En una importante victoria para el derecho constitucional de los presos a leer el material de su elección, y del Militante a llegar a sus suscriptores, las autoridades penitenciarias de Florida revocaron el 9 de junio la prohibición de tres números del semanario socialista tras meses de disputa. El Militante ya había logrado la revocación de otros siete números. Esto significa que se han levantado las prohibiciones de los 10 números del periódico impuestas desde enero.
“El Militante y sus suscriptores encarcelados tienen el derecho, conferido por la Primera Enmienda, de enviar y recibir la publicación, y nos complace ver la revocación de estas incautaciones”, escribió el Comité de Reporteros para la Libertad de Prensa, una de las más de 25 destacadas organizaciones, activistas sindicales, profesores y otros que escribieron cartas al Departamento de Correcciones de Florida solicitando que se levantaran las prohibiciones.
“¡Excelentes noticias!” dijo David Fathi, del Proyecto Nacional de Prisiones de la Unión Americana por las Libertades Civiles (ACLU).
Otros grupos que apoyaron la lucha fueron la Asociación de Prensa de Florida, que representa a todos los diarios y a la mayoría de los semanarios del estado, Amnistía Internacional Estados Unidos, PEN America, ACLU de Florida, Neighbors United de Minneapolis, y La Resistencia del estado de Washington.
El subdirector de la Institución Correccional Taylor en Perry, Florida, había iniciado las prohibiciones, confiscando los ejemplares 4, 5 y 6, citando artículos de primera plana que informaban sobre oposición pública a las redadas agresivas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas en Minneapolis. Casi todos los periódicos del país cubrieron el debate sobre la inmigración en Minnesota.
Funcionarios de Taylor alegaban que los artículos eran “peligrosamente incendiarios”, incitando a “disturbios, insurrecciones, rebeliones, protestas organizadas en prisión, perturbación de la institución o la violación de la ley federal, la ley estatal o las normas del Departamento”.
Pero eso es absurdo. Como señalaron muchos de los que escribieron al Comité de Revisión Literaria del Departamento Correccional de Florida, el Militante criticaba las acciones provocadoras de algunos opositores de ICE, abogando en cambio por protestas pacíficas y disciplinadas lideradas por los trabajadores, y por amnistía para los inmigrantes indocumentados.
Tras las prohibiciones iniciales, las autoridades de Taylor confiscaron otros tres ejemplares simplemente por informar sobre los esfuerzos para revocarlas. Y la Institución Correccional Lancaster en Trenton, Florida, confiscó tres ejemplares adicionales por la misma razón. Lancaster también prohibió otro ejemplar del Militante por oponerse al bloqueo económico estadounidense contra Cuba.
En cuestión de semanas, el Comité de Revisión de la Literatura anuló estas siete recientes prohibiciones pero mantuvo las relativas a los ejemplares 4, 5 y 6.
Bajo una modificación del reglamento del Departamento de Correcciones de Florida hecha en 2022, el Militante solicitó al Comité de Revisión de la Literatura “reconsiderar” su decisión de mantener esas tres prohibiciones. El documento presentó pruebas contundentes de que el dictamen “no se basaba en ninguno de los criterios” del propio reglamento del sistema penitenciario. Esta apelación tuvo éxito.
El Militante tiene más de 380 suscriptores en prisiones federales, estatales y municipales de más de 30 estados, incluyendo más de 160 en Florida. “Sé que no hay nada ilegal en el Militante,” un preso de Taylor al periódico. A las autoridades penitenciarias les disgusta que “sea para los presos, para ayudarnos e informarnos, y para que nosotros les informemos a ustedes” sobre “lo que ellos nos están haciendo aquí dentro”.
“El Militante considera a los presos como trabajadores que, por la razón que sea, se encuentran del otro lado del muro de la prisión”, dijo John Studer, director del Militante. “Tienen el mismo interés que los trabajadores de todas partes en luchar por un mundo sin explotación ni opresión, basado en la solidaridad humana. Es un interés que intentamos contribuir a satisfacer. Esta es una victoria no solo para el Militante, ni solo para nuestros suscriptores presos, sino para todos aquellos que defienden y buscan ejercer el derecho a la libertad de expresión y de prensa”.