¡Promueva ahora actos en defensa de la soberanía de Cuba! ¡Manos EUA fuera!

Un llamado a la acción del Partido Socialista de los Trabajadores

1 de junio de 2026

La siguiente declaración fue emitida el 26 de mayo por Jack Barnes, secretario nacional del Partido Socialista de los Trabajadores, en nombre del Comité Nacional del partido.

El Partido Socialista de los Trabajadores condena con la mayor firmeza los acelerados actos de agresión de los gobernantes de Estados Unidos contra el pueblo cubano y su gobierno. Condenamos el bloqueo total de petróleo diseñado para castigar a cada hombre, mujer y niño de la isla.

El PST hace un llamamiento al pueblo trabajador en Estados Unidos y todo el mundo para organizar piquetes, manifestaciones y otras urgentes protestas públicas ya, demostrando nuestro rechazo a los ataques bipartidistas del gobierno norteamericano durante décadas para asfixiar al pueblo cubano y desmembrar su revolución socialista.

La drástica escalada de medidas económicas y militares contra el pueblo cubano también va dirigida contra la clase trabajadora y a otros oprimidos y explotados en Estados Unidos. Están siendo atacados nuestros derechos constitucionales, duramente conquistados, a organizarnos, pronunciarnos y actuar en contra de la política de los gobernantes norteamericanos incluidas sus crecientes maniobras bélicas.

Urge organizar actividades ya para exigir: ¡Manos de Washington fuera de Cuba!

  • Retirar del Caribe y Sudamérica al portaviones USS Nimitz, su escolta de buques de guerra y demás fuerzas militares estadounidenses.
  • Desestimar la amañada instrucción de cargos anunciada por el Departamento de “Justicia” el 20 de mayo contra el general del ejército y ex presidente cubano Raúl Castro y otros cinco cubanos, bajo cargos de “conspiración” para asesinar a cuatro contrarrevolucionarios radicados en Estados Unidos cuando violaban peligrosamente el espacio aéreo de Cuba. “Es un acto despreciable e infame de provocación política”, replicó inmediatamente el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba. Una provocación que pretende servir de pretexto para una acción militar norteamericana en Cuba destinada a capturar a un “criminal buscado”.
  • Poner fin al brutal bloqueo petrolero del gobierno norteamericano y a todas las medidas comerciales, bancarias, financieras y diplomáticas promulgadas a través de décadas para negarle a todo residente de Cuba las necesidades básicas la vida.
  • Retirar las inconstitucionales citaciones federales emitidas a finales de mayo por el Departamento de “Justicia” estadounidense contra los organizadores de actividades de apoyo al pueblo cubano y a su gobierno libremente elegido.

Al organizar y promover las acciones más amplias posibles en las calles, también necesitamos divulgar la verdad sobre Cuba. Debemos exponer y desmentir clara y eficazmente las siete décadas de veneno —dirigido a la mente de los trabajadores en Estados Unidos— que pinta a Cuba como una brutal “dictadura comunista” y hoy como un “estado fallido”.

La batalla para quienes vivimos en Estados Unidos es ante todo una batalla política para ganarnos el corazón y la mente del pueblo trabajador aquí. Es lo que nosotros, y solo nosotros, podemos hacer para combatir las mentiras con que nos bombardean a diario los medios capitalistas norteamericanos, incluso mediante sus “redes sociales”. Nuestra tarea consiste en explicar la verdadera historia y las raíces proletarias de la Revolución Cubana, y por qué es tan importante que defendamos esa revolución frente a la clase capitalista norteamericana, a la que los trabajadores y agricultores de Cuba expulsaron de su país hace 67 años.

Hable con sus compañeros de trabajo, con otros sindicalistas, compañeros de clase y otros. Procuren su apoyo para aumentar la oposición a la trayectoria de Washington. Muéstrenles libros y folletos donde puedan leer por sí mismos las palabras de Fidel Castro, Ernesto Che Guevara, Vilma Espín y otros revolucionarios cubanos, para que puedan formar su propio criterio.

Muéstreles los homenajes que dirigentes de los trabajadores y oprimidos a nivel mundial han rendido a la generosa solidaridad internacionalista del pueblo cubano: desde Malcolm X en este país, hasta Maurice Bishop, Amílcar Cabral, Nelson Mandela, Thomas Sankara y otros en América, África y otras partes del mundo.

Al tratar de aplastar la revolución socialista en Cuba, los gobernantes capitalistas de Estados Unidos tienen como objetivo promover sus intereses imperialistas, tanto a nivel nacional como internacional. Es el objetivo tanto del Partido Demócrata como del Republicano. En efecto, su agresión en el exterior comienza con su agresión dentro de Estados Unidos, con la ofensiva del capital aquí mismo para extraer mayores ganancias al explotar nuestra mano de obra y saquear la naturaleza.

Los grandes dueños que este año impusieron lockouts (cierres patronales) contra los trabajadores de British Petroleum en Indiana y de Cargill en Colorado, los que crean condiciones laborales cada vez más peligrosas en las líneas ferroviarias, en las minas, fábricas y otros centros de trabajo, son la misma clase que se propone someter por el hambre al pueblo cubano.

Esa es la verdad que debemos llevar al pueblo trabajador por todo Estados Unidos.

Con arrogancia imperial, el presidente norteamericano Donald Trump afirma que él podrá hacer “cualquier cosa que yo quiera con Cuba”, como si fuera otra propiedad inmobiliaria más que él posee.

Y el secretario de estado Marco Rubio alega que Cuba “siempre ha representado una amenaza para la seguridad nacional” del pueblo de Estados Unidos. Eso pone la realidad patas arriba.

Como señaló el ministerio del exterior de Cuba, la acusación de Washington de que Cuba representa una amenaza para la paz es una burda hipocresía. Estas acusaciones contra la dirección cubana las formula “el mismo gobierno que ha asesinado a cerca de 200 personas y destruido 57 embarcaciones en aguas internacionales” del Caribe en los últimos meses.

Washington escogió el 20 de mayo para presentar su instrucción de cargos contra Raúl Castro. Era el aniversario 124 de cuando el imperialismo norteamericano impuso su infame Enmienda Platt a una Cuba recién independizada de España. En esos momentos las fuerzas armadas de Estados Unidos ocupaban la isla. Esta llamada enmienda a la constitución cubana de 1901 declaró que Washington tenía el “derecho” “a intervenir” en Cuba, a su propia discreción, para mantener “un gobierno adecuado para la protección de vidas, propiedad y libertad individual” y para prohibir que el gobierno cubano suscribiera cualquier tratado que, a juicio de los gobernantes norteamericanos, “perjudique la independencia de Cuba”.

La Enmienda Platt también permitía que Washington acuartelara tropas en suelo cubano en cualquier momento, y que comprara o arrendara “bases carboneras o estaciones navales”. Y en 1903 los gobernantes norteamericanos obligaron al gobierno cubano a ceder, “a perpetuidad”, una base naval de 117 kilómetros cuadrados en la Bahía de Guantánamo, en la costa sureste de la isla.

El texto de la Enmienda Platt, derogada en 1934, presenta prácticamente una guía para las exigencias de gran envergadura que Washington está planteando hoy: que el pueblo cubano debe instalar un gobierno que cumpla los deseos del imperialismo norteamericano, y que de otra manera Washington lo hará por ellos.

El caso amañado que el gobierno norteamericano lanzó el 20 de mayo contra Raúl Castro y otros cubanos se vio reforzado al día siguiente por un fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos. Ese tribunal dio autorización a los antiguos dueños capitalistas de una empresa en el puerto de La Habana para entablar una demanda judicial contra el gobierno cubano y pedir indemnización por el hecho de que la compañía naviera que arrendaba los muelles fue nacionalizada en 1960. La corte norteamericana sentenció que hoy día Cuba está usando una propiedad “contaminada por una anterior confiscación”.

En realidad, la nacionalización fue la obra de los trabajadores y campesinos que se movilizaron a principios de los años 60 para recuperar el control de las tierras, las fábricas, los bancos, los servicios públicos y los recursos de Cuba, a fin de usarlos para satisfacer las necesidades del pueblo cubano y no para llenar los bolsillos de las adineradas familias capitalistas de Estados Unidos y Cuba. El gobierno cubano ofreció indemnización basada en el valor impositivo declarado por las propias empresas estadounidenses, una oferta que fue rechazada por los magnates de los cruceros y otros dueños capitalistas de vastas propiedades en la isla.

“Lo que no pueden perdonarnos es que hayamos hecho una revolución socialista en las propias narices de Estados Unidos”, afirmó Fidel Castro en 1961: una revolución “de los humildes, con los humildes y para los humildes”. Él pronunció esta verdad unos días antes de que las milicias voluntarias y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba derrotaran en Playa Girón una invasión —ordenada por el presidente John F. Kennedy del Partido Demócrata— de contrarrevolucionarios armados y financiados por Washington.

El pueblo trabajador de Cuba se transformó al llevar a cabo esta revolución. En las siguientes décadas, participaron en misiones voluntarias internacionalistas por todo el mundo, desde su apoyo a los combatientes antiimperialistas en Vietnam hasta su ayuda a los angolanos que resistieron repetidas invasiones por parte de las fuerzas del apartheid sudafricano respaldadas por Washington.

Cuba ha organizado miles de misiones médicas voluntarias en América Latina y el Caribe, África, Asia ¡y hasta en Europa! Durante el brote del ébola en África Occidental en 2014, brindaron lo que ningún otro país ofreció: voluntarios médicos sobre el terreno, quienes arriesgaron sus propias vidas en la lucha para erradicar la enfermedad.

Actualmente el pueblo trabajador de Cuba enfrenta enormes dificultades provocadas por el daño acumulativo de décadas de sanciones económicas y otras agresiones norteamericanas. A esto se le suman hoy la escalada de amenazas militares y un bloqueo naval casi total del suministro de petróleo que lleva ya cinco meses.

Al contrario de las mentiras de los gobernantes norteamericanos y los medios de comunicación capitalistas, millones de cubanos están decididos a luchar contra los prepotentes intentos de Washington de imponer una nueva Enmienda Platt a su país soberano.

Ese fue el mensaje transmitido por los cientos de miles que se manifestaron por toda Cuba el Primero de Mayo y nuevamente el 22 de mayo. Los cubanos están trabajando hombro con hombro, desafiando incontables horas diarias de apagones para utilizar los escasos recursos de los que hoy disponen y responder a las necesidades más esenciales en los ámbitos de la atención médica, la enseñanza y la producción.

Nuestra tarea, tanto aquí como en todo el mundo, es actuar junto a ellos. Rebatir cada una de las mentiras de Washington. Movilizar la más amplia oposición posible en las calles.

Acompáñenos para promover estas acciones.

¡Manos de Washington fuera de Cuba! ¡Defendamos la Revolución Cubana!