Los gobernantes norteamericanos están intensificando las agresiones mantenidas por más de seis décadas contra Cuba por haber hecho una revolución socialista que sentó un ejemplo para los trabajadores de todo el mundo.
Washington está imponiendo un bloqueo petrolero con amenazas de aplicar aranceles a cualquier gobierno que suministre petróleo a Cuba. Estas medidas han suscitado protestas en todo el mundo.
Un petrolero ruso atracó en Cuba el 31 de marzo con el consentimiento de Washington, y descargó 730 mil barriles de petróleo. Claudia Sheinbaum, la presidenta mexicana, dijo que tiene la intención de enviar petróleo a Cuba.
Washington está ejerciendo la máxima presión sobre los gobiernos en todo el mundo para que expulsen a los médicos cubanos que han estado prestando atención médica en estos países.
Cuba inició sus misiones médicas para asistir a los trabajadores alrededor del mundo en 1963, cuando 58 profesionales fueron a Argelia para ayudar a construir un sistema de salud tras la victoria del movimiento independentista sobre el dominio colonial francés. “Hay 4 millones más de argelinos que de cubanos y el colonialismo les ha dejado muchas enfermedades, pero tienen solo un tercio —e incluso menos— de los médicos que nosotros tenemos”, dijo Fidel Castro.
En 2004, Cuba lanzó la Operación Milagro, un programa que ha devuelto la vista a más de 4 millones de personas en todas partes.
En 2005, Cuba estableció el Contingente Internacional Henry Reeve, que brinda atención de emergencia ante desastres naturales y epidemias, como la crisis del ébola en África Occidental, un brote de cólera en Haití y la COVID-19 en Italia y América Latina.
El Congreso de Estados Unidos aprobó el 2 de marzo un proyecto de ley que impone sanciones a países donde trabajadores de la salud cubanos presten servicio. En agosto del año pasado, Washington comenzó a revocar visas de entrada a Estados Unidos a funcionarios de países que se han negado a expulsar a los médicos cubanos.
En 2023, había cerca de 24 mil profesionales médicos cubanos trabajando en 56 países.
Ante este historial, Marco Rubio, el secretario de estado, ha sido el principal impulsor de las calumnias de Washington contra las misiones médicas cubanas. “Las misiones médicas enriquecen al régimen cubano”, dijo Rubio en febrero, y “privan a los cubanos de la atención médica que necesitan desesperadamente en su propio país”.
Por supuesto, él no menciona la causa principal de las penurias en Cuba, tanto médicas como de otro tipo. Es la devastadora guerra económica que los gobernantes norteamericanos han librado contra Cuba durante décadas.
El último gobierno de América Latina en anunciar el fin del programa médico cubano, que fue iniciado en 1998, es Guatemala, donde había 412 profesionales de salud cubanos; 333 de ellos, médicos. El primer contingente de trabajadores de la salud regresó a Cuba el 2 de abril.
Guatemala agradecida
En un evento de despedida celebrado el día anterior, Nazario Fernández, embajador de Cuba en Guatemala, describió la labor realizada por los médicos cubanos.
También habló Sheila Pamela Leyla, quien ayudó a coordinar el programa para el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social de Guatemala. Ella desmintió las calumnias de Washington.
“Ustedes llegaron no con armas ni condiciones previas, sino con estetoscopios y una voluntad de hierro”, les dijo a los cubanos. “Desde entonces, han sido el rostro de la esperanza para millones de guatemaltecos, que previo a ver a un médico cubano, jamás tuvieron acceso a una consulta digna”.
La brigada médica cubana hizo de las montañas, las selvas y los barrios más pobres de esta tierra su propio hogar, dijo ella.
“Nos llena de un orgullo profundo contemplar la magnitud de la obra que han edificado, una labor que trasciende lo profesional para convertirse en un monumento a la fraternidad”, añadió la coordinadora guatemalteca. “Se marchan con la frente en alto, con la satisfacción heroica del deber cumplido y con la certeza de que su paso por nuestro país ha dejado una huella de salud y dignidad que el tiempo jamás podrá borrar”.
“Ser internacionalista es saldar nuestra deuda con la humanidad”, dijo, citando a Fidel Castro de un discurso de 1988 titulado: “Mientras exista el imperio, nunca bajaremos la guardia”.
“Nos enseñaron que la medicina no es una mercancía, sino un apostolado”, dijo Leyla. “Nos convoca la necesidad de decir, gracias”.
