1963: Jerome Smith, ‘Viajero de la Libertad’, confronta a los Kennedy

Por Terry Evans
28 de septiembre de 2026
Cuatro ‘Viajeros de la Libertad’ en aeropuerto de Nueva Orleans, mayo de 1961, después de salir bajo fianza en Jackson, Mississippi, donde fueron arrestados en estación de autobús. De la izq., David Dennis, Doris Jean Castle, Julia Aaron y Jerome Smith, hablando con reportero.
Associated PressCuatro ‘Viajeros de la Libertad’ en aeropuerto de Nueva Orleans, mayo de 1961, después de salir bajo fianza en Jackson, Mississippi, donde fueron arrestados en estación de autobús. De la izq., David Dennis, Doris Jean Castle, Julia Aaron y Jerome Smith, hablando con reportero.

Desde joven, Jerome Smith dedicó su vida a la lucha para derrocar la segregación racial de Jim Crow, tanto en Nueva Orleans, la ciudad donde creció, como a través del Sur de Estados Unidos en los Viajes de la Libertad (Freedom Rides) y la lucha contra el racismo en las décadas posteriores. Murió de cáncer el 21 de agosto, a los 87 años.

Smith confrontó al fiscal general de Estados Unidos, Robert Kennedy, durante una reunión celebrada el 24 de mayo de 1963 en una de las residencias de la familia Kennedy en Nueva York. La disputa plasmó la determinación de muchos activistas de la lucha por los derechos civiles y de la población negra del Sur de no subordinar la lucha contra el sistema de Jim Crow a las necesidades del Partido Demócrata, el cual gobernaba gracias al apoyo de los “Dixiecrats”, demócratas segregacionistas que predominaban en el Sur. La confrontación puso de manifiesto el deseo de la administración de John F. Kennedy de que los grupos de derechos civiles atenuaran sus actividades antes de las elecciones presidenciales de 1964.

Tras abandonar la escuela secundaria, Smith trabajó como estibador y se involucró en los sindicatos portuarios. Participó y ayudó a liderar sentadas para acabar con la segregación en los comedores de Nueva Orleans, como parte del movimiento nacional para desmantelar las leyes de Jim Crow. Posteriormente, decidió participar en los Viajes de la Libertad organizados por el Congreso de Igualdad Racial para acabar con la segregación en el transporte interestatal.

En 1963 Smith se encontraba en Nueva York recibiendo tratamiento médico por graves lesiones que sufrió dos años antes, cuando fue agredido por matones racistas armados con nudilleras de metal durante un Viaje de la Libertad en McComb, Mississippi.

En Nueva York el escritor James Baldwin lo invitó a una reunión con Robert F. Kennedy, el hermano menor del presidente John F. Kennedy, quien estaba tratando de ganar el apoyo de celebridades negras para la campaña de reelección de Kennedy en 1964. En el encuentro participaron varios artistas negros destacados, entre ellos la dramaturga Lorraine Hansberry, los músicos Harry Belafonte y Lena Horne, y el psicólogo Kenneth Clark.

Robert Kennedy comenzó exponiendo una lista de los “logros” de la administración en la lucha contra la segregación. Dijo que los “Dixiecrats” del Sur estaban “en una revuelta y tenemos que ser algo cautelosos para mantenerlos en nuestro bando si el Partido Demócrata quería ganar en las próximas elecciones”. Con este fin, pidió a los asistentes que explicaran por qué tantos africano americanos se sentían atraídos a Malcolm X.

Smith se puso cada vez más agitado. “Quiero que entiendan que no me importan en lo absoluto ni usted ni su hermano”, le dijo a Robert Kennedy. “No sé qué hago aquí, escuchando toda esta palabrería de fiesta de cóctel”. Señalando el papel desempeñado por el Departamento de Justicia de Kennedy durante los Viajes de la Libertad, dijo: “Los he visto a ustedes quedarse ahí parados tomando apuntes mientras nos golpeaban”.

Smith le dijo al fiscal general que él se había comprometido con la ‘no violencia’, pero que estaba “casi listo a tomar un arma”.

Kennedy quedó “estupefacto”, según relató el biógrafo Larry Tye en Bobby Kennedy: The Making of a Liberal Icon (Bobby Kennedy: La formación de un icono liberal). “Pero Smith no había terminado”, escribió Tye; “no solo los jóvenes negros como él lucharán para proteger sus derechos en Estados Unidos”, dijo, “sino que se negarán a luchar por Washington en Cuba, Vietnam o cualquier otro lugar donde los Kennedy miran amenazas”.

“¿No lucharás por tu país?”, exclamó Kennedy horrorizado. “¿Cómo puedes decir eso?”.

Smith no se retractó y dijo que estar en la misma habitación que Kennedy le provocaba “náuseas”.

Kennedy se enfureció cada vez más y, apartando la vista de Smith, buscó el apoyo de los demás asistentes a la reunión.

En cambio, Hansberry le dijo a Kennedy: “En esta sala hay muchas personas muy, muy destacadas, señor fiscal general. Pero al único hombre al que hay que escuchar es a aquel de allí”, dijo señalando a Smith.

Posteriormente, Hansberry dijo sobre el intercambio: “Lo que nos interesa es dejar perfectamente claro” que “estamos representados por los negros de las calles de Birmingham”. La reunión en Nueva York tuvo lugar mientras el comisionado de seguridad pública de Birmingham, Eugene “Bull” Connor, estaba empleando perros y mangueras contra incendios contra los jóvenes que luchaban por la desegregación de esa ciudad de Alabama. La lucha allí, la más amplia hasta entonces contra la segregación inspiró a trabajadores de todo el país.

Al dar la reunión por terminada, Robert Kennedy se dirigió a Belafonte y le preguntó: “Bueno, ¿por qué no dijo nada?”. Kennedy recordó más tarde que Belafonte, quien compartía su preocupación por la reelección de los demócratas en 1964, respondió: “Si me hubiera puesto de su parte en estos asuntos, me habría vuelto sospechoso”.

“Nos fuimos convencidos de que no habíamos logrado influir o tener algún impacto en ‘Bobby’ (Robert Kennedy)”, dijo Clark.

Para cuando se celebraron las elecciones de 1964, un sector de luchadores de vanguardia por la libertad de los negros había comenzado a organizarse independientemente de los partidos Demócrata y Republicano. La edición del 26 de octubre de 1964 del Militante publicó un artículo sobre los candidatos que el Partido Libertad Ahora estaba presentando en Michigan y otros lugares, así como sobre el creciente apoyo al Partido Socialista de los Trabajadores, incluida la candidatura de Clifton DeBerry para presidente y Ed Shaw para vicepresidente.