Ferroviarios exigen pago, puestos, derecho a huelga

Sindicatos realizan acto, planean otros

Por Naomi Craine
15 de agosto de 2022
Unos 150 sindicalistas y partidarios protestaron en Galesburg, Illinois, julio 30, contra intento de patrones de ferrocarriles de imponer convenio que alza ganancias a costa de trabajadores.
Militante/Naomi CraineUnos 150 sindicalistas y partidarios protestaron en Galesburg, Illinois, julio 30, contra intento de patrones de ferrocarriles de imponer convenio que alza ganancias a costa de trabajadores.

GALESBURG, Illinois — Más de 150 obreros ferroviarios, junto a sus familiares y partidarios participaron en el “Acto de Galesburg por los obreros ferroviarios” el 30 de julio. Fue uno de varios actos organizados por los obreros ferroviarios por todo el centro del país como parte de su lucha por un nuevo convenio sindical nacional. Esta ciudad en el oeste de Illinois es un centro importante para la empresa ferroviaria BNSF Railway, con líneas de carga que se extienden en todas las direcciones.

La manifestación reunió a trabajadores de mantenimiento de vías, conductores, maquinistas y de otros oficios. Once sindicatos se encuentran actualmente en negociaciones con las siete empresas transportistas de carga Clase 1 nacionales, que incluye a la BNSF, el segundo más grande del país.

Están negociando sobre salarios, que han estado congelados desde 2019; las demandas de la patronal por aumentos de los pagos por el seguro médico; eliminación de puestos y el derecho de huelga. Las empresas de trenes de carga han recortado su fuerza laboral en un 29 por ciento durante los últimos seis años, mientras crecen sus ganancias. Quieren eliminar el puesto de conductor en los trenes de viajes largos, dejando una “tripulación” de una sola persona, el maquinista.

Para compensar por la falta de personal, los patrones han estado imponiendo políticas de asistencia más estrictas, incluso “puntos” que pueden llevar a la suspensión o al despido por tomar tiempo libre “no autorizado” cuando estén enfermos o tienen responsabilidades con la familia, durante “días de alto impacto”. Los obreros ferroviarios frecuentemente tienen que estar disponibles las 24 horas, siete días de la semana para ser llamados a trabajar, con horarios que pueden durar 12 horas, y con 10 horas de “descanso” o menos entre turnos.

BNSF impuso su política de asistencia en febrero. En respuesta, los conductores y maquinistas votaron a favor de irse en huelga, pero la empresa obtuvo una orden judicial que prohibió el paro. El juez admitió que las nuevas reglas son “duras”, pero que solo eran cambios “menores”.

“Necesitamos deshacernos de esta política de asistencia”, dijo al Militante Marlon Beal, miembro del Local 391 del sindicato de maquinistas BLET, en Galesburg. “Hay trabajadores con 17 años de antigüedad que están renunciando.

“Necesitamos aumentos salariales”, dijo Beal. “Los precios han subido y nuestro poder adquisitivo ha bajado. Las empresas ofrecieron solo un poco más de la mitad de lo que buscábamos en salarios. ¡Es un insulto! Cuando me contrataron no pagábamos nada por el seguro médico. Ahora cuesta más de 200 dólares por mes y quieren aumentarlo.

“Y quieren quitar al conductor del tren. Eso es problema de la seguridad. Hablar con el conductor es lo que me mantiene despierto en el camino”.

La patronal admite que su oferta salarial no está a la par de la tasa de inflación, pero que sí está “al ritmo del mercado laboral en general”.

Dan Hudgins, otro miembro del BLET en Galesburg, se burló de la afirmación de los patrones de que la nueva tecnología, como el “control positivo de trenes”, que automáticamente reduce la velocidad o detiene los trenes que superan los límites de velocidad, hace posible operar el tren con una sola persona. “Hay demasiado territorio por conocer y demasiados puntos de velocidad”, dijo.

Los sindicalistas ferroviarios votaron abrumadoramente a favor de autorizar una huelga. Pero el 17 de julio, el presidente Joseph Biden invocó la Ley Laboral Ferroviaria de 1926, que prohíbe la huelga y nombró una Junta Presidencial de Emergencia para negociar un acuerdo. Tienen 30 días para formular una propuesta. Luego se impone otro período de “enfriamiento” de 30 días antes de que los trabajadores puedan salir en huelga legalmente.

“Si todos los trabajadores ferroviarios se unieran, tendríamos más poder que el presidente y el Congreso”, dijo Michael Luther, vicepresidente del Local 783 del sindicato de trabajadores de mantenimiento de vías BMWE en Galesburg.

Otro acto está programado para el 20 de agosto, en Toledo, Ohio, y se están planeando otros en Minneapolis y otras ciudades.

Naomi Craine es miembro del Local 1494 de SMART-TD en Chicago.