La oposición de los palestinos de Gaza a Hamás está creciendo a medida que se está abriendo el espacio político gracias a los avances israelíes contra el grupo antisemita de corte nazi.
En una marcha el 16 de abril en Beit Lahia, en el norte de Gaza, más de mil palestinos corearon: “¡Fuera Hamás, fuera!”, “¡No al terrorismo, sí a la paz!”, “¡Que el mundo escuche: Beit Lahia no es Hamás!”.
Otra señal de la creciente oposición a los matones respaldados por Teherán, fue la participación en la marcha de líderes de los clanes, incluso algunos que habían colaborado anteriormente con Hamás. Muchos de los clanes se basan en familias capitalistas que en su mayoría fueron marginadas cuando Hamás tomó el control dictatorial de Gaza hace 18 años.
Algunos manifestantes portaban banderas egipcias para mostrar su apoyo a una propuesta del gobierno egipcio de que Hamás se desarme a cambio de que Israel ponga fin a la guerra.
Hamás envió a una decena de sus agentes a infiltrarse en la protesta, esperando utilizar su presencia para decir que la acción era a su favor. Los agentes de Hamás, en su mayoría enmascarados, llevaban pancartas impresas que decían: “Las armas de la resistencia son una línea roja” y “Beit Lahia con la resistencia”.
Cuando los manifestantes se dieron cuenta de quiénes eran, tomaron los carteles, los rompieron y expulsaron a los matones de Hamás.
El pueblo trabajador de Gaza está perdiendo el miedo a Hamás y se oponen al uso de civiles palestinos como escudos humanos en su guerra para destruir a Israel. Uno o dos días antes de la marcha, un residente de un refugio en una escuela del norte de Gaza les dijo a los agentes armados de Hamás que se fueran porque su presencia ponía en peligro la vida de la gente. Los matones le dispararon y lo mataron.
El 17 de abril, las Familias y Clanes de las Gobernaciones del Sur emitieron un comunicado en el que declaraban que Hamás “tiene toda la responsabilidad de este cobarde crimen”. Los clanes advirtieron que “no nos quedaremos de brazos cruzados”.
Desde que se reanudó la guerra contra Hamás a mediados de marzo, representantes de las Fuerzas de Defensa de Israel han informado que han tomado el control de un tercio de Gaza, han matado a más de 300 combatientes de Hamás y la Yihad Islámica y han avanzado en la destrucción de más túneles y la captura de armas.
Hezbolá debilitado en Líbano
Los enormes golpes asestados por Israel a Hezbolá en Líbano durante el último año siguen repercutiendo. Desde su fundación en 1982, Hezbolá —creada, financiada y entrenada por el régimen reaccionario de Irán— se había convertido en la fuerza política y militar dominante en Líbano, más poderosa que el ejército libanés. A instancias de Teherán, Hezbolá lanzó ataques contra Israel “en solidaridad” con el pogromo perpetrado por Hamás el 7 de octubre de 2023.
Pero los contragolpes israelíes diezmaron el liderazgo de Hezbolá, sus almacenes de misiles y a miles de sus cuadros. Esto obligó a Hezbolá a aceptar un alto el fuego, que también le exigió evacuar sus fuerzas del sur de Líbano.
El 16 de abril el ejército libanés arrestó a dos personas que supuestamente habían lanzado cohetes hacia Israel en violación del acuerdo. Esto refleja un giro importante en la postura del gobierno al reconocer de que si no restringe a Hezbolá el gobierno israelí lo hará.
Peligro de un futuro Holocausto
A pesar de estos avances, los opositores burgueses del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, siguen presionando para que Israel acepte las demandas de Hamás de poner fin a la guerra a cambio de la liberación de los rehenes restantes, mientras Hamás sigue armada y se prepara para llevar a cabo un futuro Holocausto.
Netanyahu respondió a estos argumentos en una declaración televisada el 19 de abril. “Desde el comienzo de la guerra, hemos escuchado peticiones para su conclusión”, dijo. “Estas peticiones han aumentado últimamente”.
Fueron los mismos llamados del gobierno de Joseph Biden, que insistía en que la respuesta de Israel al pogromo perpetrado por Hamás el 7 de octubre fue “exagerada”, al mismo tiempo que afirmaba ser el “mejor amigo” de Israel. Los llamados de Washington fueron repetidos por una capa de oficiales del ejército y de la agencia de espionaje Shin Bet.
Como político capitalista, Netanyahu recurre al imperialismo estadounidense para defender a Israel. Pero sabe que no puede contar con su apoyo y que Israel debe estar preparado para actuar solo para defender su existencia como refugio para los judíos.
“Si hubiera cedido a estos llamados, no habríamos entrado en Rafah”, dijo. “No habríamos creado las condiciones para la caída del régimen de Asad [en Siria] ni un duro golpe al eje iraní. No habríamos cambiado la faz del Medio Oriente”.
Hamás y Teherán no ocultan su meta de destruir a Israel y librar al Medio Oriente de los judíos: otro Holocausto.
Netanyahu afirmó que Israel no pondrá fin a la guerra hasta que “destruyamos a Hamás en Gaza, devolvamos a todos nuestros rehenes y garanticemos que la Franja de Gaza nunca volverá a constituir una amenaza para Israel”.
Esto será un golpe para las fuerzas que llevan a cabo ataques antijudíos en todo el mundo y ayudará al pueblo palestino que lucha por quitarse de encima la bota de Hamás. Además, abre la puerta a que los trabajadores de Gaza, Israel y todo el Medio Oriente empiecen a comprender que tienen intereses de clase comunes y que pueden actuar juntos en ese sentido.