El endeble alto el fuego impuesto en Gaza por Washington ha conducido a la liberación de los restantes rehenes capturados por Hamás durante su pogromo antijudío del 7 de octubre de 2023 en Israel, salvo un cuerpo aún no recuperado. Nada más se ha resuelto en la guerra de Israel para defender su existencia como refugio contra el odio antijudío y los pogromos.
Sin otra fuerza lo suficientemente fuerte para contrarrestar a Hamás, e Israel bajo instrucciones de no intervenir, el grupo está restableciendo su brutal dictadura en el 47% de Gaza que se encuentra aún bajo su control. Busca reconstruir su maltrecho ejército terrorista y acumular armas para futuros ataques contra los judíos.
Sus escuadrones de la muerte han asesinado a más de 80 personas en Gaza desde el inicio del alto el fuego, muchos acusados de “colaborar” con Israel.
El grupo también ha comenzado a imponer impuestos a los civiles, cobrando hasta 500 shekels al mes (155 dólares) por un pequeño espacio en la playa para montar una tienda de campaña.
Los residentes de Gaza dicen que Hamás está usando de nuevo los hospitales como “centros de interrogatorio” para torturar y amenazar a sus opositores y sus familias.
A pesar de esto, los gazatíes siguen expresándose contra Hamás. “Todos están indignados y resentidos con ellos”, dijo un anciano en un video grabado en un campamento de Gaza.
La mayoría de los habitantes de Gaza están viviendo en condiciones difíciles, y casi la mitad depende de las raciones alimentarias de las agencias internacionales de ayuda. La mayoría de las viviendas y negocios resultaron dañados como consecuencia de la política de Hamás de establecer sus puestos de mando, depósitos de armas y túneles debajo y dentro de viviendas, mezquitas, escuelas y hospitales, atrayendo el fuego de Israel y convirtiendo intencionadamente a miles de palestinos en “mártires”.
Al mismo tiempo, quienes tienen dinero aún pueden encontrar restaurantes elegantes donde comer. Un restaurante y cafetería, reconstruido tras el alto el fuego del 19 de enero en Al-Rimal, otrora uno de los barrios más ricos de la ciudad de Gaza, ofrece delicias de “lujo”. Pero su página de Instagram incluye un mensaje dirigido a “quienes toman las decisiones”, refiriéndose a Hamás. “Somos seres humanos los matados y nuestros sueños quedan sin hogar. Tengan piedad de nosotros”, dice, y concluye con una súplica para “detener esta locura”.
‘Eje de resistencia’ sigue amenaza
Aunque debilitado por los golpes israelíes en los últimos dos años, el “eje de la resistencia” liderado por Teherán sigue siendo una seria amenaza. Además de Hamás y la Yihad Islámica en Gaza y Ribera Occidental, el “eje” incluye a Hezbolá en Líbano, los hutíes en Yemen y milicias en Iraq.
Tal como en Gaza, el alto el fuego impuesto por Washington en Líbano está marcado por los intentos de Hezbolá de reconstruir sus fuerzas y arsenales de misiles, y por los ataques israelíes para impedírselo.
Hezbolá está contrabandeando grandes cantidades de cohetes de corto alcance a través de Siria, estableciendo nuevos puestos militares al norte del río Litani y mantiene efectivos en el sur de Líbano, violando así el acuerdo de alto el fuego, a pesar de algunas medidas del gobierno libanés para contenerlo. Israel ha advertido al gobierno libanés que si no detiene a Hezbolá, lo hará Israel.
Por primera vez en décadas, representantes del gobierno libanés e israelí se reunieron cara a cara el 3 de diciembre, presionados por la Casa Blanca, que está preocupada de que una reanudación de combates a gran escala con Hezbolá pueda echar por tierra los planes de Washington para la región.
A los gobernantes estadounidenses no les preocupan los judíos, los árabes, ni los trabajadores de otras nacionalidades. Quieren estabilidad en el Medio Oriente para promover sus intereses, extrayendo beneficios del saqueo de petróleo, gas y otros recursos naturales.
¿Un Israel “imperial”?
El New York Times publicó artículos el 30 de noviembre y el 2 de diciembre insinuando que un “Israel imperial” está haciendo “imposible la paz” y “mucho más difícil el desarme [de Hezbolá]”.
Los directores del Times culpan a Israel por negarse a reconocer un estado palestino. Dicen que es lo que ha desatado la guerra “a intervalos regulares”.
Esto tergiversa la causa del conflicto. Hubo un estado palestino de facto —en Gaza— durante más de una década. En lugar de buscar el desarrollo económico, Hamás —apoyado por Teherán— utilizó ese estado para oprimir a los palestinos y preparar la masacre del 7 de octubre de 1,200 personas en Israel; el peor pogromo antijudío desde la Segunda Guerra Mundial.
El llamado eje de la resistencia no está interesado en dos estados. El pogromo de Hamás anunció un renovado intento de destruir Israel y eliminar o expulsar a los judíos de la región.
La derrota y desmantelamiento de Hamás eliminará un enorme obstáculo a la lucha conjunta de los trabajadores de todas las religiones y nacionalidades. Como en todo país capitalista, los trabajadores de Israel necesitan organizarse para defender sus intereses de clase contra los patrones y superar las divisiones entre trabajadores judíos, árabes e inmigrantes.
