crudo, que se ha disparado desde el inicio de la guerra.
Teherán sigue lanzando un gran número de misiles y drones contra Israel y las naciones árabes vecinas, y amenazando el tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz. Los ataques de Teherán no solo afectan el transporte de combustible, sino también de la urea y el amoníaco, elementos cruciales para los fertilizantes, lo que tiene un impacto desastroso para los agricultores que dependen de estos productos. Unos 2 mil buques, con 20 mil marineros a bordo, se encuentran atrapados en la zona, sin tener adónde ir.
Desde que comenzó la guerra, el gobierno saudí ha cambiado curso, poniendo fin a su negativa a permitir que las fuerzas estadounidenses utilicen una base aérea en el país. El New York Times informó el 25 de marzo que los gobernantes de ese país están instando a Washington a que continúe atacando a Irán, calificando esto como “una oportunidad histórica” para remodelar la región.
Israel se ha centrado en atacar objetivos militares y el aparato represivo de los gobernantes iraníes. En contraste, muchos de los misiles de Teherán —equipados con municiones de racimo que dispersan metralla sobre un área más amplia— tienen como objetivo matar indiscriminadamente a judíos y a otras personas en Israel. El 18 de marzo, un misil cayó en un local en la Ribera Occidental palestina, matando a cuatro mujeres e hiriendo a otros 9 palestinos, incluida una niña de cuatro años.
¿Y si, en lugar de una bomba de racimo, los misiles llevaran un arma nuclear? Eso sería un nuevo Holocausto.
Potencias imperialistas divididas
La guerra ha acentuado las divisiones entre el imperialismo estadounidense y sus “aliados” en otras partes.
El objetivo de los gobernantes norteamericanos es fortalecer el dominio económico, político y militar de Washington sobre la región. Quieren expandir sus ganancias saqueando el gas, petróleo y mano de obra del Medio Oriente.
“Esta no es nuestra guerra, nosotros no la iniciamos”, dijo Boris Pistorius, ministro de defensa alemán, el 16 de marzo. El ministerio de asuntos exteriores francés dijo que su armada permanecerá donde se encuentra en el Mediterráneo oriental. Y el primer ministro británico, Keir Starmer, aseguró que el Reino Unido “no se verá arrastrado a una guerra más amplia”.
El anuncio de Trump de que estaba teniendo conversaciones “productivas” con el régimen de Teherán no fue bien recibido en Israel. La guerra de Israel con Irán no es la misma que la de Washington. Para Israel se trata de una cuestión de vida o muerte. El régimen clerical burgués de Irán declara abiertamente su intención de destruir a Israel, y de expulsar o eliminar a los judíos que allí residen.
El Times of Israel señaló que esta no sería la primera vez que los gobernantes norteamericanos han “socavado” los intereses de Israel.
En mayo de 2025, la administración Trump llegó a un acuerdo con los hutíes en Yemen que puso fin a los “ataques contra buques estadounidenses, pero permitió a los hutíes seguir disparando contra Israel”.
Cuando Israel se estaba preparando para responder a la ruptura de Teherán del alto el fuego que puso fin a la guerra de 12 días el año pasado, “la respuesta de Trump fue reprender a Israel y obligarlo públicamente a regresar sus aviones”.
Si bien el primer ministro de Israel Benjamin Netanyahu depende de la ayuda de Washington —sembrando ilusiones letales sobre el carácter de la intervención del imperialismo norteamericano— también ha demostrado en repetidas ocasiones que Israel hará por sí mismo lo que sea necesario para defender su existencia como refugio para los judíos.
Nuevas protestas en Irán
En medio de la guerra, los gobernantes capitalistas de Irán han intensificado sus brutales intentos de intimidar a los trabajadores, a las nacionalidades oprimidas y a otros sectores, con la esperanza de evitar que se repitan las masivas protestas antigubernamentales que arrasaron el país en enero.
El 18 de marzo, en vísperas del Nowruz —el Año Nuevo iraní— Teherán ejecutó a Saleh Mohammadi, Medhi Ghasemi y Saeed Davoudi en Qom, tras acusarlos de haber asesinado a dos agentes de la policía durante las protestas de enero. Sus familias rechazan las acusaciones, afirmando que los tres fueron obligados a confesar “bajo presión y tortura”.
Desafiando al régimen y las dificultades provocadas por la guerra de Washington, más de 100 personas se unieron a la familia de Mohammadi —un campeón de lucha libre de 19 años— en el cortejo fúnebre y la ceremonia celebrada junto a su tumba.