Batalla en Selma en 1965 ayudó a cambiar EEUU

Por Terry Evans
20 de abril de 2026
Marcha en Harlem de 15 mil personas en apoyo a marcha en Selma, Alabama, por derechos civiles. El ataque contra marcha en Selma en 1965 fue visto por millones por televisión.
Biblioteca del CongresoMarcha en Harlem de 15 mil personas en apoyo a marcha en Selma, Alabama, por derechos civiles. El ataque contra marcha en Selma en 1965 fue visto por millones por televisión.

La histórica marcha desde Selma hasta Montgomery, Alabama, por el derecho al voto tuvo lugar hace 61 años, en marzo de 1965. Fue un evento crucial en el movimiento proletario por los derechos civiles liderado por la población negra, que transformó la historia de Estados Unidos erradicando el sistema Jim Crow de segregación racial y fortaleciendo cualitativamente la clase trabajadora.

La acción fue dirigida por el Comité Coordinador No Violento Estudiantil (SNCC) y la Conferencia de Líderes Cristianos del Sur (SCLC) de Martin Luther King. Cuando los manifestantes partieron de Selma el 7 de marzo, fueron brutalmente atacados por agentes del sheriff y policías estatales, obligándolos a retroceder del puente Edmund Pettus.

La brutalidad que enfrentaron en lo que se conoció como el Domingo Sangriento fue vista en televisión por millones de personas en todo el mundo. Protestas en solidaridad con la lucha en Selma se extendieron por todo Estados Unidos. Cientos de voluntarios respondieron al llamado de los organizadores de la marcha para unirse a la lucha en Selma.

Unos 2 mil manifestantes intentaron marchar nuevamente dos días después. Ante otra movilización racista, retrocedieron para evitar un segundo ataque.

El presidente Lyndon Baines Johnson, defensor de la segregación racial desde hacía mucho tiempo, se negó a intervenir en defensa del derecho a protestar. Pero la indignación pública lo obligó a revertir el curso. El 15 de marzo, se dirigió a una sesión conjunta del Congreso y anunció que presentaría un proyecto de ley que garantizaba el derecho al voto para todos.

Johnson ordenó a la Guardia Nacional de Alabama a proteger un tercer intento de cruzar el puente el 21 de marzo. Cuando la marcha llegó a Montgomery el 25 de marzo, de unos pocos miles había crecido a 25 mil personas.

La Ley de Derechos a Votar fue ratificada el 6 de agosto.

Política cambió para siempre

La marcha, y lo que ayudó a lograr, fue solo una parte del movimiento por los derechos civiles que había estallado nueve años antes con el boicot de autobuses de Montgomery. Durante más de un año, unos 40 mil africano americanos boicotearon los autobuses de la ciudad hasta que fueron desegregados. La solidaridad de los sindicatos y los trabajadores de todo el país garantizó que hubiera vehículos disponibles para transportar a los trabajadores al trabajo.

En los años siguientes, se organizaron movilizaciones para eliminar la segregación en el transporte interestatal, sentadas en los mostradores “solo para blancos” de las tiendas Woolworth y otras cosas, junto con crecientes esfuerzos para registrar a los negros para votar. Todos sufrieron violentos ataques de supremacistas blancos que contaban con apoyo de la policía, las cortes y todos los niveles del gobierno.

El SNCC se formó a partir de las luchas por la desegregación en Tennessee y Carolina del Norte. En 1963, la organización nacional envió miembros a explorar Selma para una campaña de registro de votantes. Pero “los blancos son demasiado crueles y los negros demasiado temerosos”, informó el equipo de exploración del SNCC, y la ciudad fue eliminada de su lista de objetivos.

No obstante, Bernard LaFayette convenció a James Foreman, dirigente del SNCC, para que le permitiera a él y a su esposa Colia asumir la tarea. No se hacía ilusiones sobre lo que le esperaba. El Consejo de Ciudadanos Blancos del Condado de Dallas, la sección fundadora del movimiento supremacista blanco, había publicado en junio un anuncio en el periódico local solicitando voluntarios para “impedir sentadas, marchas de turbas y campañas masivas de registro de votantes negros en Selma”.

LaFayette y Colia “fueron a Selma para lanzar un ataque frontal contra uno de los lugares más violentos y opresivos del Sur Profundo”, escribió Foreman en The Making of Black Revolutionaries (La formación de revolucionarios negros).

LaFayette escribió que cuando llegó a Selma “solo había un puñado de votantes negros registrados en el Condado de Dallas” y “me enorgullece decir que había más de nueve mil registrados cuando me fui”.

En su libro, Foreman reprodujo los informes que LaFayette le envió sobre su trabajo allí durante junio de 1963.

LaFayette fue agredido por matones y arrestado bajo cargos falsos de “vagancia”. Los trabajadores que asistían a las reuniones organizadas por el SNCC y la Liga de Votantes del Condado de Dallas eran despedidos al día siguiente. Los negocios que apoyaban la campaña de registro de votantes eran blanco de boicots.

Pero los defensores de los derechos civiles estaban avanzando. En pocas semanas, ya celebraban asambleas multitudinarias en iglesias de la comunidad negra para debatir los próximos pasos. La primera se celebró el 17 de junio y congregó a más de 700 personas. Al día siguiente, LaFayette le escribió a Foreman: “Se podía ver la nueva esperanza y las sonrisas”.

En la siguiente reunión hubo más de 500 personas “más entusiastas aún”, escribió LaFayette. Para febrero de 1965, 3,400 residentes negros habían sido arrestados en Selma por marchar al edificio del condado para exigir que fueran registrados para votar.

Malcolm X se une a la causa

“Esa gente de allá abajo no tiene miedo”, dijo Malcolm X en una reunión en Nueva York el 15 de febrero de 1965, tras regresar de hablar en Tuskegee y Selma.

Había ido a Selma para pedir que lo dejaran hablar ante una de las concentraciones masivas el 4 de febrero, afirmando que quería mostrar su apoyo a la lucha. LaFayette y otros dirigentes del SNCC estaban a favor de que hablara, mientras que los miembros presentes de la Conferencia de Líderes Cristianos del Sur no estaban seguros. Coretta Scott King dijo que por qué no, relata LaFayette en su libro “En paz y libertad: Mi viaje a Selma”.

Los oradores de aquella tarde fueron el reverendo Fred Shuttlesworth de Birmingham, Malcolm X y Coretta Scott King. Malcolm “habló con gran elocuencia”, escribió LaFayette. Según LaFayette, Malcolm señaló a la prensa al comenzar su discurso: “Más les vale escuchar al Dr. Martin Luther King Jr. o tendrán que escucharme a mí. El Dr. King quiere lo mismo que yo: libertad”.

LaFayette afirmó que la noticia del discurso de Malcolm se extendió por toda la comunidad negra de Selma al día siguiente, entusiasmando a la gente. Esto les ayudó a prepararse para las luchas que estaban por venir. Malcolm X fue asesinado el 21 de febrero y no vivió para ver la marcha de Selma a Montgomery.

Una de las participantes más jóvenes en la histórica marcha de Selma a Montgomery fue Lynda Blackmon Lowery, de 15 años, originaria de Selma. Trabajó con LaFayette y ya había sido encarcelada nueve veces en protestas anteriores.

“Si estás decidida, puedes superar tus miedos. Y entonces, puedes cambiar el mundo”, dijo Lowery a los entrevistadores en la Biblioteca del Congreso en 2015.

Bernard LaFayette falleció el 5 de marzo a los 85 años. Una generación de luchadores está falleciendo. Lowery murió el pasado 24 de diciembre en su casa en Selma.