La guerra de Washington contra Irán, sumada al creciente ataque a las condiciones de vida y a la represión del reaccionario régimen capitalista de Teherán, está agravando la crisis que enfrenta la clase trabajadora. Los bombardeos norteamericanos no solo afectan instalaciones militares, también han destruido barcos pesqueros, plantas desalinizadoras y puentes.
La oposición al régimen es cada vez más profunda, mientras los trabajadores pagan por las aventuras bélicas del gobierno.
“Jugando con sus vidas por 20 millones de tomanes al mes: La historia de las mesas vacías de los pescadores bajo el fuego de misiles”, es el titular de un artículo del 22 de julio de la Agencia Iraní de Noticias Laborales (ILNA), financiada por el estado.
La clase trabajadora, que ya “ha estado lidiando con la escasez crónica de agua, los cortes de electricidad y salarios por debajo del nivel de pobreza, mientras mantiene funcionando los puertos y refinerías del país, no se vio sumida de repente en penurias por la guerra”, dice el artículo. “Sus vidas ya eran una lucha diaria por la supervivencia” mucho antes del “primer misil”.
Los pescadores por cuenta propia se enfrentaban al aumento del precio del combustible y a la frecuente denegación de licencias de pesca por parte del gobierno.
Un ataque aéreo estadounidense contra un muelle en Bandar Abbas, utilizado tanto por civiles como por la Armada iraní, causó la muerte de dos pescadores.
Al preguntarles por qué seguían saliendo a faenar, los pescadores declararon a ILNA: “No trabajar es más peligroso que los misiles. El hambre es más peligrosa”.
Un artículo de ILNA titulado, “Las dificultades de los trabajadores municipales de Chabahar durante los bombardeos con misiles”, publicado el 21 de julio, señala que a los trabajadores en la “primera fila” de “limpieza de escombros” tras la destrucción causada por los ataques de Washington “no solo se les niega la remuneración más básica por trabajo riesgozo, sino también tienen problema de salario impago, carencia de seguridad laboral, e interrupción de cobertura de seguro”.
“La guerra azota ciudades y regiones cuya población —especialmente la clase trabajadora— ya llevaba años lidiando con desempleo, precariedad laboral, desigualdad social, supresión salarial y escasez de agua y electricidad”. Según ILNA, la situación es aún peor en las regiones más desfavorecidas de Irán, incluida Chabahar, en la provincia de Sistán-Baluchistán, largamente desatendida.
Muchos trabajadores municipales de Chabahar son subcontratados. “No tenemos días libres. ¿Seguridad laboral? No tenemos ninguna; dependemos de contratistas”, dijo Ahmad. “Lo único que pedimos es que nos paguen a tiempo las horas extra y las prestaciones”.
Desigualdad de clases al descubierto
“Los funcionarios y gerentes del municipio están muy bien. Lo tienen todo”, dijo Ahmad. “Cada uno tiene varias casas. Los que están en la cima lo tienen todo. Pero cuando se trata de nosotros, dicen que no hay dinero”.
“En Chabahar”, concluye ILNA, “la desigualdad de clases queda al descubierto”.
ILNA omite un dato importante. La mayoría de la población de Chabahar es baluchi. Al igual que los kurdos, los árabes y otras nacionalidades oprimidas, los baluchis sufren discriminación sistemática. Temiendo la creciente oposición, el régimen ha intensificado las ejecuciones durante el último año. Baluchis, kurdos y árabes son condenados a muerte de forma desproporcionada.
La indignación expresada abiertamente en la prensa progubernamental es solo la punta del iceberg. Jubilados de al menos siete ciudades salieron a la calle el 19 de julio para exigir un aumento en sus pensiones.
En Rasht, los jubilados también exigieron el fin de la pena de muerte y la liberación de los maestros encarcelados. Trabajadores de la planta de madera y papel Chouka en Pareh Sar se sumaron a la protesta. Llevan tiempo luchando por el pago de salarios atrasados y la reincorporación de 25 trabajadores despedidos.
En Shush, los jubilados coreaban: “Inflación, precios altos: ¡no a la guerra y la destrucción!” y “Ustedes, que proclaman justicia: ¿hasta cuándo seguirán mintiendo al pueblo?”