“Los dueños capitalistas de la discoteca son unos desgraciados a quienes solo les interesa su ambición”, dijo Jesús Núñez, asignando acertadamente la responsabilidad por el colapso del techo de un popular night club en la República Dominicana. Núñez es el coordinador nacional de la Unión de Trabajadores Cañeros.
El icónico Jet Set Club ubicado en la capital, Santo Domingo, estaba lleno de personas cuando comenzó a caer polvo del techo la madrugada del 8 de abril, antes de que todo el techo se derrumbara, causando la muerte de más de 200 personas. Otras 145 personas fueron rescatadas de los escombros. En una llamada a un programa radial, el cantante Sergio Vargas describió haber visto a empleados de Jet Set barriendo escombros del techo una noche después de su actuación. Cuando les preguntó al respecto, los trabajadores le dijeron: “Eso es a cada rato que caen pedacitos”.
“El polvo cayendo del techo estaba avisando, pero la actitud de los gerentes fue de seguir su fiesta”, dijo Núñez, señalando la indiferencia de los patrones por la seguridad.
Si bien mucha de la atención ha sido dirigida a las víctimas más prominentes —músicos y atletas profesionales conocidos, así como funcionarios gubernamentales y sus familiares— muy poco se ha dicho en las noticias sobre las decenas de empleados del establecimiento y otros trabajadores que perecieron en el desastre.
Entre las víctimas se encontraban 24 residentes de Haina, una importante área industrial cerca de Santo Domingo. Eran fanáticos del popular cantante de merengue Rubby Pérez y habían logrado reunir el dinero para pagar la elevada entrada. Pérez, quien falleció en el derrumbe, también es de Haina.
“Haina está de luto” dijo Núñez. Entre los 24 había soldadores, tuberos y electricistas que estaban activos en el movimiento sindical y en la comunidad. Muchos habían trabajado en grandes proyectos de construcción y refinerías en las islas caribeñas y en Estados Unidos, dijo Núñez.
Las pérdidas de todas las víctimas se han sentido en toda la República Dominicana y su diáspora en el área de Nueva York y otros estados. Muchos expresan su indignación por las causas de la tragedia y su preocupación de que los dueños del club sean exentos de su responsabilidad por sus vínculos con la clase gobernante.
“Los hijos y nietos que quedaron sin sus padres deben recibir compensación y beneficios del gobierno”, dijo Núñez. “La responsabilidad recae en el gobierno por permitir prácticas que llevan a estos desastres”. Núñez mencionó otros incidentes similares, incluida una explosión e incendio en una fábrica en 2023 que mató a 38 personas.
Las autoridades dominicanas no habían iniciado una investigación sobre la causa del derrumbe. Sin duda, se revelarán más datos, pero las condiciones que provocaron el desastre no son ningún misterio.
Construido en 1973 para albergar un cine, las paredes y el techo de la estructura eran losas prefabricadas tipo T-Slab. Ingenieros que hablaron con El Diario Libre el 10 de abril señalaron imágenes de la infraestructura derrumbada que mostraban señales de filtraciones de agua que habían sido reparadas inadecuadamente, lo que debilita la integridad del edificio. También señalaron daños alrededor de las grandes unidades de aire acondicionado y otros equipos pesados montados en el techo, y los efectos de la tensión constante de las fuertes vibraciones de la música en el club.
“Nunca remodelaron el edificio como era debido, solo lo redecoraron”, dijo Núñez.
