PITTSBURGH — “‘Poco o ningún cambio’: la enfermedad del pulmón negro alcanza su nivel más alto en 50 años en los Apalaches centrales”, fue el titular de un artículo publicado aquí a principios de agosto sobre un preocupante informe emitido por científicos del Instituto Nacional para la Seguridad y Salud Ocupacional (NIOSH). “Lo que sí es cierto”, dice el informe, “es que la prevalencia de neumoconiosis entre los trabajadores del carbón ha alcanzado su nivel más alto en los últimos 35 años”.
Las tasas más graves se registran en los Apalaches centrales, donde la incidencia del pulmón negro “entre los mineros de larga ocupación en Kentucky, Virginia y Virginia del Oeste, es de aproximadamente 32.5%; casi diez veces más a la del resto del país”, y más de cuatro veces mayor que en 1999, cuando marcó su punto más bajo.
La enfermedad del pulmón negro había sido combatida con éxito con los logros de las grandes luchas de mineros del carbón en los años 60 y 70. Los miembros del sindicato de mineros UMWA se organizaron, lucharon contra los patrones y transformaron su sindicato, utilizándolo para ganar control sobre la seguridad en las minas, incluido el poder de paralizar la producción cuando las condiciones fueran peligrosas.
También lograron la creación de clínicas especializadas en pulmón negro en las regiones de los yacimientos de carbón, prestaciones para los mineros afectados, y normativas federales sobre la ventilación de las minas y límites en los niveles de polvo de carbón. Pero a lo largo de décadas, los patrones en su afán de lucro han logrado debilitar el sindicato.
En respuesta al informe del NIOSH, el UMWA exigió la implementación y cumplimiento de una norma federal sobre el polvo de sílice promulgada en 2024, que ordena reducir a la mitad el nivel de polvo admisible. Pero dicha norma ha sido obstaculizada por impugnaciones judiciales de la patronal y por inacción del gobierno.
“Cada día que los reguladores federales demoran la aplicación de esta norma”, dijo a la prensa Brian Sanson, presidente del UMWA, el 13 de agosto, “otro padre, madre, esposo, esposa, hermana o hermano trabajador contrae una enfermedad incurable y mortal. La vida de alguien cambia para siempre”.
La Asociación Nacional de Minería y otras organizaciones patronales han impugnado la nueva norma sobre sílice, calificándola de “arbitraria y caprichosa”.
Un portavoz de la asociación dijo al New York Times que “las condiciones laborales habían mejorado durante la última década, pero que los beneficios aún no se reflejaban en los datos sobre la enfermedad”, alegando que una norma anterior de 2014 “había reducido los niveles de polvo”.
Sin embargo, más de una década después de la implementación de dicha norma, el doctor Scott Laney, de NIOSH, señaló que “había estado viendo más casos de enfermedad del pulmón negro, no menos”.
Los científicos del grupo informaron que “el componente de sílice cristalina respirable presente en el polvo de las minas de carbón juega un papel importante en los patrones actuales de la enfermedad”, y concluyeron que “la inhalación del polvo de minas de carbón es la única causa de la neumoconiosis de los mineros”.
El comunicado de prensa del UMWA señaló que los mineros —especialmente los que trabajan en minas sin representación sindical en la región central de los Apalaches— se ven obligados a perforar roca con maquinas grandes y de gran potencia para extraer el carbón, lo que genera polvo de sílice. Además, sin el respaldo de un sindicato, denunciar la presencia de aire tóxico o averías del sistema de control de polvo, implica el riesgo de perder su trabajo.
“Los que llevamos mucho tiempo involucrados en esto, como yo, estamos empezando a sentirnos frustrados”, dijo el doctor Brandon Crum, neumólogo de una clínica especializada en la enfermedad del pulmón negro en el este de Kentucky.
“Por eso trabajamos tan duro para que se aprobara la norma sobre la sílice, y lo conseguimos”, dijo al Militante Vonda Robinson, vicepresidenta de la Asociación Nacional del Pulmón Negro.
En marzo, Robinson, miembros de las filiales de la asociación en Virginia y el doctor Crum unieron fuerzas con dirigentes del UMWA —incluidos el presidente Sanson, el secretario-tesorero Mike Phillippi y el director de seguridad Josh Roberts— para reunirse con Mark Warner, senador de Virginia, en la oficina regional del sindicato en Castlewood.
Los políticos en Washington están diciendo: ‘¡Excaven, excaven!’. Pues bien, hagamos que nuestros mineros vuelvan a estar saludables”, dijo Robinson. “Es necesario proteger a estos mineros”.
Gary Hairston, presidente de la Asociación del Pulmón Negro, explicó al Militante que el aumento de casos de pulmón negro se debe a que las empresas mineras “están cortando más roca, más sílice” al explotar vetas de carbón más pequeñas. “Y casi todas las operaciones carecen actualmente de representación sindical”.
“Lo único que quieren los patrones es extraer carbón lo más rápido posible”, dijo Hairston. La Asociación del Pulmón Negro y el UMWA se oponen a la presión de los empresarios para que los controles de ventilación en las minas sean sustituidos por respiradores individuales.
