Corte Suprema examina ciudadanía por nacimiento

Por Leslie Dork
27 de abril de 2026

La Corte Suprema de Estados Unidos escuchó argumentos el 1 de abril sobre la legalidad de la orden ejecutiva del presidente Donald Trump, la cual, en la práctica, anula la sección de la 14 Enmienda de la Constitución que otorga la ciudadanía por derecho de nacimiento a prácticamente toda persona nacida en Estados Unidos. Lo que está en juego es un derecho constitucional con graves consecuencias para el pueblo trabajador.

La orden de Trump, emitida el primer día de su segundo mandato, tiene como fin intensificar la explotación de la clase trabajadora y fomentar divisiones en su seno. Ocurre en un contexto en que los patrones están tratando de aumentar sus ganancias atacando los salarios, las condiciones laborales y los beneficios de la clase trabajadora en su conjunto.

Trump asistió a parte de la audiencia —el primer presidente en funciones que asiste a los argumentos orales en la Corte Suprema— para escuchar al procurador general, D. John Sauer, exponer el caso del gobierno.

Los nueve magistrados interrogaron a Sauer. La mayoría —incluyendo a los magistrados considerados conservadores y a los considerados liberales— presentaron interrogantes sobre el intento de revocar la ciudadanía a aquellos nacidos en Estados Unidos.

El presidente del Tribunal Supremo, John Roberts, calificó la presentación de Sauer sobre el significado de la 14 Enmienda como “muy peculiar” y cuestionó cuán grave es realmente el problema del llamado “turismo para nacimientos”. Sugirió que, obviamente, no constituía un problema en el siglo 19, cuando se ratificó la 14 Enmienda.

Sauer respondió: “Nadie lo sabe con certeza”, y añadió: “nos encontramos en un mundo nuevo ahora”.

“Es la misma Constitución”, respondió Roberts.

“Intentamos interpretar el precedente norteamericano basándonos en la historia de Estados Unidos”, dijo el juez Brett Kavanaugh, refutando el argumento de Sauer de que otros países no otorgan la ciudadanía por derecho de nacimiento. “¿Por qué deberíamos estar pensando sobre muchos otros países del mundo que no tienen esto?”.

Cecillia Wang, directora juridica de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU), representó al grupo de padres e hijos que impugnó el intento de Trump de revocar la 14 Enmienda.

Ambas partes argumentaron que el fallo de la Corte Suprema de 1898 en el caso Estados Unidos contra Wong Kim Ark respaldaba su postura. Wong Kim Ark nació en Estados Unidos, hijo de padres chinos que tenían un negocio en San Francisco. Sus padres no podían optar a la ciudadanía debido a la infame Ley de Exclusión China de 1882. A él se le negó la entrada a Estados Unidos a su regreso de una visita a China.

En 1898 la Corte Suprema dictaminó que Wong Kim Ark era ciudadano de Estados Unidos. En nombre de la mayoría, el juez Horace Gray declaró que, si bien el “propósito principal” de la 14 Enmienda era establecer la ciudadanía para los ex esclavos negros nacidos en Estados Unidos, esta se aplica de manera más amplia y no está restringida “por el color o la raza”. La enmienda “afirma la antigua y fundamental norma de la ciudadanía por nacimiento dentro del territorio, en lealtad y bajo la protección del país, incluyendo a todos los niños nacidos aquí de extranjeros residentes”.

Sauer señaló que los padres de Wong Kim Ark eran residentes permanentes legales y tenían un hogar permanente en el país, a pesar de no ser ciudadanos estadounidenses. Argumentó que la orden ejecutiva de Trump es legal porque se aplica a los hijos de personas que no son residentes permanentes legales.

Esto incluiría a los hijos de inmigrantes indocumentados o de visitantes temporales, tales como trabajadores especializados con visa H-1B, titulares de visas de estudiante y turistas. No se aplicaría a los hijos de ciudadanos norteamericanos ni a los de personas que tengan residencia permanente.

La jueza Elena Kagan cuestionó que Sauer se basara en dicho caso. “La postura que usted adopta ahora es revisionista con respecto a una parte sustancial de nuestra historia”, dijo Kagan.

Segunda revolución amplió derechos

El juez Neil Gorsuch le recordó a Sauer que Estados Unidos no contaba con leyes de inmigración estrictas cuando se ratificó la 14 Enmienda en 1868.

Esta enmienda fue una conquista de la Segunda Revolución Norteamericana, la cual abolió la esclavitud. Tras la Guerra Civil, se establecieron en todo el Sur gobiernos de la Reconstrucción Radical, que contaban con el respaldo del Ejército de la Unión. Los gobiernos de reconstrucción impulsaron la lucha —liderada por los africano americanos— por la emancipación, la ciudadanía y el sufragio en contra de los antiguos propietarios de los esclavos. Los logros, arduamente conquistados en esa contienda, quedaron registrados con la aprobación de las Enmiendas 13, 14 y 15.

La Decimocuarta Enmienda revocó la decisión de la Corte Suprema de 1857 en el caso Dred Scott, la cual había defendido el fundamento del sistema esclavista al dictaminar que los negros cuyos antepasados habían sido traídos a Estados Unidos y vendidos como esclavos no tenían derecho a recibir protección alguna por parte de los tribunales federales, dado que no eran ciudadanos. Desde su ratificación, ha quedado entendido que la Decimocuarta Enmienda confiere la ciudadanía a toda persona nacida en Estados Unidos.

Se espera que se dictamine una resolución sobre el caso contra la orden de Trump a finales de junio o principios de julio.