¡Defender derecho de Israel a existir!

Por Seth Galinsky
15 de diciembre de 2025

Nada se ha resuelto con los altos el fuego impuestos por Washington en Gaza y Líbano. Hamás y Hezbolá se niegan a deponer las armas y Washington está presionando a Israel para que se abstenga de tomar medidas decisivas contra ambos grupos, cuyo objetivo es la destrucción de Israel.

Hamás y Hezbolá están reconstruyendo sus fuerzas y preparándose para futuros ataques contra los judíos. Si Israel va a sobrevivir como refugio para los judíos, debe actuar para impedir que estos grupos respaldados por Teherán desaten nuevos pogromos.

El llamado plan de paz del presidente Donald Trump dice que Hamás debe deponer las armas y que una “Fuerza Internacional de Estabilización” —existente sólo en papel— ocupará su lugar. La única fuerza capaz de desarmar a Hamás es el ejército israelí.

A pesar de las palizas, torturas y asesinatos de palestinos perpetrados por Hamás en Gaza, no ha podido acabar con la oposición a su dominio.

Desde el 21 de noviembre, las Fuerzas de Defensa de Israel han matado a por lo menos 11 efectivos de Hamás que trataron de huir de los túneles en Rafah, que se encuentra en el 53% del territorio de Gaza controlado por Israel. Seis matones de Hamás se rindieron, a pesar de que los líderes del grupo de corte nazi se jactan de que la “rendición” no figura en su “diccionario”.

Las Fuerzas Populares, una de las varias milicias anti-Hamás en la zona controlada por Israel, dicen que están tomando medidas para asegurar partes de Rafah y “prepararlas para recibir a las familias lo más rápido posible”.

Tras el pogromo del 7 de octubre de 2023, Hezbolá lanzó misiles contra Israel durante más de un año para reforzar a Hamás. Pero después de que Israel hiriera gravemente a miles de combatientes de Hezbolá, destruyera sus arsenales de misiles más avanzados y diezmara a su liderazgo, Hezbolá acordó un alto el fuego en Líbano en noviembre de 2024.

Hezbolá se creó en 1982 por iniciativa de Teherán para extender su influencia reaccionaria en la región. Desde 2005, Hezbolá ha sido parte del gobierno libanés.

El ejército libanés ha contribuido a hacer cumplir el alto el fuego en el sur de Líbano, retirando casi 10 mil cohetes y 400 misiles. Pero Hezbolá se niega a desarmarse y está acumulando misiles en el norte. Un ataque aéreo israelí el 23 de noviembre mató a Haytham Ali Tabatabai, jefe del estado mayor de Hezbolá, y figura clave en su intento de reorganizarse y preparar futuros ataques contra Israel.

Imperialismo antepone saqueo

Washington está tratando de crear una alianza con regímenes que incluya desde Egipto y Arabia Saudita hasta Teherán para contrarrestar la influencia de Beijing, su principal rival a nivel mundial, en el Medio Oriente. Los gobernantes estadounidenses consideran esencial mantener los altos el fuego para lograr este objetivo y para avanzar en su saqueo del petróleo y otros recursos naturales de la región.

El presidente Trump recibió en la Casa Blanca a Mohammed bin Salman, el príncipe heredero de Arabia Saudita, rica en petróleo, el 18 de noviembre y le brindó una cena que incluyó a importantes patrones capitalistas.

Trump aprobó un acuerdo para venderle dos escuadrones de aviones F-35 a Arabia Saudita y anunció que los saudíes comprarían cerca de 300 tanques estadounidenses.

Esto convertirá a Arabia Saudita en el único país del Medio Oriente, además de Israel, con el caza furtivo F-35 en su arsenal. Israel tiene objeciones, ya que esto socava su superioridad militar aérea.

Una hoja informativa de la Casa Blanca lo calificó como una muestra del enfoque de la administración Trump de poner a Estados Unidos primero.

Pero ese es también el enfoque de los gobernantes estadounidenses respecto a Siria. La semana anterior a la visita de bin Salman, Trump recibió a Ahmed al-Sharaa, el presidente sirio, en la Casa Blanca.

Hace veinte años, al-Sharaa, entonces miembro de Al Qaeda, fue prisionero de las fuerzas estadounidenses en Iraq. Posteriormente se convirtió en el principal líder de los grupos islamistas que derrocaron la dictadura de Asad en Siria el año pasado.

A pesar de afirmar que están construyendo una nueva Siria para todas sus nacionalidades y religiones, las fuerzas del régimen se han enfrentado con las minorías drusa, kurda y alauita, matando a cientos de civiles.

Los gobernantes estadounidenses son indiferentes a esto. La administración Trump ha levantado las sanciones contra Siria para que pueda reincorporarse a las redes bancarias y financieras internacionales, posibilitando préstamos, transferencias financieras y ayuda.

Mensaje de Israel a Washington

Cuando Netanyahu visitó el territorio sirio bajo control israelí el 19 de noviembre, Ynet publicó un artículo titulado: “La visita de Netanyahu a la zona de contención del Golán sirve como mensaje a Siria y a Washington”. Las Fuerzas de Defensa de Israel expandieron la zona de amortiguación hacia el interior del territorio sirio tras la caída de Asad para evitar que el nuevo régimen amenazara a Israel.

Netanyahu dejó claro que Israel no se retirará de ninguna parte de la zona —independientemente de lo que quiera Washington— hasta que al-Sharaa prohíba la presencia de armas pesadas y de cualquier gran presencia armada siria allí.