El brutal bloqueo de petróleo de Washington contra Cuba, y las amenazas militares de la administración del presidente Donald Trump contra el pueblo cubano, representan una notoria agudización del curso bipartidista seguido por los gobernantes capitalistas de Estados Unidos durante más de 60 años. No es una cuestión particular de “Trump” sino de una política promovida por cada administración norteamericana, sea demócrata o republicano, desde que los trabajadores cubanos tomaron el poder en 1959 y realizaron la primera revolución socialista en nuestro hemisferio.
Las medidas de los gobernantes norteamericanos apuntan a infligir mayor sufrimiento al pueblo trabajador cubano con la esperanza de lograr uno de los objetivos claves de la política exterior de los gobernantes capitalistas estadounidenses.
La guerra económica y política de Washington contra Cuba, que lleva décadas, ha incluido una fallida invasión mercenaria a Cuba en Bahía de Cochinos en 1961, numerosos intentos de asesinar a Fidel Castro y a otros líderes de la revolución, y llevaron al mundo al borde de un desastre nuclear en la Crisis de “los Misiles” en octubre de 1962.
Para los gobernantes capitalistas norteamericanos su política hacia Cuba no es una opción. Nunca perdonarán a los millones de trabajadores cubanos por acabar con la explotación capitalista y sentar un poderoso ejemplo para los trabajadores y oprimidos del mundo entero. Haber demostrado que hay una alternativa a las indignidades, la miseria y las guerras que enfrentamos bajo el capitalismo.
Los doce presidentes estadounidenses han mantenido esa política desde que el demócrata John F. Kennedy inició el embargo comercial a Cuba en 1962 para intentar doblegar por el hambre al pueblo cubano. Los demócratas y los republicanos son los partidos gemelos de los gobernantes capitalistas, cuya riqueza y poder provienen de la explotación de los trabajadores. Tienen diferencias políticas, pero en todas las cuestiones decisivas, desde la guerra imperialista hasta el esfuerzo por derrocar la Revolución Cubana, actúan en unísono.
Y los portavoces de la prensa liberal que odia a Trump, respaldan abrumadoramente las medidas de la administración.
“La presión de Washington sobre La Habana está dando resultados”, dicen los directores del Washington Post el 6 de febrero. “Sería imprudente conformarse con algo que no sea un drástico cambio que corresponda a los términos que demanda Estados Unidos”. Se hacen eco de las mentiras de la Casa Blanca sobre Cuba, afirmando que “el experimento de 67 años con el comunismo ha sido un fracaso rotundo” e instan al presidente cubano Miguel Díaz-Canel, al que califican de dictador, a huir del país. No mencionan el devastador impacto del bloqueo norteamericano.
El New York Times le cedió una columna a Yoani Sánchez, la bloguera contrarrevolucionaria cubana el 16 de enero. Sánchez elogió la muerte de guardias de seguridad cubanos en Venezuela a manos de las fuerzas norteamericanas durante la sangrienta intervención de Washington el 3 de enero. Dijo que la operación demostró que las fuerzas cubanas “no son invencibles” y afirmó que “socavó el poder” del gobierno cubano.
Las mentiras emitidas por la prensa capitalista de cualquier tono político, sobre la Revolución Cubana y las acciones bélicas de Washington en su contra, subrayan la importancia de que los trabajadores cuenten con un periódico como el Militante y un partido como el Partido Socialista de los Trabajadores, abocados a difundir la verdad sobre Cuba lo más ampliamente posible. Únase a nosotros para exigir: “¡Estados Unidos, manos fuera de Cuba! ¡Fin al bloqueo económico de Washington!”