En los últimos tres meses el presidente Donald Trump y el secretario de estado Marco Rubio han estado hablando de una “toma de control amistosa” de Cuba o de que están “listos para bombardearla y destruirla”, dijo Ernesto Soberón Guzmán, embajador de Cuba ante Naciones Unidas, a Bloomberg News el 19 de marzo.
El embajador estaba comentando sobre la creciente campaña de amenazas de los gobernantes imperialistas contra el pueblo cubano y su revolución socialista.
Dejando claro que La Habana está abierta a dialogar con Washington “sobre cualquier asunto”, funcionarios del gobierno cubano han afirmado que no renunciarán a la soberanía e independencia del país. “Esta no es una postura nueva” para Cuba, dijo Soberón. Esto significa que una “toma de control amistosa”, un “cambio de régimen” o la “destitución” del presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, “quedan completamente fuera de cualquier conversación”.
Los gobernantes norteamericanos y sus portavoces han estado empeñados en pintar un colapso inminente de la economía cubana y la agonía mortal de la revolución socialista. Raramente informan sobre los esfuerzos de los trabajadores cubanos y su gobierno para defender sus conquistas sociales y políticas, al tiempo que protegen a la población —especialmente a los más vulnerables— del brutal daño causado por la escalada de la guerra económica de Washington.
El sistema eléctrico de Cuba colapsó el 21 de marzo por tercera vez en lo que va del mes, dejando a todo el país sin electricidad, tras meses de no recibir petróleo debido a las amenazas de Washington de imponer aranceles punitivos a cualquier país que se atreva a suministrar crudo a Cuba. Un petrolero que transportaba combustible ruso con destino a Cuba cambió de rumbo el 20 de marzo. Un segundo petrolero ruso llegó a Cuba el 31 de marzo.
Responden a mentiras de Washington
“Cuba va a caer por su propia voluntad”, dijo el presidente Trump el 3 de enero, tras el ataque de Washington contra Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.
“Es una declaración muy extraña”, dijo Carlos Fernández de Cossío, viceministro de relaciones exteriores, en una entrevista en el programa “Meet the Press” de la NBC el 22 de marzo. “¿Qué significa ‘por si solo?’”, preguntó Fernández de Cossío, cuando Washington nos impone este ataque económico.
Los informes de los medios capitalistas —que describen montones de basura acumulándose en las calles de las ciudades y largos apagones que afectan gravemente la producción económica y el funcionamiento de hospitales, escuelas y servicios básicos —culpan casi exclusivamente al gobierno cubano o a su economía socialista, ocultando los brutales efectos del bloqueo norteamericano.
“Imaginen, ¿qué país en este mundo podría funcionar sin recibir un solo litro de petróleo en los últimos tres meses?”, dijo Soberón. Hay unos 96 mil pacientes en espera de una cirugía debido a que no hay electricidad —ni petróleo para generarla— en los hospitales, dijo el embajador cubano. “Tenemos más de 30 mil mujeres embarazadas esperando una ecografía, también por falta de electricidad”.
El diplomático cubano describió las medidas que los gobernantes norteamericanos han utilizado —tanto bajo administraciones demócratas como republicanas— para asfixiar al pueblo cubano. El objetivo declarado de Washington es destruir la revolución socialista. Imaginen dirigir un país al que se le bloquea el acceso a créditos internacionales; cuya industria turística es estrangulada mediante amenazas de cancelar las visas estadounidenses a turistas europeos si visitan Cuba; o que recurre a la intimidación contra terceros países para poner fin a programas cruciales de cooperación médica con Cuba, los cuales, además, generan ingresos muy necesarios, afirmó.
“¿Qué país en desarrollo ha sido sometido a tal embate por parte de la nación más poderosa del mundo y, aun así, ha sido capaz de llevar su solidaridad a más de 100 países” alrededor del mundo?, dijo Fernández de Cossío. Estamos luchando para salvar a “nuestro pueblo de ser sometido por una potencia extranjera” que quiere hacernos regresar “décadas, a una Cuba que superamos hace mucho tiempo”. El pueblo cubano está luchando para proteger la paz, la tranquilidad, la justicia social y el sentido de solidaridad que existen entre nuestra gente, dijo.
