A continuación publicamos las palabras de Mary-Alice Waters en una presentación en La Habana del nuevo libro Cuba y la guerra de independencia de Guinea-Bissau y Cabo Verde: La caída del último imperio colonial en África, de Víctor Dreke (comandante “Moja”). El evento se celebró el 18 de febrero en el Museo Casa de África en Habana Vieja (ver artículo en la portada.)
Waters es coeditora del libro y autora de la introducción. Ella es presidenta de la editorial Pathfinder y miembro del Comité Nacional del Partido Socialista de los Trabajadores. Copyright © 2026 por Pathfinder Press. Reproducido con autorización.
Antes que nada, quisiera agradecer a la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana así como a Alberto Granado, director de la Casa de África, por auspiciar esta presentación de Cuba y la guerra de independencia de Guinea-Bissau y Cabo Verde: La caída del último imperio colonial en África. Y nuestro profundo agradecimiento al “Comandante Moja” y a nuestra moderadora, Ana Morales, directora de programación de la Casa de África.
No estamos aquí solo para celebrar un libro. Estamos aquí para reconocer las muchas décadas de acción revolucionaria de compañeros como Víctor Dreke y Ana Morales, y las nutridas lecciones que este libro nos brinda para hoy y para el futuro.
Nos honra mucho la presencia del embajador Oscar Oramas en el panel. Nos habría acompañado también el general de brigada Gustavo Chui Beltrán si no se hubiera descompuesto su carro hace media hora en camino a este encuentro. Uno de los muchos desafíos con el transporte que todos ustedes han tenido que superar para estar presentes. Así que gracias a todos. Es un verdadero placer saludar a tantos amigos y compañeros con quienes hemos tenido la oportunidad inestimable de trabajar por muchos años.
Antes de continuar quisiera mencionar otras dos personas sin cuyos aportes este proyecto quizás nunca se habría materializado. Una es la compañera Iraida Aguirrechu, ya fallecida, quien por muchos años fue la redactora principal de la editorial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, la Editora Política. El otro compañero, aquí presente, es Martín Koppel, co-editor de este libro de Pathfinder.
Un libro necesario hoy
Todos estamos ansiosos por escuchar ante todo al autor y a otros compañeros que fueron protagonistas de la historia que en este libro cobra vida. Así que voy a limitar mis palabras a tres puntos.
Primero. No podría haber un momento más importante para publicar el libro de Víctor Dreke.
No podría haber mejor momento para estudiar y aprender del ejemplo de Amílcar Cabral y los hombres y mujeres humildes que él llevó a la victoria contra el imperio colonial portugúes.
No hay momento más oportuno para divulgar y estudiar este ejemplo del pueblo cubano y su internacionalismo proletario, dirigido por Fidel, dirigido por Che.
En las últimas semanas, solo en nuestro hemisferio, hemos presenciado la despiadada agresión asesina del imperialismo yanqui contra el pueblo de Venezuela, y su secuestro del presidente Maduro y su esposa, Cilia Flores. Es una violación arrogante e imperial de la soberanía nacional y el derecho de autodeterminación de las naciones oprimidas y explotadas del mundo.
Hemos visto la escalada de amenazas y acciones de Washington que pretenden negarle al pueblo cubano las necesidades más básicas de la vida porque ustedes —inspirados por el liderazgo político necesario— tuvieron la audacia de iniciar la revolución socialista en América.
Y es importante añadir que estos sucesos también son un descarado ataque de Washington contra el deseo del pueblo trabajador en Estados Unidos —tanto los nacidos allí como los inmigrantes— a vivir en paz. A convivir en paz entre sí y con nuestros hermanos y hermanas en todo el mundo.
Todo esto y mucho más ha dejado pasmados a la mayoría de los que nacieron después de la última vez que los pueblos de nuestro hemisferio fueron sometidos a acontecimientos tan mortíferos. Como muchos de ustedes sí recuerdan bien, fue la invasión norteamericana a Granada en octubre de 1983, después del asesinato en sangre fría del primer ministro Maurice Bishop por una camarilla entre sus propios colegas. Ese acto, como dijo Fidel, entregó la revolución granadina al imperialismo norteamericano en bandeja de plata.
Lo que se desarrolla hoy en el mundo no es una serie de hechos aislados. Tampoco representan las acciones de un presidente norteamericano fuera de control, borracho de su enorme poder, viéndose como emperador del mundo. No son acciones dementes. Son parte de la trayectoria consciente de un gobierno imperialista para promover la política de estado bipartidista de las familias capitalistas gobernantes.
Lo que sucede hoy es producto de la poderosa dinámica histórica del capital mismo. Es producto de la competencia más y más aguda entre las potencias imperialistas y capitalistas por los recursos naturales, mercados y ganancias. Son las operaciones de las leyes del capital: de la única “ley internacional” que es real y no imaginaria.
Eso es lo que los impulsa inexorablemente —y lo que nos arrastra detrás de ellos— en sus intentos de ajustar cuentas con guerras que se van extendiendo. Tarde o temprano, esas guerras desembocarán en un futuro mucho más devastador para toda la humanidad: una Tercera Guerra Mundial nuclear.
La única fuerza capaz de impedir ese futuro es el poder de los trabajadores unidos y conscientes al frente de las masas trabajadoras del mundo. O sea, el único futuro para el mundo consiste en hacer, defender, explicar y extender la revolución socialista.
Liderazgo revolucionario
Sin embargo, al juntar las fuerzas necesarias para lograr ese objetivo, hace falta un liderazgo del más alto nivel. Hace falta un liderazgo revolucionario como el de Fidel Castro, Che Guevara, Amílcar Cabral, Malcolm X. Muchas personas nos dirán que eso es imposible, es un sueño. Pero ustedes y muchas otras personas lo han vivido, y saben que ese tipo de liderazgo solo puede forjarse, y se forjará, al calor de las batallas de clases que se avecinan.

Por eso es imprescindible el ejemplo del humilde pueblo trabajador de Guinea-Bissau y Cabo Verde y de la Revolución Cubana.
Como lo expresó Fidel en su magnífico homenaje a Che en 1987: “El Che creía en el hombre. Y si no se cree en el hombre, si se piensa que el hombre es un animalito incorregible, capaz de caminar solo si le ponen hierba delante, si le ponen una zanahoria o le dan con un garrote, quien así piense… no será jamás revolucionario … no será jamás socialista… no será jamás comunista . . . Nuestra propia revolución es un ejemplo de lo que significa la fe en el hombre . . . Porque nosotros creíamos en el hombre, la revolución fue posible”.
Esas palabras resumen —de la forma más clara— la fuerza política de Fidel y su trayectoria como dirigente de la clase trabajadora y sus aliados explotados. Su trayectoria comunista. Él describió el camino necesario y el desafío que hoy día encaramos todos nosotros para seguir ese camino.
Claridad política de Cabral
Segundo. Una de las cosas más importantes que sobresalen en el relato de Víctor Dreke sobre la lucha de liberación en Guinea-Bissau y Cabo Verde son precisamente las cualidades políticas y de liderazgo de Amílcar Cabral.
Dreke comienza a rescatar al verdadero Cabral, el dirigente político del pueblo trabajador guineano y caboverdiano, cuyas cualidades Che y Fidel reconocieron y con las cuales se identificaron.
Cuando comenzamos a trabajar este libro, yo como muchas otras personas conocía a Cabral únicamente de nombre. Sabía vagamente que él se destacaba entre los dirigentes africanos de las luchas independentistas de la época después de la Segunda Guerra Mundial.
La preparación de este texto me dio a mí y a otros compañeros de Pathfinder la oportunidad de verlo como realmente fue, como un dirigente del pueblo trabajador que comenzaba con el mundo.
Cabral rechazó la idea, muy común entre la “izquierda” de su época, de que la lucha armada, por sí sola, podía sustituir —superar— la batalla política para ganar el apoyo de amplios sectores de las masas trabajadoras.
Antes de iniciar la lucha armada, él envió a los jóvenes cuadros de la dirección de su partido al mato para aprender de primera mano cómo eran las condiciones reales en las que vivía la mayoría de la población, para organizarlos como protagonistas de su propio futuro.
Él luchó por contrarrestar los antagonismos tribales que los portugueses usaban para fomentar las divisiones.
Él rechazó la falsedad de que el color de la piel define de manera incambiable quiénes son enemigos o amigos de uno.
Él dirigió la formación política del movimiento. Les enseñó que el enemigo no era ni el soldado portugués, ni el pueblo portugués, ni siquiera el presidente fascista de Portugal. Era el sistema colonial que ellos luchaban por destruir. Estaban luchando por todos los pueblos oprimidos y explotados del mundo. Eran, en sus palabras, “soldados de la humanidad”.
Los soldados portugueses capturados eran tratados de manera digna y humana, y al ser puestos en libertad eran entregados a la Cruz Roja, no a los militares portugueses.
Cabral comprendió y ayudó a dirigir la lucha contra la opresión de la mujer; abrió paso a las mujeres en la dirección. Él explicaba a las personas impacientes que la condición de segunda clase de la mujer no podía ser abolida por decreto. Solo podía ser eliminada con el desarrollo económico y social, lo cual a su vez ayudaría tanto a los trabajadores como a las trabajadoras a cambiar las relaciones sociales.
Él instó a los jóvenes, independientemente de las creencias religiosas, a estudiar la ciencia. A superar su temor de la naturaleza.
Cabral era un materialista histórico. No solo leyó y estudió obras de Marx, Engels, Lenin y otros comunistas. Las asimiló, las hizo suyas. Las aplicó para guiar su propio curso de acción y para educar a otras personas.
Yo podría continuar con la lista. Pero no es necesario. La trayectoria política que Cabral dirigió le habría resultado familiar a Fidel y a los cuadros del Ejército Rebelde. Marcharon con las mismas botas. Y el partido que Cabral forjó sobre estas bases fue suficientemente fuerte como para sobreponerse a su asesinato en enero de 1973.
Un libro que merece lectura
Tercero. Quisiera terminar con unas palabras sobre la acogida que ya ha tenido el libro de Víctor, aunque se imprimió en inglés y en español hace apenas seis semanas.
La primera reseña apareció hace unos días. Comienza así: “[El libro] está informado y es informativo, elocuente, ameno y de inmenso interés para los estudiantes, académicos, historiadores, activistas políticos y lectores generales no especializados”.
Y si esas elogiosas palabras en el Midwest Book Review no fueran suficientes, el autor de la reseña agrega que el libro es “singularmente extraordinario” y “único”.
Lamentamos no poder tener el libro a disposición del público en este encuentro. Esto fue una de las víctimas del ataque más reciente de Washington contra el pueblo cubano y las medidas de emergencia que el gobierno cubano ha tenido que tomar para conservar recursos, incluyendo, como ustedes saben, la necesidad de aplazar la feria del libro. Por eso preparamos un folleto que reproduce algunas páginas del libro, que todos ustedes podrán llevarse para leer y compartir con otras personas.
Les complacerá saber que el libro ya ha llegado hasta África, donde amigos de Pathfinder en Burkina Faso están colaborando con nosotros para completar pronto una traducción al francés.
Uno de ellos, profesor en la ciudad de Bobo Dioulasso, la segunda de Burkina Faso, nos dijo que al leer el libro en inglés, él comprendió realmente por primera vez el enorme aporte del pueblo cubano a las luchas por la independencia en África. Y que las luchas de los africanos por la independencia habían ayudado al pueblo trabajador en Portugal a librarse de su propia dictadura.
Él también comentó que los revolucionarios cubanos que llegaron para combatir a su lado —a diferencia de otras potencias “amigas”— “no les dijeron a los africanos qué hacer. Nos ayudaron y trabajaron con nosotros”, dijo. “No fueron a África por sus propios intereses. Eran humildes y se identificaban con toda la humanidad”.
Lo próximo será traducir el libro al portugués. Todas las sugerencias son bienvenidas.
Por supuesto, el libro también está comenzando a circular en Estados Unidos, incluso entre las importantes comunidades caboverdianas en la costa noreste. Algunas de estas comunidades se remontan a los días históricos de los barcos que cazaban ballenas, hace unos dos siglos.
Este libro se está vendiendo no solo a través de las grandes distribuidoras capitalistas como Amazon. Ante todo, entre trabajadores a quienes los partidarios de Pathfinder pueden llegar directamente. Hace unos días recibimos un informe que es muy típico.
Un obrero de servicios industriales gastronómicos en el aeropuerto de Filadelfia escribió que, desde que salió el libro, 16 de sus compañeros de trabajo le compraron el libro. De estos, 8 son nacidos en Estados Unidos, 4 son haitianos y los demás son oriundos de Etiopía, Filipinas, Sudáfrica y Túnez.
Menciono este dato porque da un vistazo de un típico centro de trabajo industrial en Estados Unidos. Esa composición dice algo importante sobre el interés que este libro está suscitando. Te hace reflexionar en la actual lucha de clases en Estados Unidos, y por qué la clase gobernante ha convertido a los inmigrantes en objeto de su ataque contra la clase trabajadora.
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No tenemos dudas de que este libro será uno de los más leídos que Pathfinder ha publicado en años recientes. Porque transmite el corazón y el alma —las lecciones— de la Revolución Cubana, lecciones muy necesarias en el mundo de hoy.
Y por ese regalo, decimos: Gracias al pueblo cubano.
