El 11 de mayo, el New York Times publicó un artículo difamatorio de Nicholas Kristof, el veterano columnista de opinión del Times, promoviendo la mentira de que la violencia sexual contra los palestinos es “ampliamente practicada como parte de una política organizada de estado” por el ejército israelí, agentes de seguridad interna del Shin Bet, guardias penitenciarios y colonos de la Ribera Occidental.
El artículo apareció un día antes de la publicación de Silenced No More: Sexual Terror Unveiled: The Untold Atrocities of October 7 and Against Hostages in Captivity (Ya no silenciados: El terror develado: Las ocultas atrocidades del 7 de octubre y contra rehenes en cautiverio). Basado en 400 testimonios y abundante evidencia fotográfica y de video, el nuevo informe documenta las violaciones, abusos sexuales y torturas sistemáticamente perpetrados por los matones de Hamás que invadieron Israel el 7 de octubre de 2023 y asesinaron a 1,200 personas. Fue el peor pogromo antijudío desde el Holocausto.
La coincidencia de la publicación del artículo de Kristof no fue accidental. El Times había recibido un ejemplar de Silenced No More antes de su lanzamiento oficial.
Queda claro, a partir del artículo y del video que lo acompaña, que el propósito de Kristof es socavar el impacto de Silenced No More, ayudar a sepultar la verdad sobre el pogromo de Hamás y desplazar la culpa del conflicto en curso entre Hamás e Israel hacia Israel.
“Piénselo de esta manera” dice Kristof en el último párrafo de su columna: “El horrendo abuso infligido a las mujeres israelíes el 7 de octubre ahora les acontece a los palestinos día tras día”.
Quizás haya que recordarle a Kristof lo que realmente sucedió el 7 de octubre. No hay comparación.
Las violaciones perpetradas por Hamás no fueron actos aislados. Formaban parte de los planes de Hamás desde el principio, y tomaron lugar en el Festival de Música Nova, en las comunidades agrícolas de los kibutzim y bases militares que fueron invadidos por Hamás ese día, además de otros lugares. Las violaciones, las violaciones grupales y el abuso sexual formaban parte de una estrategia deliberada de Hamás para infundir miedo y deshumanizar a los judíos, así como a los árabes e inmigrantes que trabajaban con ellos.
Los videos de la violencia de ese día fueron grabados por los propios efectivos de Hamás, muchos de ellos publicados con orgullo en sus propios sitios web, incluido uno que los mostraba desfilando con el cuerpo parcialmente desnudo de Shani Louk por las calles de Gaza el 7 de octubre.
El propio New York Times publicó el 28 de diciembre de 2023 un artículo que confirmaba esta brutalidad. El periódico liberal burgués entrevistó a varios testigos presenciales, y sus reporteros vieron la fotografía del cadáver de una mujer de un kibutz “con docenas de clavos incrustados en los muslos y la ingle”. En aquel momento, el Times concluyó que “los ataques contra mujeres no fueron hechos aislados, sino parte de un patrón más amplio de violencia de género el 7 de octubre”.
Kristof dice haber entrevistado a 14 palestinos en la Ribera Occidental para su columna. La mayoría de sus fuentes son anónimas, lo que las hace inverificables. Cuando el gobierno israelí cuestionó la verosimilitud del reportaje señalando que algunos de los citados mantienen vínculos con Hamás, los editores del Times redoblaron la defensa declarando que el artículo había sido “exhaustivamente verificado, cotejándose además los testimonios con reportajes periodísticos e investigaciones independientes de grupos de derechos humanos”.
Cargos extravagantes
Una de las acusaciones más descabelladas de Kristof dice mucho sobre la verificación de hechos por parte del Times. Afirma, de manera insólita, que un periodista palestino anónimo fue violado analmente por un perro y que Israel entrena a perros con ese fin. Si Kristof y los editores del Times dan por real semejante ficción, ¿puede haber un solo hecho en el artículo que merezca ser creído?
Para difamar a Israel Kristof crea una moderna versión de los antiguos libelos de sangre, según las cuales los judíos beben la sangre de los cristianos.
Esto no significa que no se hayan cometido abusos, o que no se vayan a cometer. Israel es un país capitalista, dividido en clases sociales. El propio gobierno israelí ha procesado a algunos soldados, guardias de prisión y colonos por abusar de palestinos en la Ribera Occidental y otros lugares. Pero también en ocasiones se han hecho de la vista gorda ante la brutalidad en esa zona.
En febrero de 2025, un tribunal militar israelí condenó a un soldado a siete meses de prisión por golpear con los puños y con armas a detenidos mientras estos se encontraban atados y con los ojos vendados.
Investigar a fondo las acusaciones de abuso sexual por parte de las fuerzas israelíes contra palestinos y enjuiciar a los responsables fortalece la lucha para defender la existencia de Israel como refugio para los judíos.
En contraste, los líderes de Hamás se jactan hasta el día de hoy de que planean llevar a cabo otro 7 de octubre “una y otra vez”. La columna de Kristof difamando a Israel, será recibida con beneplácito por los apologistas de Hamás y los antisemitas de todas partes.
