Miles de personas marcharon en Puerto Rico el 18 de julio para exigir la independencia de Puerto Rico del dominio colonial de Estados Unidos. Marcharon desde el Viejo San Juan al Tribunal Federal de Estados Unidos. También se celebraron actos de solidaridad en Orlando, Florida; Minneapolis, y Worcester, Massachusetts.
La marcha tiene “dos propósitos,” decía una declaración emitida por más de 20 organizaciones que convocaron la protesta: “reclamar nuestro derecho inalienable a la independencia y proclamar que solo con el poder político que da la independencia podremos enfrentar exitosamente los grandes problemas provocados por la condición colonial que sufrimos”.
“Nos oponemos al uso de Puerto Rico como enclave militar de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, y repudiamos el uso de nuestro suelo para la agresión contra pueblos soberanos”, explicaba la declaración. Washington reactivó sus bases militares en Puerto Rico para uso en sus continuos ataques contra embarcaciones a las que acusa de traficar con drogas, en su asalto militar contra la soberanía venezolana y para amenazar militarmente a Cuba.
La declaración denunció la “doble colonización” de Puerto Rico. La primera fue su invasión hace 128 años, cuando el ejército arrebató el control de la isla de los gobernantes españoles, marcando el establecimiento de Estados Unidos como nueva potencia imperialista. La segunda fue la imposición de Washington de una Junta de Supervisión y Administración Fiscal para controlar el presupuesto de Puerto Rico, impuesta por el presidente Barack Obama y un Congreso bipartidista en 2016. La Junta, como se conoce popularmente, ejerce un control dictatorial sobre toda decisión financiera del gobierno puertorriqueño.
Desde que se apoderó de la isla en 1898, Washington ha saqueado sus recursos naturales y explotado a sus trabajadores, generando enormes ganancias para los capitalistas norteamericanos.
Aunque los puertorriqueños son considerados ciudadanos de Estados Unidos desde 1917, no pueden votar en elecciones presidenciales ni cuentan con un representante con derecho a voto en el Congreso. Los procedimientos judiciales de la Corte Federal se llevan a cabo en inglés, a pesar de que el español es el idioma oficial del país.
La Junta, creada originariamente para garantizar el pago de los 70 mil millones de dólares de deuda pública de Puerto Rico a los adinerados tenedores de bonos, ha empeorado la crisis para la clase trabajadora. Para satisfacer sus demandas, el régimen colonial despidió a miles de trabajadores, cerró escuelas, aumentó los impuestos y recortó las pensiones.
La Junta, nombrada por Washington, impulsó la privatización de la red de electricidad. Los sistemas de agua, electricidad y salud de Puerto Rico están en crisis.
Como consecuencia de esta crisis impuesta por Washington, en los últimos 20 años alrededor del 25% de la población de Puerto Rico ha emigrado. Hoy casi el doble de puertorriqueños vive en el territorio continental de Estados Unidos que en la isla.
‘Nuestro destino en nuestras manos’
El gobierno colonial de Puerto Rico está gastando un millón de dólares para celebrar los 250 años de la independencia de Estados Unidos, dijo a los manifestantes María de Lourdes Santiago, miembro del Senado de Puerto Rico por el Partido Independentista Puertorriqueño. “Si fue bueno para ellos tomar su destino en sus manos, también para los puertorriqueños debe serlo, más en un momento en el que el sistema colonial ha colapsado”.
“Nos enfrentamos a una precariedad y una desigualdad social muy fuerte debido a que no tenemos el control de nuestros recursos ni una democracia verdadera”, dijo Nairobi Hernández, de la Colectiva Estudiantil Combativa. “No tenemos la capacidad de decidir, mientras que los intereses de los bonistas, del imperio y la JSF siguen tomando las decisiones”.
Fernando González Llort, presidente del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), envió un mensaje a la protesta, reafirmando la solidaridad de la Revolución Cubana con la lucha por la independencia de Puerto Rico. “Nos une la convicción de que ningún imperio, por más poderoso que parezca”, dijo, “podrá con los pueblos que se reconocen en el dolor del otro y se levantan juntos”.
“La marcha fue un éxito”, dijo al Militante por teléfono desde San Juan Carlos Vega, copresidente del Movimiento Nacional Hostosiano por la Independencia. “Hacía tiempo que no se reunían tantas organizaciones que apoyan la independencia y la soberanía. Y participó un gran número de jóvenes”.
“Tenemos que redoblar nuestros esfuerzos para educar a la gente sobre lo que podremos lograr cuando seamos libres”, añadió.
