NUEVA YORK — Al tercer día de la huelga de 3,500 sindicalistas ferroviarios del Long Island Rail Road (LIRR), representantes de la Autoridad Metropolitana de Transporte (MTA) y negociadores sindicales anunciaron el 19 de mayo que se había logrado un acuerdo, poniendo fin al paro. El provisional acuerdo será sometido a votación de los miembros del sindicato. Al cierre de esta edición, los términos del contrato aún no se han hecho públicos.
La huelga comenzó el 16 de mayo. Fue la primera en LIRR —el tren suburbano más grande del país— en 32 años. El contrato venció en 2023, pero los trabajadores no habían podido salir en huelga debido a los trámites burocráticos impuestos por la antisindical Ley Laboral Ferroviaria.
Los trabajadores pertenecen a cinco sindicatos: la Hermandad de Ingenieros de Locomotoras y Maquinistas BLET, Hermandad de Guardagujas Ferroviarios, Asociación Internacional de Mecanocometalúrgicos IAM, Hermandad Internacional de Trabajadores Eléctricos IBEW y Sindicato de Comunicaciones del Transporte TCU.
Su espíritu de lucha y determinación caracterizaron los animados piquetes organizados en las estaciones en Long Island, Queens y Manhattan durante el paro.
Coreando “Nueva York es una ciudad sindical. ¡Sin contrato no hay trenes!”, decenas de obreros ferroviarios se manifestaron frente a Penn Station el 17 de mayo.
“Llevo trabajando sin contrato desde que me emplearon”, dijo al Militante Adrian Thomas, miembro del Sindicato de Comunicaciones del Transporte, que trabaja en el LIRR desde hace tres años y medio. “No hemos tenido ningún aumento salarial todo este tiempo, mientras que el precio de todo está subiendo, incluida la atención médica. Es una lucha mantenerse al día con los gastos”.
La MTA —propietaria y operadora tanto del LIRR como del metro y los autobuses de la ciudad— y los dirigentes sindicales habían previamente acordado los términos de los tres primeros años de un contrato que incluía un aumento salarial anual retroactivo de un 3% en 2023, seguido de otro 3% y, finalmente, de un 3.5%. Pero la gerencia rechazó el reclamo de los sindicatos de un aumento del 5% para un cuarto año.
La gerencia dijo que aceptaría un 4.5% solo si los sindicatos accedían a cambios en las normas laborales. Esto atenta contra los empleos y las protecciones de seguridad de los trabajadores, ya que implicaría una intensificación del ritmo de trabajo y la subcontratación de puestos sindicalizados.
Los sindicatos dijeron que no.
“Vinimos para apoyar a nuestros hermanos y hermanas sindicalistas, para mantenernos unidos”, dijo Jodi Kipping al Militante en el piquete de la estación Jamaica el 17 de mayo. Ella es una de varios miembros del sindicato Teamsters en UPS que acudieron para mostrar su solidaridad.
Los políticos y medios capitalistas se alinearon contra la huelga. Kathy Hochul, la gobernadora demócrata, calificó de “inaceptable” e “imprudente” la lucha de los ferroviarios por mayores salarios y condiciones laborales seguras.
Tanto el liberal Washington Post como el conservador New York Post publicaron editoriales difamando a los huelguistas, buscando volver a la opinión pública en su contra.
Esto silenciaba el hecho de que dos Juntas Presidenciales de Emergencia —convocadas por el presidente Donald Trump para mediar en la disputa— habían recomendado que el LIRR accediera a las propuestas de los sindicatos en materia de salarios y normas laborales. Y que los patrones se negaron.
“Nuestros miembros se mantuvieron unidos por un acuerdo justo que reconozca la dedicación y los sacrificios que los trabajadores ferroviarios realizan a diario, y los mantenga en paridad con el creciente costo de vida”, afirmó un comunicado emitido por la Hermandad de Ingenieros de Locomotoras y Maquinistas. “Agradecemos el apoyo y la paciencia del público usuario y ahora, la decisión final recae en los miembros”.