MONTREAL — Más de 50 mil trabajadores participaron en una gran manifestación el 29 de noviembre auspiciada por federaciones sindicales, en contra de una serie de nuevas leyes adoptadas o propuestas por el gobierno de la Coalición para el Futuro de Quebec (CAQ) del primer ministro Francois Legault.
Estas leyes atentan contra el derecho a huelga, la democracia interna de los sindicatos, las condiciones laborales de los médicos y el sistema de salud, los derechos de los inmigrantes y de la minoría angloparlante de la provincia. Es un ataque frontal contra la clase trabajadora y los oprimidos.
La manifestación también rechazó los recortes generales del gobierno a los servicios sociales.
Los manifestantes procedían de todas las regiones de la provincia, así como de Ontario y Nuevo Brunswick, y algunos de Estados Unidos.
“Soy miembro de Unifor”, dijo Alicia Sipocz, obrera automotriz de Stellantis, al Militante. “Vinimos en autobús desde Windsor, Ontario. Reducir los derechos de los trabajadores en Quebec significará reducir los derechos de todos, sindicalizados o no”.
Dos conductores de tren de Canadian National fueron parte del contingente de la Conferencia Ferroviaria de Teamsters de Canadá. Su huelga fue suspendida tras una orden del gobierno federal.

Cuando Ottawa trató de hacer lo mismo con la huelga de 10 mil auxiliares de vuelo de Air Canada en agosto, los huelguistas desafiaron la orden, y ganaron amplio apoyo de trabajadores y sindicalistas de todo el país y lograron avances.
“Estas leyes afectan más de lo que la gente cree”, dijo el ferroviario Alexandre Jacob. “Reducir el poder de los sindicatos reduce el poder de todos los trabajadores. Estas leyes son un cheque en blanco para los empleadores”.
La protesta tuvo un gran impacto en todos los participantes. Fue convocada por las cuatro federaciones sindicales de Quebec y otros cinco sindicatos importantes. Recibió el apoyo de la Federación de Médicos Generales de Quebec que ha sido blanco de una de las leyes antidemocráticas de la CAQ, y de federaciones que representan a 4,500 grupos comunitarios que defienden los derechos de las mujeres, el acceso a la vivienda y otras cuestiones sociales.
También participaron agricultores de la Unión de Productores Agrícolas, que representa a la mayoría de los agricultores de Quebec.
Ataques a derechos políticos
Los manifestantes denunciaron los proyectos de ley 94 y 21, que prohibirían a profesores y otros empleados del sistema escolar vestir símbolos religiosos como el velo musulmán o la kipá judía. Además, el gobierno de Legault ha propuesto una nueva constitución de Quebec que impondría “valores quebequenses” a inmigrantes, a personas de diferentes religiones y a aquellas cuya lengua materna no es el francés.
Dos días antes de la manifestación, el gobierno presentó un nuevo proyecto de ley que restringe aún más el derecho de culto de estudiantes, profesores y empleados del sistema educativo. El pretexto para la restricción es defender el “laicismo de Quebec”.
Nawal Chi, sindicalista y secretaria en la junta escolar de Montreal, sostenía un cartel que decía: “La mujer que lleva un pañuelo en la cabeza es un ser humano capaz de decidir qué llevar sobre su propio cuerpo. No a la ley 94 y a la ley 21. Mi velo, mi elección, mi dignidad, mi libertad de vestir”.
“El gobierno quiere dividir y gobernar”, dijo Chi al Militante. “Soy madre de tres hijos. Se trata de valores humanos, no de valores quebequenses. Ningún niño en la escuela me ha preguntado nunca por qué uso pañuelo. Me ven como alguien que está ahí para protegerlos. Estoy aquí para que mi sindicato me defienda”.
Jubilados de Rio Tinto Alcan en la región de Saguenay informaron al Militante sobre la alta tasa de cáncer de vejiga entre los trabajadores de la planta, debido a los tóxicos productos químicos que utiliza la empresa. Están luchando por recuperar protecciones para sus pensiones afectadas por el costo de vida.
Hablaron sobre la poderosa y exitosa lucha que los mineros estadounidenses del carbón y su sindicato libraron contra la mortal enfermedad del pulmón negro, causada por la negativa de los patrones a ofrecer protección contra el polvo de carbón y sílice. Los mineros organizaron una revolución en su sindicato, el UMWA, y la utilizaron para ganar el control sobre la seguridad y la producción, prácticamente eliminando la enfermedad. Pero hoy, los patrones han debilitado el sindicato y la enfermedad ha reaparecido.
“La CAQ está causando problemas para todos”, dijo Pierre Germain, trabajador de Montreal de origen haitiano, a Katy LeRougetel, miembro del sindicato de obreros de panadería BCTGM y candidata de la Liga Comunista en las recientes elecciones municipales de Montreal.
“Estuve en Alberta el mes pasado”, dijo LeRougetel, “para mostrar mi solidaridad con los 51 mil maestros en huelga. El gobierno provincial declaró ilegal su huelga, ¡tal como Ottawa y la ciudad de Quebec lo están haciendo hoy! Este ataque antiobrero está siendo liderado por los gobernantes capitalistas de Canadá en su conjunto, no solo por los de Quebec”.
“Se está volviendo una guerra entre patrones y trabajadores”, dijo Germain. LeRougetel respondió, “Necesitamos ir más allá de luchas laborales. Los trabajadores necesitamos construir un partido nuestro que nos permita luchar por el poder político, como lo hicieron los trabajadores y agricultores en Cuba”.
Un contingente de trabajadores vino de Beton Provincial, una empresa de hormigón. Enfrentan un cierre patronal desde el 5 de diciembre de 2024. Llevaban un gran cartel que decía: “Beton Provincial exige un congelamiento salarial de cuatro años y la eliminación del seguro”. Sus camisetas proclamaban con orgullo: “No nos van a desalentar”.
La manifestación demuestra que los trabajadores están dispuestos a defenderse de los patrones y su gobierno a todo nivel.
