Ante bloqueo de EEUU, pueblo cubano defiende su revolución

21 de septiembre de 2026
Maestra de educación especial Sonia Fernández explica a corresponsal Jonathan Silberman los efectos de falta de transporte causada por el bloqueo petrolero de Washington contra Cuba.
Militante/Martín KoppelMaestra de educación especial Sonia Fernández explica a corresponsal Jonathan Silberman los efectos de falta de transporte causada por el bloqueo petrolero de Washington contra Cuba.

POR KATY LEROUGETEL,
MARTÍN KOPPEL Y
CLAUDIA KAISER-LENOIR

LA HABANA — Un equipo de reporteros del Militante estuvo aquí a principios de agosto para informar sobre el brutal impacto de la implacable agresión de Washington contra Cuba, y sobre cómo millones de cubanos y su gobierno están respondiendo con dignidad y enorme esfuerzo.

Como nos dijo una persona tras otra, los gobernantes imperialistas de Estados Unidos pretenden someter al pueblo trabajador por el hambre. Quieren derrocar la revolución socialista en Cuba y borrar el ejemplo que ha representado para millones de personas en el mundo por tanto tiempo. Ese ha sido su objetivo por más de seis décadas, bajo administraciones tanto demócratas como republicanas.

He aquí unos ejemplos de lo que pudimos constatar.

Desafío del bloqueo petrolero

Conversamos con Carlos Muñiz, a quien habíamos entrevistado durante una visita hace seis meses. Este soldador por cuenta propia y Magela Elepán, su esposa, ambos firmes partidarios de la revolución, nos comentaron que los prolongados apagones y otras dificultades económicas se han agravado desde que Washington agredió a Venezuela el 3 de enero e impuso un bloqueo casi total al envío de petróleo a la isla.


Libreta de reportero
desde La Habana


Después del 3 de enero, miles de cubanos indignados se movilizaron para condenar el ataque de Washington a la soberanía de Venezuela y la intensificación de las amenazas militares contra Cuba. Muchos, entre ellos Elepán, empezaron a participar como voluntarios en ejercicios de entrenamiento armado. Hoy estos “Días de la Defensa” semanales se siguen realizando en diferentes zonas del país.

Pero el impacto del bloqueo norteamericano del petróleo y de otros productos esenciales pesa hoy mucho más que en febrero, dijo Muñiz. “Lo que más absorbe nuestros esfuerzos son los desafíos de la vida cotidiana. La incertidumbre, de no saber lo que nos espera mañana”.

Los apagones de más de 20 horas diarias son la norma, dijo Muñiz. Lo que los cubanos llaman “alumbrones” —esos momentos impredecibles cuando regresa la luz, a veces en medio de la noche— son cuando las familias aprovechan para recargar dispositivos eléctricos y usar sus electrodomésticos para tareas del hogar. Las familias compran alimentos que no se echen a perder fácilmente por falta de refrigeración. Los apagones además provocan cortes de agua.

Trabajadores instalan paneles solares en centro de salud en Trinidad, marzo de 2026, para ayudar a reducir impacto de escasez de combustible causada por guerra económica de EUA.
Ana Martha Panadés/EscambrayTrabajadores instalan paneles solares en centro de salud en Trinidad, marzo de 2026, para ayudar a reducir impacto de escasez de combustible causada por guerra económica de EUA.

En las tiendas privadas se consiguen verduras, frutas, huevos y otros alimentos básicos, pero la inflación es devastadora para el nivel de vida de la mayoría. La escasez de combustible encarece el transporte de los productos agropecuarios a la ciudad, y en muchos casos los trabajadores enfrentan precios abusivos en las tiendas y los puestos callejeros privados donde la mayoría compran sus alimentos.

Además, los cubanos mayormente reciben salarios y pensiones que se depositan directamente en cuentas bancarias. Cuando van a retirar fondos, “hay colas interminables” en los bancos, apuntó Muñiz.

“Por ahora no puedo trabajar como soldador”, nos dijo, por la falta de suministro fiable de corriente. Muñiz busca trabajos diversos, desde tareas de mantenimiento del hogar hasta servicios de taxi. Elepán ahora tiene dos trabajos de oficina y limpia hogares. Muñiz, militante del Partido Comunista, señaló que pocas veces en las últimas semanas ha podido asistir a sus reuniones del partido.

El bloqueo norteamericano se siente a nivel personal, dijo Muñiz. “Pero estamos conscientes de que todo el país está afectado por la falta de combustible y productos importados esenciales. En los hospitales es difícil atender a los niños enfermos de cáncer o a los pacientes con diálisis. Mueren personas mayores innecesariamente. Ha aumentado la mortalidad infantil.

“Pero seguimos resistiendo con dignidad. Nos reinventamos todos los días, decididos a defender nuestra soberanía e independencia. La solidaridad que recibimos de los amigos en otros países anima mucho al pueblo cubano”.

Protección de los más vulnerables

Frente a esta crisis, el gobierno cubano ha tomado medidas que dan prioridad a los más vulnerables de la sociedad, y miles de trabajadores han contribuido a estos esfuerzos.

Karina González, presidenta de la Asociación Nacional del Ciego (ANCI) en la provincia de La Habana, nos recibió una tarde en su hogar para conversar. Explicó que los miembros de la ANCI se enorgullecen de su larga trayectoria integrando a los no videntes a todos los ámbitos de la sociedad, uno de los logros de la revolución socialista en Cuba. Sin embargo, la falta de combustible ha limitado mucho su capacidad de movimiento, “así que hemos organizado más actividades en las comunidades a nivel local”.

Esa semana los cubanos por toda la isla celebraban el centenario del natalicio del líder revolucionario Fidel Castro. Esa noche en el municipio de San Miguel del Padrón, dijo González, “la ANCI está preparando una vigilia”, con música y la tradicional caldosa, a la que todo el mundo aporta un ingrediente.

“Y a pesar de las condiciones que tenemos hoy, todavía estamos produciendo audiolibros para las personas de baja visión. Es lo que Fidel nos enseñó: ‘¡No parar jamás!’” Este año, señaló con orgullo, la ANCI nuevamente tuvo un stand en la Feria Internacional del Libro de La Habana, aunque se redujo bastante la envergadura del festival.

Mantener la educación especial

Sonia Fernández, una maestra de educación especial, viajó muchos kilómetros en triciclo eléctrico desde su casa en el barrio popular de La Lisa para relatarnos algunas de sus experiencias.

“Muchos niños en la escuela especial para ciegos donde trabajo ya no pueden llegar allí por la falta de transporte”, nos dijo. “No tuvimos otra opción que incorporarlos a las escuelas generales cerca de donde viven. Eso preocupó a algunos de los padres de que no iban a recibir la atención que merecían”.

Fernández es una de las maestras especializadas que ahora van a las escuelas generales para trabajar junto al personal y a los alumnos e integrar a los niños de baja visión. “Sí, es más difícil. Pero hemos trabajado para convencer a los padres de que tenemos que adaptarnos y de que sí se puede. Y al final, los niños tendrán que aprender a funcionar en la sociedad en general”.

Ella describió el trabajo esmerado que ella y los demás maestros han hecho para que los alumnos videntes ayuden a sus compañeros no videntes a sentirse bienvenidos, y también para reforzar la confianza de los propios niños ciegos. Todos, tanto alumnos como maestros, dijo Fernández, se sorprendieron de los logros alcanzados gracias a estos esfuerzos.

Creatividad en la atención médica

Nos enteramos de muchos otros ejemplos de solidaridad social bajo estas condiciones adversas: solidaridad que se multiplica a una escala solo posible en un país donde se ha hecho una revolución socialista.

Una cirujana del hospital habanero Calixto García nos describió lo que enfrentan en los centros médicos de toda la isla debido a los intentos bárbaros de Washington de privar a los cubanos de combustible y otros artículos de primera necesidad. Los apagones interfieren con la realización de cirugías. Hay una severa escasez de medicamentos y suministros médicos básicos.

La cirujana describió cómo los trabajadores de la salud afrontan de manera creativa la falta de recursos, por ejemplo, cuando usan la luz de los teléfonos móviles para poder hacer cirugías durante los apagones. “Nos falta un cierto hilo para las suturas, así que ahora estamos usando un hilo más fino que doblamos cinco veces para lograr el grosor necesario”, dijo.

El gobierno está facilitando buses especiales gratuitos para que un mayor número de personal de salud pueda llegar a los principales centros médicos. Pero estas iniciativas se ven limitadas por las escaseces.

En La Habana y otras ciudades, innumerables médicos, enfermeros y trabajadores de la salud, decididos a no abandonar a sus pacientes, recorren largas distancias a pie bajo el sol abrasador —o cuando resulta posible, en triciclo eléctrico— para llegar al trabajo.

La cirujana con la que hablamos nos dijo que ella ha recibido ofertas para trabajar en otros países. “Me dicen, ‘En Estados Unidos, como cirujana podrías ser millonaria’. Quizás. Pero mis pacientes están aquí, y aquí me quedo”.

En una próxima edición del Militante, esta libreta de reportero abordará algunas de las iniciativas del pueblo trabajador para usar la energía solar como solución para el transporte, la recogida de basura y otros proyectos.