LOUISVILLE, Kentucky — Cientos de trabajadores inmigrantes en las grandes fábricas y centros laborales en la región de Louisville han recibido cartas del Departamento de Seguridad Nacional informándolos de que sus visas de parole humanitario serán canceladas y que serán deportados si no se “auto deportan” antes del 24 de abril.
Las amenazas son parte del plan de la administración de Donald Trump de limitar drásticamente el “parole humanitario” para inmigrantes de Cuba, Haití, Nicaragua y Venezuela, gobiernos a los cuales Washington se opone o considera peligrosos. Unos 532 mil trabajadores de estos países han estado viviendo y trabajando en Estados Unidos hasta por dos años bajo este programa.
El 14 de abril un juez federal de distrito en Boston suspendió temporalmente la revocación de las visas, mientras el tribunal revisa la medida.
Aquí en esta región viven hasta 30 mil cubanos, una de las mayores concentraciones del país. Muchos trabajan para grandes empleadores como la General Electric Appliances/Haier, Amazon y UPS.
“Las políticas gubernamentales son crueles y confusas”, dijo Rick Hernández al Militante. Hernández es presidente del capítulo en Kentucky del Consejo Laboral para el Avance Latinoamericano (LCLAA) y organizador del Local 4 del sindicato de albañiles. “Los trabajadores vienen aquí para mejorar su vida. Están aquí legalmente, pero la administración Trump ha cambiado las reglas”.
Hernández y el LCLAA están colaborando con los sindicatos del área para defender a los trabajadores que enfrentan la deportación. Ashley Snider, organizadora política del Sindicato Internacional de Trabajadores de la Electricidad y las Comunicaciones de Estados Unidos, dijo al Militante que su sindicato está colaborando con los sindicatos de trabajadores automotrices UAW y de trabajadores alimenticios y del comercio UFCW para ayudar a proteger a los inmigrantes entre sus filas. El sindicato se enteró de que 197 de los trabajadores que enfrentan la deportación son miembros del Local 83761 del sindicato IUE-CWA en la General Electric/Haier. Otros que recibieron las cartas son miembros del sindicato UAW en la Magna Seating Shepherdsville y de plantas organizadas por la UFCW en el área.
“El sindicato no pregunta sobre el estatus migratorio de nadie”, dijo Snider. “Queremos que la gente sepa que la sede sindical debe ser el primer lugar al que pueden acudir por ayuda y apoyo”.
Voluntarios de los tres sindicatos han llamado a los trabajadores en inglés, español y criollo haitiano para invitarlos a sesiones informativas en la sede del sindicato UAW. Al menos 40 de los trabajadores de la planta de Haier son haitianos.
El guatemalteco Erwin Ramírez, de 24 años, lleva cuatro años trabajando en la GE/Haier. Es uno de los voluntarios que está haciendo llamadas. “La compañía dice que si no tienen documentación, perderán sus empleos el 24 de abril”, dijo Ramírez al Militante. “Me parece terrible que intenten deportar a trabajadores que llegaron legalmente y solo quieren trabajar”.
“Nos indignamos”, dijo Dino Driskell, presidente del Local 83761 de IUE-CWA, en un comunicado de prensa del 4 de abril. “Exigimos a la administración que les restablezca su estatus de inmediato”.
“Lo que les sucede a nuestros miembros en Appliance Park se está desarrollando en centros de trabajo y comunidades por todo el país”, dijo Carl Kennebrew, presidente nacional de la IUE-CWA. “Todos debemos denunciar estos crueles ataques a nuestras comunidades”.
El Consejo Laboral Central del Gran Louisville y la AFL-CIO del Estado de Kentucky se están pronunciando y ayudando a difundir información de las sesiones informativas en el salón del UAW.
“La AFL-CIO se solidariza con los trabajadores”, declaró a la prensa Dustin Reinstedler, presidente de la AFL-CIO del Estado de Kentucky. “Estas personas son nuestros compañeros de trabajo, vecinos y miembros de la comunidad que han contribuido a nuestros centros de trabajo y economías locales.
“El carácter repentino de estos avisos ha dejado a las familias en una situación difícil, enfrentando decisiones imposibles con poco tiempo para prepararse. Se trata de seres humanos, no solo un número de expediente, y merecen dignidad y transparencia. Instamos a nuestra comunidad a unirse para apoyar a los afectados”.
El Consejo Laboral para el Avance Latinoamericano afirmó que la presencia de trabajadores inmigrantes “es una fortaleza, no una debilidad, que enriquece tanto el entorno laboral como a la comunidad en su conjunto. Los trabajadores inmigrantes desempeñan un papel vital en nuestra economía y merecen ser tratados con dignidad y respeto, al igual que todos los trabajadores”.
Hernández dijo al Militante que LCLAA apoya a los trabajadores inmigrantes, sindicalizados y no sindicalizados. Dijo: “Seguiremos apoyando a la comunidad inmigrante, defendiendo sus derechos, bienestar y futuro”.
Betsy Farley contribuyó a este artículo.