Editorial

Vía para forjar movimiento sindical combativo

16 de febrero de 2026

La defensa de los millones de trabajadores sin papeles es una batalla crucial para todos los trabajadores que debe ser liderada por los sindicatos. Debido a la insaciable necesidad de los patrones de trabajadores, la inmigración ha crecido, y los trabajadores nativos y extranjeros han trabajado juntos durante décadas. Vivimos en los mismos barrios, nuestros hijos van a las mismas escuelas, asistimos a las mismas iglesias. A medida que se agrava la crisis del capitalismo, nos enfrentamos cada vez más a las mismas dificultades para proporcionar vivienda, alimentos y otras necesidades básicas a nuestras familias.

Trabajadores inmigrantes y nativos han estado juntos en las líneas de piquetes, usando los sindicatos para resistir recortes de salarios y beneficios de los que dependemos y los intentos de los patrones de acelerar el ritmo de trabajo creando condiciones que ponen en peligro nuestra vida e integridad física.

Todos formamos parte de la misma clase, la clase trabajadora, para quien la solidaridad y la unidad son decisivas.

En beneficio de los gobernantes capitalistas estadounidenses, los demócratas y republicanos se están preparando para nuevas y más horribles guerras. Están intensificando el chovinismo estadounidense, que va de la mano con la denigración de los trabajadores nacidos en el extranjero.

Algunos trabajadores apoyaron inicialmente la campaña de Donald Trump en 2024 y luego a su administración, cuando esta afirmó que solo pretendía deportar a “los peores entre los peores delincuentes”. Pero estos mismos trabajadores se indignan al ver la realidad: redadas de inmigración a gran escala y brutalidad afectando a vecinos, amigos y compañeros de trabajo.

En ciudades y pueblos pequeños, los trabajadores se han movilizado para defender a sus compañeros detenidos por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas. Nos hemos mantenido unidos y hemos logrado un amplio apoyo. En algunos casos, estas luchas han logrado la liberación de los detenidos, como en el caso de Kilmar Ábrego García, miembro del sindicato SMART en Maryland, y Anou Vongbandith, dueño de un restaurante en Filadelfia.

Lo que se necesita es un movimiento de trabajadores, eficaz y disciplinado, que luche por una amnistía para todos los trabajadores indocumentados en Estados Unidos. Un movimiento que involucre a los sindicatos y que movilice a todos los explotados y oprimidos, al que los trabajadores inmigrantes puedan unirse y ayudar a liderar. La pancarta que portaron millones de personas en las protestas de 2006 y 2007 decía: “¡Somos trabajadores, no criminales!”.

La lucha por mitigar la competencia por empleos que siempre afecta a los trabajadores bajo el capitalismo ha sido fundamental para los sindicatos desde su surgimiento con el auge de la industria moderna. Carlos Marx, uno de los fundadores del movimiento obrero revolucionario, explicó en 1866 que los sindicatos deben “aprender a obrar conscientemente como centros organizadores de la clase trabajadora con el amplio objetivo de su emancipación completa”.

Deben “incorporar a sus filas a los trabajadores no sindicalizados”, escribió Marx. “Deben velar atentamente por los intereses de los trabajadores en los oficios peor pagados, como los obreros agrícolas, quienes han quedado impotentes debido a circunstancias excepcionales. Deben convencer al mundo en general de que no luchan por intereses estrechos y egoístas, sino que buscan la emancipación de los millones de oprimidos”.

Impulsar esta perspectiva requiere unir fuerzas en torno al llamamiento de amnistía para los trabajadores sin papeles. Es esencial para unificar y fortalecer el movimiento obrero frente a las luchas de clases que se avecinan, y abrir paso a que la clase trabajadora tome el poder político en sus propias manos.