La imputación de cargos anunciada el 23 de abril por el gobierno de Estados Unidos contra el dirigente revolucionario cubano Raúl Castro y cinco pilotos de la Fuerza Aérea Cubana por “conspiración para matar a ciudadanos estadounidenses”, vinculados al derribo de dos avionetas que invadieron el espacio aéreo cubano en 1996, repite el caso amañado contra los Cinco Cubanos.
Dicho caso comenzó con una operación al amanecer del 12 de septiembre de 1998, cuando agentes del FBI iniciaron redadas de “conmoción y pavor” en el sur de Florida, arrestando a 10 personas y acusándolas de formar parte de una red de espionaje cubana.
Pero no eran espías. Realizaban misiones encubiertas para proteger al pueblo cubano de paramilitares y otros grupos contrarrevolucionarios cubanoamericanos con un largo historial de atentados dinamiteros, asesinatos y otros actos de violencia contra Cuba y los partidarios de la Revolución Cubana en Estados Unidos y Puerto Rico.
Cinco de los arrestados llegaron a acuerdos con la fiscalía y desaparecieron de la historia, pero Gerardo Hernández, René González, Ramón Labañino, Antonio Guerrero y Fernando González no se traicionaron a sí mismos ni a la revolución socialista que defendían. Lucharon con orgullo contra el caso fabricado, las calumnias y mentiras, incluso en prisión, ganándose el apoyo y el respeto en Estados Unidos y el mundo entero.
En esta nueva acusación, dos de los Cinco —Hernández y René González— son mencionados varias veces, acusados de formar parte de la “conspiración” para derribar los aviones del grupo contrarrevolucionario Hermanos al Rescate.
La prensa burguesa hoy, al igual que hace 30 años, presenta falsamente a Hermanos al Rescate como un grupo pacífico. Pero en los 20 meses anteriores al derribo, aviones de Hermanos al Rescate violaron descaradamente el espacio aéreo cubano 26 veces, y José Basulto, el principal líder del grupo, tenía un largo historial de ataques violentos contra Cuba.
De los Cinco Cubanos, Gerardo Hernández enfrentó el cargo más grave: conspiración para cometer asesinato; el mismo cargo que el gobierno estadounidense ha resucitado ahora contra Raúl Castro y los pilotos cubanos. Los fiscales alegaron que Hernández sabía de antemano que Cuba derribaría los aviones.
Debido a la influencia intimidante ejercida por grupos y políticos contrarrevolucionarios cubanos en Miami, los Cinco solicitaron un cambio de sede del juicio. El tribunal les negó su petición.
Antes del juicio, los Cinco permanecieron en régimen de aislamiento durante 17 meses, en un intento por doblegarlos e impedirles reunirse para preparar su defensa.
Hernández fue declarado culpable y condenado a dos cadenas perpetuas. Labañino y Guerrero recibieron cadena perpetua por “conspiración” para recoger y transmitir “información relacionada con la defensa nacional”. Todos los cinco fueron declarados culpables de “actuar como agente de un gobierno extranjero sin registrarse ante la Fiscalía General” y de “conspiración para actuar como agente de un gobierno extranjero”. Actualmente el gobierno está considerando utilizar los mismos cargos para incriminar a partidarios de Cuba.
Pero los gobernantes estadounidenses no pudieron doblegar a los Cinco. Con su conducta durante el juicio amañado y en prisión, estos revolucionarios dieron ejemplo al pueblo trabajador y jóvenes de Estados Unidos y del mundo entero. Desde la cárcel, estuvieron en la primera fila de la lucha de clases en Estados Unidos.
Utilizaron el juicio para explicar cómo y por qué sus acciones beneficiaban a la gran mayoría del pueblo estadounidense. El simple hecho de que los Cinco insistieran en un juicio y se negaran a declararse culpables sin un jurado les ganó el respeto de sus compañeros de cárcel y les ayudó a ser conocidos como personas confiables.
Tres de los Cinco, Hernández, Fernando González y René González, participaron en la misión cubana en Angola que contribuyó a derrotar al régimen del apartheid sudafricano y al intento de su ejército invasor de impedir su independencia de Portugal. Esto también les ganó respeto, especialmente entre los presos africano americanos.
Su conducta durante el juicio y en prisión fortaleció la campaña internacional organizada por el pueblo cubano y su gobierno para lograr su libertad. Se celebraron eventos para obtener apoyo en todo el país y alrededor del mundo. La editorial Pathfinder publicó varios libros que contribuyeron a difundir la verdad y a impulsar la lucha. Tras la decisión de que las penas no se ajustaban a las “directrices federales” y la consiguiente reducción de sus condenas, René González y Fernando González fueron liberados en mayo de 2013 y febrero de 2014, respectivamente.
Los otros tres regresaron a Cuba en diciembre de 2014, coincidiendo con el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Cuba durante la administración Obama.
Los cubanos salieron a las calles en toda la isla celebrando su regreso, inspirados por la firmeza, la dignidad, el coraje y la disciplina de los Cinco Cubanos. Todos ellos ocupan hoy importantes cargos en Cuba.
Esa lucha fue algo que los gobernantes estadounidenses temen hasta el día de hoy.
